Un entorno de paredes verticales, senderos y vuelos de aves rapaces destaca por su parecido con otros cañones emblemáticos mucho más distantes. Este paraje constituye una escapada natural ideal para revelar la faceta más inesperada de Zaragoza
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Se asemeja a Arizona, aunque está en España: conocido como el lejano oeste aragonés, presenta un paisaje de gran belleza con formaciones geológicas peculiares
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Es el monumento más visitado de Galicia: milenarios templos que atraen cada año a miles de peregrinos, con orígenes que datan del siglo IX
En medio de paredes verticales, estrechos desfiladeros y vuelos continuos de aves rapaces, se localiza un paisaje aragonés que destaca por su aspecto casi cinematográfico. A primera vista, sus tonos pedregosos y estrechas gargantas rememoran los grandes cañones del oeste de Estados Unidos, pero este paraje está más próximo y conforma uno de los espacios naturales más notables de la provincia de Zaragoza.
Se trata del Cañón del río Mesa, un espacio ubicado entre Calmarza y Jaraba, donde el cauce ha ido formando, durante siglos, un corredor de paredes calizas que superan los 100 metros de altura. Esta área, declarada Espacio de Interés Turístico de Aragón, es destacada por sus hoces, barrancos y una sucesión de escenarios que combinan roca, vegetación de ribera y miradores naturales. Además, el río Mesa, afluente del Piedra, atraviesa otros puntos de Guadalajara antes de adentrarse en Zaragoza y dirigirse al embalse de la Tranquera.
Un entorno de Zaragoza con buitres leonados y senderos señalizados
Uno de los atractivos principales de este lugar es su diversidad faunística. Las paredes del Cañón del río Mesa funcionan como refugio y zona de cría para una de las mayores poblaciones de buitres leonados de la península ibérica. También pueden observarse otras aves relevantes, como el águila real, el alimoche, el búho real o la collalba negra. Debido a su importancia ecológica, el área forma parte de la Red Natura 2000 bajo las figuras de ZEPA y LIC, destinadas a proteger la biodiversidad del entorno. En el valle se conservan bosques de galería con álamos blancos, chopos y sauces, mientras que en las sierras próximas destacan sabinas y romero. Este contraste convierte la zona en un destino interesante para senderismo en Zaragoza, cicloturismo o escalada, con rutas señalizadas como el GR-24 y senderos de baja dificultad, incluida la ruta de los miradores.
Jaraba representa uno de los accesos más populares para este recorrido, ya que la localidad suma al valor natural el atractivo de sus balnearios de aguas mineromedicinales, que emergen en los alrededores del río y contribuyen a incrementar su caudal gracias a los manantiales termales. En épocas secas, algunos tramos rara vez tienen escasez de agua debido al régimen variable del río Mesa, pero la verticalidad de los cortados mantiene intacta la fuerza visual del paseo. Entre los puntos más fotografiados se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Jaraba, ubicado sobre el barranco de la Hoz Seca e integrado en una formación rocosa. Su emplazamiento produce la impresión de estar incrustado en la pared del cañón, reforzando el carácter singular de este paisaje aragonés donde perderse entre gargantas sin salir de España.
En medio de paredes verticales, estrechos desfiladeros y vuelos continuos de aves rapaces, se localiza un paisaje aragonés que destaca por su aspecto casi cinematográfico. A primera vista, sus tonos pedregosos y estrechas gargantas rememoran los grandes cañones del oeste de Estados Unidos, pero este paraje está más próximo y conforma uno de los espacios naturales más notables de la provincia de Zaragoza.

