La reconocida presentadora lleva años regresando cada verano a un rincón baleárico caracterizado por su tranquilidad, el mar y una identidad muy marcada. Allí ha hallado un refugio personal que trasciende unas simples vacaciones
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Este es el monumento más antiguo de España: 3.000 años y Patrimonio de la Humanidad
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El monumento que pasa desapercibido para muchos turistas en Mallorca: con 25 metros de altura y desde 1863 guiando a los marineros
Existen sitios que no solo se visitan en verano, sino que acaban integrándose en la memoria íntima de quienes regresan a ellos repetidamente. En una isla española de aguas transparentes, ritmo pausado y paisajes mediterráneos, Mercedes Milá ha hallado durante décadas ese refugio personal que numerosas personas buscan al imaginar sus vacaciones ideales.
Ese lugar es Menorca, la isla balear en la que la presentadora lleva cerca de 40 años pasando sus veranos y a la que ha descrito con palabras que reflejan su vínculo emocional: “Es mi paraíso, mi sitio, el que más amo. Su aroma es distinto al de cualquier otro lugar del mundo”. Aunque en 2013 enfrentó un proceso judicial complejo que la separó por un tiempo del espacio que había sido su refugio estival durante 18 años, sin embargo, su conexión con la isla no se rompió. Desde entonces, ha continuado disfrutando de sus veranos en Menorca, entre recuerdos familiares, amistades, momentos junto al mar y su colaboración en proyectos como la Vía Menorca, impulsada por la ONG GOB para promover un turismo más sostenible.
Menorca, la isla española donde el tiempo parece transcurrir más despacio
Parte del atractivo de Menorca radica en ese modo de vida tranquilo que la diferencia de otros destinos del Mediterráneo. Declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO desde 1993, la isla posee unos 700 kilómetros cuadrados de extensión junto con casi 200 kilómetros de costa, donde aún se mantiene un paisaje natural y poco intervenido en muchas zonas. Sus playas, senderos, muros de piedra seca y escenarios rurales refuerzan esa sensación de destino hecho para recorrer sin prisa, con una identidad propia que supera el sol y el baño. Además, sus dos principales ciudades presentan caracteres distintos: Mahón, más portuaria y con influencia británica; y Ciutadella, con un aire señorial y mediterráneo.
Calas de arena blanca, litoral salvaje y el refugio de Mercedes Milá
La costa menorquina también explica por qué Mercedes Milá considera esta isla su lugar en el mundo. Al sur, calas como Macarella, Macarelleta, Turqueta, Mitjana o Son Bou configuran una imagen de arena clara, pinos junto al mar y aguas turquesas que han consolidado esta zona como una de las más apreciadas de Baleares. En cambio, en el norte el paisaje cambia completamente: Pregonda, Cavalleria y Algaiarens ofrecen arenas doradas y rojizas, rocas oscuras y un litoral más abierto al viento de Tramuntana. Esta dualidad, entre tranquilidad mediterránea y naturaleza salvaje, contribuye a comprender por qué Menorca sigue siendo para la presentadora algo mucho más profundo que un simple destino veraniego.
Existen sitios que no solo se visitan en verano, sino que acaban integrándose en la memoria íntima de quienes regresan a ellos repetidamente. En una isla española de aguas transparentes, ritmo pausado y paisajes mediterráneos, Mercedes Milá ha hallado durante décadas ese refugio personal que numerosas personas buscan al imaginar sus vacaciones ideales.

