El defensa central del Barça y de la selección celeste aprovechó las vacaciones del verano pasado para visitar Ciutadella, la antigua capital de Menorca.
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Cada verano, Menorca se transforma en uno de los destinos más solicitados del Mediterráneo. Entre sus lugares más emblemáticos destaca Ciutadella, una ciudad que une historia, arquitectura y encanto marítimo, atrayendo tanto a miles de turistas como a figuras reconocidas del deporte y la cultura.
No sorprende que futbolistas de élite seleccionen este rincón para disfrutar de un descanso. El pasado verano, por ejemplificar, el defensa uruguayo Ronald Araujo pasó parte de sus vacaciones en esta localidad menorquina, donde fue visto cenando en un restaurante de Cala Blanes.
Ubicada en el extremo occidental de Menorca, Ciutadella fue durante siglos la capital política y administrativa de la isla. Aunque luego ese papel se trasladó a Mahón, la ciudad conserva un legado histórico significativo que la convierte en uno de los principales atractivos turísticos del archipiélago balear.
El núcleo de Ciutadella es su casco antiguo, considerado uno de los mejor preservados en España. Recorrer sus estrechas calles empedradas es realizar un viaje hacia el pasado.
El diseño urbano conserva la esencia medieval, con callejones que desembocan en pequeñas plazas llenas de vida, tiendas tradicionales y acogedoras terrazas.
Ronald Araújo calentando en un partido del FC Barcelona Europa Press
Entre los monumentos más relevantes destaca la Catedral de Santa María, edificada sobre una antigua mezquita tras la conquista cristiana de la isla en el siglo XIII.
Muy cerca se hallan varios palacios señoriales que reflejan la importancia económica y social que alcanzó esta ciudad.
Un atractivo cultural destacado
Muchas de estas residencias, renovadas entre los siglos XVIII y XIX, muestran elegantes fachadas de piedra marés, patios interiores y detalles decorativos que evocan el esplendor de la aristocracia menorquina.
Otro de los principales encantos de Ciutadella es su puerto natural. Antaño dedicado a actividades pesqueras y comerciales, hoy constituye uno de los puntos más concurridos de la ciudad.
Restaurantes, bares y embarcaciones de recreo comparten protagonismo en un entorno que adquiere una belleza especial al atardecer, cuando las luces se reflejan sobre las tranquilas aguas del canal.
La ciudad también es reconocida por sus tradiciones. En junio, celebra las fiestas de Sant Joan, consideradas las más importantes de Menorca. Durante varios días, caballos, jinetes y miles de personas llenan las calles en una celebración que integra elementos religiosos, históricos y populares.
Con una combinación de patrimonio, gastronomía, cultura y paisajes mediterráneos, Ciutadella sigue consolidándose como uno de los destinos más atractivos de España.
Un espacio donde la historia convive con el turismo de calidad y que, temporada tras temporada, continúa fascinando tanto a viajeros comunes como a destacadas figuras del deporte internacional.

