La princesa Elisabeth de Bélgica, elegantemente vestida, realiza su primer acto oficial en solitario al recibir a los emperadores de Japón antes de ascender al trono

La duquesa de Bravante ha realizado su debut con la visita de Naruhito y Masako a Bélgica, que se extenderá hasta el 25 de junio

Elisabeth de Bélgica recibe a los emperadores de Japón (REUTERS/Nicolas Economou)

La princesa Elisabeth de Bélgica llevó a cabo este sábado su primer compromiso diplomático en solitario al dar la bienvenida al emperador Naruhito y a la emperatriz Masako a su llegada al país, un acto mediante el cual la monarquía belga empieza a ubicar a la heredera, de 24 años, en una etapa de mayor protagonismo institucional antes de la visita oficial japonesa.

La visita oficial de los emperadores de Japón se efectuará entre el 23 y el 25 de junio, aunque la pareja imperial permanecerá cinco días en Bélgica y hasta el martes mantendrá una agenda más privada junto a los reyes Felipe y Matilde. La duquesa de Brabante recibió a la pareja en la base aérea de Melsbroek, situada en las afueras de Bruselas, tras la finalización de la visita de Estado de los soberanos japoneses en los Países Bajos.

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Que la joven Elisabeth haya sido quien representara en ese instante al jefe de Estado no ha pasado inadvertido, aunque en las monarquías europeas es común que un integrante de la familia real asuma estas recepciones. Esta aparición coincide justo después del regreso de la heredera a Bélgica, tras culminar una etapa formativa que incluyó un año en la Real Academia Militar, tres cursos en la Universidad de Oxford y otros dos en Harvard.

Elisabeth de Bélgica recibe a los emperadores de Japón (REUTERS/Nicolas Economou)

Elisabeth de Bélgica recibe a los emperadores de Japón

Este encargo situa a Elisabeth en una nueva etapa de preparación como futura reina. Recibir a soberanos extranjeros es una de las funciones más simbólicas de una monarquía y, en esta oportunidad, también subraya la continuidad generacional dentro de la Casa Real belga. La visita de Naruhito y Masako posee además un significado específico en esta lectura institucional. Los lazos entre ambas dinastías reales se remontan al reinado de Balduino y se han mantenido a lo largo de las décadas hasta llegar al rey Felipe.

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Elisabeth de Bélgica recibe a los emperadores de Japón (REUTERS/Nicolas Economou)

El ‘look’ blanco de Elisabeth de Bélgica

El próximo paso en esta incorporación institucional llegará durante el tradicional banquete de Estado en el Palacio Real de Bruselas, un evento en el que se espera la participación de la heredera. Para este primer encuentro, la princesa optó por un conjunto blanco de Maje, una de las marcas que forma parte de su vestuario oficial desde hace años. La elección consistió en un vestido midi de punto calado acompañado de un cárdigan a juego, ambos elaborados con materiales reciclados.

Elisabeth de Bélgica recibe a los emperadores de Japón (REUTERS/Nicolas Economou)

El vestido tiene un precio aproximado de 345 euros y presenta escote cuadrado con tirantes, aunque el cárdigan evita que quede al descubierto, además cuerpo ceñido y falda con vuelo. La prenda incluye motivos bordados a mano que añaden textura. El cárdigan corto y coordinado cuesta 195 euros y cuenta con cuello redondo, mangas cortas y detalles artesanales. La firma francesa fue establecida en 1998 por Judith Milgrom, diseñadora franco-marroquí, y la princesa la utiliza desde sus años de adolescencia.

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La finca, situada en Granada, fue su lugar de descanso vacacional hasta 1993, año en que el monarca falleció mientras se hallaba de vacaciones en esta localidad andaluza.

El blanco posee un significado claro en el lenguaje visual de la realeza. Está asociado a la pureza, la renovación y la elegancia; y en actos oficiales proyecta tanto cercanía como autoridad, una combinación especialmente valiosa en apariciones con contenido diplomático. La estética del conjunto además remite a la colección de la marca inspirada en la Provenza, aportando una imagen menos rígida que otras opciones habituales del vestuario real.

Elisabeth de Bélgica recibe a los emperadores de Japón (REUTERS/Nicolas Economou)

El empleo de materiales reciclados agrega una capa adicional de significado, conectando a la heredera con una generación dentro de las casas reales que incorporan la sostenibilidad en su imagen pública. Los complementos pasaron a un segundo plano: un pequeño bolso de mano blanco y unos zapatos clásicos de tacón en tono nude. Elisabeth de Bélgica mantuvo un estilo habitual, con maquillaje sencillo, piel luminosa y melena rubia con raya al centro y ondas suaves.

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