Las empresas con compromisos comerciales a largo plazo tampoco podrán vender el GNL procedente de Moscú a terceros países fuera de la Unión Europea

La guerra en Oriente Medio causó un aumento brusco en los precios del combustible que, tras la rúbrica del Memorándum de Entendimiento entre Estados Unidos e Irán el pasado miércoles, ha vuelto a niveles anteriores al conflicto. Durante los tres meses en que el Estrecho de Ormuz estuvo cerrado o con tráfico marítimo reducido, diversos sectores europeos advirtieron sobre la escasez de combustible para áreas esenciales, como la agricultura y ganadería, los servicios —junto con el transporte— y la aviación turística.
Ante esta coyuntura, Bruselas propuso reanudar el comercio de carburantes con Rusia, con quien había suspendido las relaciones comerciales como medida de presión tras el comienzo de la guerra de Ucrania, el 24 de febrero de 2022. Sin embargo, esta propuesta fue rechazada desde la oficina del comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen.
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“La prohibición impide que las empresas comercialicen o vendan Gas Natural Licuado (GNL) ruso a terceros países, independientemente de si este GNL está destinado a la UE o no”, indicaron en una carta, a la que tuvo acceso Reuters, dirigida a Poten and Partners, empresa de corretaje marítimo y asesoría en el ámbito del GNL.
Poten and Partners no es la única entidad que ha expresado inquietudes respecto al comercio con Moscú. Aunque la Unión Europea aprobó dejar de importar gas ruso para 2027 como respuesta a la invasión del Kremlin en Ucrania, varias empresas radicadas en el bloque comunitario, con contratos a largo plazo para el GNL ruso, advirtieron que estas normativas, junto con otras sanciones contra el país de Vladimir Putin, no dejan claro si podrían redirigir esos cargamentos a compradores fuera de la UE.
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Las claves que Rusia exhibe en sus ejercicios militares nucleares: 64.000 soldados, misiles, drones y la destrucción de un sistema alemán. Ministerio de Defensa de Rusia.
La carta del comisario de Energía de la UE ofrece una respuesta contundente: “La transferencia de GNL ruso por parte de operadores de la Unión, sin importar el destino final, está prohibida en el marco de la restricción del GNL”. Esta regulación genera incertidumbre para compañías energéticas de la UE con contratos a largo plazo con Moscú, como la española Naturgy, la francesa TotalEnergies y la alemana SEFE, que prevén importar este año más GNL ruso que en 2025, cuando Europa adquirió 14,94 millones de toneladas métricas del proyecto Yamal LNG, ubicado en el Ártico occidental de Rusia.
Las empresas responden a la carta de Bruselas
La reacción de las empresas energéticas a la misiva de la Unión Europea no se hizo esperar. Desde TotalEnergies, con un 20% de participación en Yamal, comunicaron que, ante una posible prohibición de comercializar el gas ruso fuera de la UE, contemplarían la venta de su participación. Patrick Pouyanné, director general de la firma, mencionó a inicios de junio que requería claridad por parte de las autoridades comunitarias debido a que había recibido asesoramiento jurídico contradictorio.
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Por otro lado, la española Naturgy indicó en su informe anual de 2025 que la prohibición de importación afectaría aproximadamente 10.950 millones de euros en compromisos vinculados a la compra de gas ruso. Además, su consejero delegado, Manuel García Cobaleda, afirmó en febrero que las sanciones de la UE fueron diseñadas para permitir a las compañías invocar la “fuerza mayor”, eximiéndolas así de la obligación de cumplir con sus contratos de compra.

