El emblemático estadio de la Ciudad de México experimentó una renovación completa para ajustarse a las normativas establecidas por la FIFA.
Más información: El éxito de Jude Bellingham fuera del fútbol: 920.000€ en un equipo de criquet, apuesta por el ladrillo y rostro de moda
El Mundial 2026 representa un hito en la evolución de la arquitectura deportiva. A diferencia de ediciones anteriores, que se centraban en la creación de estadios monumentales desde cero, esta vez el torneo en Norteamérica ha priorizado la sostenibilidad y la reutilización.
En el eje de esta transformación arquitectónica se sitúa uno de los templos del fútbol mundial: el Coloso de Santa Úrsula. Partho Dutta, socio y diseñador principal de la firma Populous, reconocida internacionalmente, sintetizó con precisión el alcance del reto: «El Estadio Azteca es una construcción de 60 años y el desafío del Mundial 2026 consistía en modernizarlo».
El Estadio Azteca no es un estadio común; es un símbolo vivo. Inaugurado en 1966 bajo la dirección del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, este recinto es el único que se está preparando para acoger su tercera Copa del Mundo.
En su césped han jugado leyendas eternas como Pelé y Diego Armando Maradona, coronándose campeones en 1970 y 1986 respectivamente. Para Dutta y su equipo, intervenir un espacio con un legado tan significativo requería un respeto profundo. La tarea no era demoler para imponer modernidad, sino comprender la esencia de su diseño original, con su gradería elíptica, para proyectarla hacia el siglo XXI.
Actualizar un coloso de seis décadas implicó lo que los especialistas llaman una «cirugía de precisión». Las normativas actuales de la FIFA son estrictas en aspectos tecnológicos, de seguridad y comodidad. La renovación abordó cambios fundamentales en la estructura interna del estadio.
Imagen del Estadio Azteca. REUTERS
Se incluyó la reestructuración de áreas VIP y palcos, la mejora en los flujos para evacuación conforme a estándares internacionales, además de la instalación de sistemas avanzados de iluminación y tecnología digital. Todo ello se efectuó sin modificar su icónica fachada ni afectar la excepcional visibilidad desde las gradas, manteniendo intacta su reconocida acústica.
Este enfoque se ajusta a la nueva política de infraestructura para eventos globales. Al optar por no edificar un estadio nuevo en Ciudad de México, se evitó un gasto financiero elevado y el impacto ambiental que conlleva construir un recinto exclusivamente para un evento temporal.
La firma Populous evidenció que la verdadera innovación reside en prolongar el ciclo de vida útil de los edificios, convirtiéndolos en infraestructuras sostenibles que no generan pasivos económicos ni se transforman en «elefantes blancos» dentro de la ciudad.
Las palabras de Partho Dutta resumen el éxito de una arquitectura moderna y responsable. El Estadio Azteca llegará al Mundial 2026 mostrando que patrimonio histórico y avance tecnológico pueden convivir en armonía. Más que una renovación, es una reactivación total del mayor templo del fútbol mundial, listo para escribir su tercer capítulo majestuoso ante los ojos de todo el planeta.

