Un informe del Observatorio de Internacionalización Ibérica destaca el creciente protagonismo de actividades menos visibles en las exportaciones españolas

España continúa considerando el turismo como una de sus principales fuentes de ingresos internacionales, pero su economía ya no depende únicamente de hoteles, playas y buen clima para vender al exterior. Existe un segmento menos perceptible que también gana importancia: las empresas que ofrecen servicios a clientes extranjeros. En 2025, el superávit de los servicios no turísticos incrementó un 34,4%, alcanzando los 43.000 millones de euros, según el informe Internacionalización Ibérica. España y Portugal en la economía mundial. 2025, elaborado por el Observatorio de Internacionalización Ibérica AUXADI Nebrija.
Aunque el término superávit pueda parecer técnico, su concepto es sencillo: España obtuvo del extranjero por estos servicios más ingresos de los que desembolsó en actividades similares. En conjunto, el sector servicios registró un saldo positivo de 113.500 millones de euros, un 13,3% superior al año previo. El turismo permaneció como la partida principal con 70.500 millones, aunque otros sectores mostraron un crecimiento mucho más acelerado.
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Este avance contrasta con el comportamiento de las mercancías. Las exportaciones españolas de bienes aumentaron apenas un 0,7% en 2025, hasta 387.092 millones de euros, mientras que las importaciones subieron un 4,6%, totalizando 444.146 millones. De este modo, España compró al exterior considerablemente más productos de los que vendió, lo que elevó el déficit comercial hasta cerca de 57.000 millones de euros, un aumento del 42% en comparación con el año anterior.
Qué servicios exporta España al extranjero
Cuando el informe menciona servicios no turísticos, no se refiere a hoteles, restaurantes o viajes, sino a actividades que, con frecuencia, quedan fuera de las narrativas comunes sobre la economía española. Incluye, por ejemplo, transporte internacional, telecomunicaciones, servicios informáticos, consultoría, ingeniería, servicios empresariales y aquellos vinculados a la propiedad intelectual, como licencias.
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En términos concretos, puede tratarse de una empresa tecnológica española que comercializa software a una compañía extranjera, una consultora que brinda asesoría a clientes internacionales, una firma de ingeniería involucrada en un proyecto global, una entidad que percibe ingresos por derechos de uso o una empresa de transporte que ofrece servicios relacionados con el comercio mundial.
El informe señala que este crecimiento se produjo en casi todos los subsectores. El transporte internacional se vio favorecido por el repunte en el comercio de mercancías y la actividad logística. Las telecomunicaciones y los servicios informáticos crecieron impulsados por la digitalización. También incrementaron su volumen los servicios empresariales y los relacionados con la propiedad intelectual, donde se incluyen actividades como consultoría, ingeniería y cobros por royalties.
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Un respaldo ante la desaceleración en la exportación de bienes
La relevancia de estos ingresos radica en que ayudan a compensar la debilidad de las ventas de mercancías. España mantiene un déficit significativo en bienes, al importar más productos de los que exporta, pero el ingreso generado por los servicios contribuye a equilibrar parcialmente esa diferencia.
Dentro de los servicios no turísticos, también se observaron diferencias. La excepción fueron los servicios financieros y de seguros que redujeron su saldo hasta 2.300 millones de euros, lo que representa un descenso del 44%. El informe atribuye esta disminución, entre otros motivos, a indemnizaciones excepcionales en seguros y a mayores pagos por rentas de inversión al exterior.
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No obstante, el buen desempeño del sector servicios en su conjunto permitió que la balanza exterior española mantuviera saldos positivos. La balanza por cuenta corriente, que resume los principales ingresos y gastos del país con el resto del mundo, cerró 2025 con un saldo favorable equivalente al 2,9% del PIB, alrededor de 48.700 millones de euros.
El turismo sigue siendo un elemento clave de los ingresos que España recibe del exterior. Sin embargo, los datos revelan que la economía española también exporta otros productos menos visibles: tecnología, logística, asesoría, ingeniería y servicios profesionales. El estereotipo del sol y la playa aún tiene peso, pero la panorámica del sector exterior español se amplía notablemente.
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