Expectativa de disminución gradual y variable en precios del fertilizante tras acuerdo EE.UU.-Irán: “No podemos generar falsas expectativas”

Las organizaciones agrarias españolas estiman que pasarán al menos dos meses hasta que la urea recupere precios estables, aunque esto dependerá del tránsito en el Estrecho de Ormuz

Composición fotográfica de un agricultor fertilizando la plantación con gráficos rojos detrás (Infobae)

Estados Unidos e Irán firmarán este viernes un Memorándum de Entendimiento que, en principio, pondrá fin al conflicto en el Golfo Pérsico. El anuncio de este acuerdo ha tenido un efecto positivo en los precios del combustible, con el barril de Brent –petróleo– cayendo este miércoles hasta los 78 dólares, alcanzando mínimos desde hace cuatro meses. La reapertura del Estrecho de Ormuz al comercio marítimo también beneficiará la reducción de costes en otros inputs como los fertilizantes o los plásticos, derivados del petróleo y el gas natural.

En relación con los fertilizantes, los agricultores y ganaderos españoles han expresado alivio ante el acuerdo, que contribuirá a la disminución de los precios de la urea, aunque mantienen precaución respecto al tiempo necesario para que se estabilicen. “No podemos crear falsas expectativas de que mañana los precios regresen a niveles previos a la guerra. Esta recuperación será gradual y ocurrirá a ritmos distintos según cada sector”, explicó Gonzalo Corrales, representante de Unión de Pequeños Agricultores ante la Unión Europea.

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Corrales opinó que el precio del fertilizante no retrocederá tan rápidamente como aumentó en los primeros meses del conflicto –a diferencia del gasóleo, para el cual prevé una reducción más acelerada– sino que harán falta “al menos dos meses”, contados no desde la firma del acuerdo, sino desde que los operadores, aseguradoras, petroleros y navieras retomen sus actividades en el Estrecho.

Por su parte, desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) también manifestaron satisfacción por el preacuerdo. “Cualquier noticia que contribuya a estabilizar el panorama mundial es favorable”, señaló Javier Fatas, Responsable de Cultivos COP en esa asociación. Al igual que Corrales, este agricultor anticipó una reducción “mucho más pausada que la subida, influida por los precios a futuro, la bolsa de Chicago y vinculada a la normalización del tráfico marítimo”.

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Las promesas europeas quedan en “literatura”

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la implementación de un paquete de medidas para abordar el desafío “urgente” de la renovación generacional en la agricultura y ganadería españolas, incluyendo la creación de Tierra Joven, una plataforma para informar y movilizar tierras agrarias. (Europa Press/La Moncloa)

Sobre el impacto del aumento en los costos de los fertilizantes químicos en las cosechas, el agricultor destacó que el efecto variará según la estructura de suministro de cada explotación. “No es igual un agricultor que pertenece a una cooperativa y tiene esos fertilizantes asegurados por dos meses que aquel que adquiere fertilizantes en el mercado libre tras un incremento de precios”, afirmó.

Además, la subida de precios condicionó la siembra en algunas explotaciones, como la del maíz, que dependió de si el abono –urea– ya estaba contratado con antelación en sus cooperativas o si se gestionaba en último momento. Corrales, quien también considera al maíz uno de los cultivos más afectados, señaló que a nivel europeo el impacto más directo ha ocurrido en los países de la cuenca mediterránea, donde la dependencia de importaciones desde Oriente Medio es mayor.

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En cuanto a las promesas de ayuda de la Unión Europea, como el lanzamiento del Plan Europeo de Fertilizantes, Corrales afirmó que estas han quedado en “literatura”, puesto que son medidas que a corto plazo “no resuelven la situación actual, porque hasta que esos 500 millones sean ejecutados no serán de utilidad inmediata”, y por ello propuso “un plan mucho más ambicioso para diversificar fuentes”.

Desde COAG, criticaron que la Unión no haya “actuado contra la especulación de estos productos desde el comienzo”. “Se consideraba que existían reservas de estos insumos y lo que se solicitaba era que la Unión Europea utilizara sus mecanismos para controlar estas subidas”, explicó Fatas. También remarcó que, en muchas ocasiones, las ayudas otorgadas a productores terminan siendo aprovechadas por grandes empresas, que con los incrementos de precios dirigen esos fondos a sus cuentas financieras.

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En este sentido, Fatas señaló que los agricultores y ganaderos españoles han aprendido durante este conflicto la necesidad de “exigir a las autoridades capacidad para regular estas variaciones de precios cuando ocurren eventos geopolíticos, de modo que no se limite a compensar solo parcialmente el efecto de la subida, sino que desde el inicio se busque establecer un sistema de control”, además de crear un stock mayor en Europa para poder “absorber los aumentos derivados de los conflictos”.

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