La reapertura del estrecho de Ormuz provoca la caída del petróleo y abre la puerta a un descenso gradual del coste de los productos que se encarecieron durante el conflicto

La decisión de Estados Unidos e Irán de alcanzar un acuerdo para poner fin al conflicto que mantienen desde el 28 de febrero tendrá repercusiones directas en la economía española. Este pacto permitirá la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las principales vías energéticas globales, cuyo cierre durante más de 100 días provocó un aumento sin precedentes en el precio del petróleo, y, de forma consecuente, en los combustibles, el transporte, la cesta de la compra y los billetes aéreos y marítimos. Este encarecimiento ha sido finalmente asumido por los consumidores.
La firma del Memorando de Acuerdo entre Estados Unidos e Irán, programada para el próximo viernes 19 de junio en Bürgenstock, Suiza, anticipa una reducción «paulatina» de algunos precios que se elevaron durante el conflicto, según las previsiones de los analistas.
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Aunque aún no se han revelado todos los pormenores del acuerdo, el texto contempla «el levantamiento inmediato del bloqueo naval y la reapertura del estrecho de Ormuz durante 60 días sin peajes». La reanudación del tránsito de embarcaciones comerciales, incluidas las petroleras, dará inicio al alivio de la presión sobre los precios de los combustibles y, en consecuencia, de los productos que aumentaron su coste a lo largo de la guerra.
Sin embargo, la normalización no se producirá de forma instantánea. «Se prevé que pase un tiempo antes de que los barcos puedan circular con total seguridad por el estrecho, debido a la presencia de minas y otros riesgos, lo que podría mantener una prima de riesgo en el mercado petrolero durante meses o más», advierte Libby Cantrill, responsable de Políticas Públicas en PIMCO.
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José Manuel Albares, Ministro de Asuntos Exteriores, atiende a los medios tras el reciente acuerdo de paz alcanzado entre EEUU e Irán.
Las primeras caídas de precio tras el anuncio de acuerdo
Sebastian Paris Horvitz, director de análisis de LBP, mantiene que aunque el marco negociador continúa “pareciendo frágil a todas luces”, los incentivos para que ambos países finalicen el conflicto son tan importantes que una reanudación de la guerra parece poco probable.
“Los mercados del petróleo y del gas tendrán la posibilidad de normalizarse de manera gradual. La notable caída del precio del barril Brent refleja un optimismo del mercado que parece coherente”, señala Horvitz.
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El experto añade que la zona euro será una de las principales beneficiadas en este nuevo escenario, tras haber sufrido los mayores impactos durante la crisis energética.
Desde su perspectiva, la moderación en los precios energéticos “debería ofrecer tranquilidad a los bancos centrales en relación con las perspectivas inflacionarias”. Esto permitiría al Banco Central Europeo mantener los tipos de interés estables en los próximos meses, una situación favorable para los hipotecados con préstamos variables, quienes verían cómo la subida del euríbor podría ralentizarse o hasta detenerse.
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Los mercados ya han mostrado reacciones. El barril de Brent con entrega en agosto cotizaba el martes por debajo de los 80 dólares por primera vez desde el 3 de marzo, tras experimentar una caída del 3,79%.

Los cereales también bajan
El anuncio del acuerdo ha impactado también de forma inmediata en las materias primas agrícolas. Los precios internacionales del maíz, el trigo y la soja han experimentado pronunciadas caídas, situándose en mínimos recientes.
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De acuerdo con José Manuel Álvarez, secretario general de la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (Accoe), el mercado global sigue “bajo presión” y la tendencia a la baja se ha intensificado tras el conocimiento del acuerdo preliminar entre Washington y Teherán.
“El principal factor en este momento es geopolítico: el anuncio del acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz ha provocado una fuerte caída del precio del petróleo y, dado que los cereales suelen seguir sus movimientos por su vínculo con los biocombustibles, también han descendido considerablemente, como ha ocurrido con el maíz, trigo y soja”, explica Álvarez.
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El operador bursátil europeo Euronext París inició el martes con caídas del 1,75% en el trigo, cotizando a 199,75 euros por tonelada en contratos a corto plazo. Mientras, el maíz retrocedió un 3,25%, cerrando en 209,5 euros por tonelada. La Bolsa de Chicago también registró descensos del 2,25% en maíz, 10% en soja y 5,5% en trigo.
Si estas reducciones se trasladan a lo largo de la cadena de producción, los consumidores españoles podrían beneficiarse de un abaratamiento en productos básicos de alto consumo, como el pan y otros alimentos derivados de cereales.
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¿Continuarán las ayudas anticrisis?
El fin inminente de la guerra reaviva el debate sobre la continuidad de las medidas anticrisis que el Gobierno español aprobó al inicio del conflicto y que expiran el próximo 30 de junio. Estas medidas jugaron un papel clave para frenar el aumento de precios.
Los sindicatos han solicitado al Ejecutivo “precaución” antes de eliminar unas ayudas que han contribuido a sostener la inflación. “Los efectos del conflicto pueden persistir y una retirada prematura podría generar consecuencias económicas no deseadas”, declaró Unai Sordo, secretario general de CCOO.
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En su opinión, “es necesario ser muy prudentes, dado que estamos ante actores internacionales impredecibles, y no confío plenamente en la concreción del acuerdo ni en la postura que pueda adoptar Israel al respecto”.
La patronal comparte este prudente enfoque y el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, señala que las medidas gubernamentales han tenido un impacto “muy relevante” para controlar la inflación.
Por ello, aconseja al Gobierno “esperar” y verificar si el acuerdo se mantiene antes de proceder a modificaciones. Por el momento, considera que las medidas vigentes son apropiadas.
“Concuerdo con el vicepresidente Carlos Cuerpo en que hay que evaluar diariamente cómo gestionar la situación (…) Hay que determinar exactamente si esto representa un final, observar su evolución y, en función de ello, decidir las acciones necesarias”, afirma el presidente de la patronal.

El impacto de la guerra tardará en desaparecer
A pesar del optimismo reinante en los mercados, los expertos advierten que la firma del memorando no implicará una reducción inmediata y significativa de los precios.
El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, señala que los efectos del conflicto sobre la producción petrolera mundial continuarán presentes por un tiempo. “Es un factor que seguirá acompañándonos durante cierto periodo”, destaca.
Explica que la producción global sigue aproximadamente un 15% por debajo de los niveles anteriores al conflicto y que los inventarios continúan reducidos.
Por ello, aunque se reconduzca el conflicto y los precios lo reflejen con cierta rapidez: “No está garantizado que los mercados puedan captar completamente las interrupciones en la oferta ni cuánto tiempo tomará restaurar la producción”, concluye Escrivá.

