Gibraltar denuncia ante la ONU que la reclamación española se fundamenta en la dictadura de Franco y solicita el derecho a la autodeterminación

Fabián Picardo, ministro principal de Gibraltar, ante el Comité de Territorios no autónomos de Naciones Unidas, este lunes en Nueva York. Las claves

Fabián Picardo acusa a España ante la ONU de fundamentar su demanda de soberanía sobre Gibraltar en la dictadura franquista y defiende el derecho a la autodeterminación del Peñón.

El embajador español, Héctor Gómez, responde que Gibraltar sigue siendo una colonia europea y exhorta a Reino Unido a negociar la descolonización, reiterando que la ONU no reconoce la autodeterminación en este caso.

El nuevo Tratado UE-Reino Unido contempla la eliminación de la Verja y una mayor cooperación fronteriza, aunque España mantiene su postura sobre la soberanía y refuerza la seguridad en la frontera.

Gibraltar está implementando un plan integral de seguridad en la frontera, con cámaras de vigilancia y nuevos vehículos, mientras España aumenta sus recursos policiales en la zona.

Considerado el «mejor momento» en las relaciones con Gibraltar por Exteriores, Fabián Picardo utilizó este lunes su última intervención como ministro principal de la colonia británica ante el Comité de Descolonización de la ONU para denunciar que España fundamenta su reclamación de soberanía sobre Gibraltar «en la sangrienta dictadura de Franco».

Frente al Comité de los 24 en Nueva York, Picardo afirmó que el estatus del Peñón como territorio no autónomo es resultado de «las presiones del régimen franquista» durante los años sesenta del siglo pasado.

Además, señaló que el Gobierno de Pedro Sánchez debería recordar que esa visión es incompatible con la España democrática actual.

Picardo llegó incluso a afirmar que el Tratado negociado entre la Unión Europea y el Reino Unido abre «una nueva etapa» con España, fundada en la cooperación y la libre circulación.

El ministro principal solicitó al Ejecutivo español, que igualmente califica como «sanguinaria» la dictadura de Franco, que deje de lado «argumentos heredados de esa época» en su política respecto a Gibraltar.

«Nuestro compromiso con las relaciones de buena vecindad y con nuestro derecho a la autodeterminación permanece tan sólido como siempre», enfatizó.

«Están demorando»

El ministro principal solicitó al Comité que envíe una misión al Peñón y que aconseje a la Cuarta Comisión de la Asamblea General la exclusión de Gibraltar de la lista de territorios no autónomos.

Recordó que el enclave fue incluido en 1946 y que los gibraltareños acudieron por primera vez a la ONU en 1963, «en plena era franquista», subrayando que el Comité «se está retrasando en sacarnos de una lista a la que entramos bajo las presiones del franquismo».

En sus palabras de despedida, Picardo destacó que ha sido «uno de los mayores honores» poder representar «al pueblo de Gibraltar» ante el Comité y que es el ministro principal que más veces se ha dirigido a ese organismo.

Manifestó hacerlo «con esperanza» y «confianza en la siguiente generación de gibraltareños», a quienes instó a mantener «la defensa de los derechos de los gibraltareños» frente a las reclamaciones españolas.

«Ningún derecho legal ni político»

El líder de Gibraltar volvió a situar la autodeterminación en el centro del debate.

Defendió que el pueblo de Gibraltar posee un “derecho inalienable” a decidir su futuro, frente a una España que, según sus palabras, «no tiene derecho legal ni político» para reclamar la soberanía del Peñón. Esta postura es consistente con la línea que mantiene desde hace años ante la ONU.

No es la primera vez que adopta este tono. En 2025 ya se había dirigido al mismo Comité con términos incluso más contundentes, afirmando que Gibraltar «nunca renunciará» a la autodeterminación y que permanecerá «100% británico», antes de que se cerrara el Tratado UE-Reino Unido y se acordara la eliminación de la Verja.

España exige la descolonización

El embajador español en la ONU, Héctor Gómez, respondió con firmeza. El exministro de Industria instó a Reino Unido a abordar «sin más dilación» la descolonización de Gibraltar y calificó la situación actual como un “lastre” contrario al Derecho Internacional.

Gómez reiteró que Gibraltar es «una colonia europea del siglo XXI» y que la ONU nunca ha reconocido el derecho a la autodeterminación en este caso.

Subrayó que la cuestión debe resolverse mediante negociaciones bilaterales entre Madrid y Londres, conforme a las resoluciones de la Asamblea General.

El embajador destacó que el nuevo Tratado sobre Gibraltar no modifica la posición fundamental española, más allá de las concesiones de facto que reconocen implícitamente soberanía sobre aguas y territorio.

Según Gómez, el acuerdo regula aspectos cotidianos de fronteras y cooperación, pero «no afecta en absoluto» al conflicto sobre la soberanía, sobre la cual España «nunca renunciará» a sus derechos.

Menos de un mes

La tensión diplomática se produce en plena cuenta regresiva para la aplicación provisional del Tratado UE-Reino Unido sobre Gibraltar, en menos de un mes.

Los Veintisiete han fijado el 15 de julio como fecha de inicio, una vez completadas las revisiones jurídicas y en paralelo a la tramitación de ratificaciones del Parlamento Europeo y el de Londres.

Mientras tanto, España ha decidido no implementar el nuevo Sistema de Entradas y Salidas (SES) de Schengen en la Verja, considerada como «otra concesión de buena voluntad», según fuentes diplomáticas.

Fuentes oficiales gibraltareñas confirmaron a este medio que el SES, que registra electrónicamente las entradas y salidas de nacionales de terceros países, se está implantando en otras fronteras exteriores, pero no en la línea Gibraltar-La Línea, a la espera del nuevo marco.

El plan acordado con Londres prevé que, una vez en vigor el Tratado, los controles completos se trasladen al aeropuerto y, si es necesario, al puerto de Gibraltar, mientras la Verja desaparece para dar paso a un tránsito sin inspecciones rutinarias.

Ellos refuerzan la frontera

En ese contexto, sorprende el aumento de medios en el perímetro fronterizo del Peñón. En las últimas semanas, el Gobierno gibraltareño ha anunciado un plan integral de seguridad para la frontera.

Incluye la instalación de 26 cámaras de videovigilancia en alta definición desde la Playa Oeste hasta la Este, con iluminación LED, postes antiescalada y cobertura total sin puntos ciegos a lo largo de la Verja.

Losnuevos vehículos 4x4 de Gibraltar que refueran la frontera entre el territorio de la colonia británica y España.

El dispositivo se complementa con cámaras de reconocimiento facial en puntos clave, accesos al aeropuerto y zonas sensibles del casco urbano, además de un nuevo Centro Conjunto de Agencias desde donde se coordinarán Policía, Aduanas y Guardia de Fronteras.

El refuerzo gibraltareño de la frontera está centralizado en una sala de control en el aeropuerto, gestionada por la Royal Gibraltar Police, con capacidad para seguimiento en tiempo real y respuesta inmediata ante incidentes.

Además del despliegue tecnológico, el Gobierno de Gibraltar entregó el 10 de junio 12 nuevos todoterrenos Toyota Land Cruiser a los cuerpos policiales: Policía Real, Aduanas y la Agencia de Costas y Fronteras.

Estos vehículos se asignarán principalmente a patrullas en la zona norte del istmo, junto a la pista del aeropuerto y la línea fronteriza, y a operativos conjuntos contra el contrabando y la inmigración irregular.

En el lado español, el Ministerio del Interior ha ampliado el Plan Especial de Seguridad del Campo de Gibraltar, con 38,2 millones de euros para 2026, más personal, equipos y decenas de nuevos vehículos patrulla para la Policía Nacional y Guardia Civil.

El Tratado como apoyo

Mientras Picardo defiende la autodeterminación, la posición oficial española continúa anclada en el marco de la ONU. Exteriores recuerda que Gibraltar está presente desde los años sesenta en la lista de territorios no autónomos.

Asimismo, señala que la doctrina de Naciones Unidas no ha reconocido su derecho a un referéndum de independencia, sino que propone una solución negociada entre Madrid y Londres.

El ministro principal intenta usar el Tratado UE-Reino Unido como prueba de normalización y como argumento para que el Comité de los 24 deje de considerar al Peñón como una colonia pendiente de descolonización.

España, por su parte, presenta el acuerdo como una herramienta para gestionar mejor la frontera y la cooperación, pero no como un retroceso en su demanda de soberanía.

La disputa se desarrolla, por ahora, en dos frentes paralelos. En Nueva York, con discursos contrapuestos sobre Franco, descolonización y autodeterminación.

Y en la Verja, con cámaras, todoterrenos y patrullas preparando el terreno para el momento en que el Tratado comience a aplicarse y la vieja frontera física de Gibraltar se convierta, al menos formalmente, en parte del pasado.

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