Álex Baena: «Dejé Roquetas a los 11 años y regresar a salir me hizo enfrentar viejos fantasmas»

Álex Baena, durante un entrenamiento. El jugador del Atlético de Madrid tuvo que hacer las maletas para integrarse en la cantera del Villarreal.

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Tras el brillo de la élite del fútbol mundial, existen relatos de sacrificios humanos profundos. El talento diferencial de Álex Baena, consolidado como una de las promesas más destacadas de la selección española, no nació de forma inmediata.

El triunfo que disfruta hoy en día es fruto de un proceso de desarraigo muy exigente que comenzó cuando apenas contaba con 11 años; una etapa marcada por la distancia, el dolor de la separación familiar y las incertidumbres sobre su futuro profesional.

El futbolista almeriense recordó este impacto emocional en una entrevista profunda y honesta concedida al medio Relevo en enero de 2023.

En esa charla, al evaluar los retos que implica trasladarse en el fútbol profesional, el mediapunta recordó el miedo oculto de su infancia con una confesión conmovedora: «Me fui de Roquetas con 11 años. Tener que marchar de nuevo hizo que reviviera los fantasmas del pasado».

Con estas palabras, Baena destapó el lado oculto del éxito deportivo: el trauma de un niño que debió madurar anticipadamente lejos de su hogar. Dejar atrás Roquetas de Mar para ingresar en la residencia de la cantera del Villarreal CF supuso un choque emocional profundo para él y su entorno cercano.

Álex Baena, durante un partido.

Álex Baena, durante un partido. EFE

El propio jugador ha narrado en diversas ocasiones el desgarrador viaje en coche con su madre, Sara Rodríguez, durante el cual ambos lloraban en silencio, conscientes del cambio radical que estaban afrontando. Adaptarse a la disciplina de un club profesional a una edad tan temprana trajo consigo una constante sensación de soledad.

El refugio del joven Baena fueron las llamadas diarias a su madre —a quien llegaba a llamar más de diez veces al día— buscando un punto de apoyo emocional que mitigara la nostalgia. Esa vulnerabilidad y el temor persistente a abandonar la zona de confort que creó en Villarreal se volvieron a activar años después con su cesión al Girona.

Aunque deportivamente aquella etapa fue clave para su crecimiento profesional, el proceso despertó de repente la ansiedad reprimida de su infancia. Esos «fantasmas del pasado» reflejaban el miedo a revivir la dolorosa soledad fuera del entorno que ya consideraba su segunda casa.

A día de hoy, el jugador andaluz ha mostrado que esos traumas infantiles no detuvieron su avance, sino que forjaron el carácter competitivo que exhibe en los campos de juego.

La trayectoria de Álex Baena recuerda que, tras los contratos millonarios y los títulos internacionales, hay personas que han pagado un alto precio, sacrificando su infancia por un sueño.

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