Descubre el palacio vasco del siglo XVIII en España transformado en hotel por dos hermanos

El histórico edificio, cerrado desde 2019, vuelve a abrir sus puertas convertido en un alojamiento que apuesta por el patrimonio, la sostenibilidad y el turismo de calidad

Foto: Un histórico edificio señorial del interior de Gipuzkoa ha sido rehabilitado y convertido en hotel, recuperando su actividad tras varios años cerrado. (Booking) Seguir en Google Síguenos

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Un hotel en un palacio del siglo XVIII, diez habitaciones y una historia de relevo generacional. En un pequeño municipio del interior de Guipúzcoa, dos hermanos jóvenes han restaurado un edificio histórico que permanecía cerrado durante años para devolverle su función como alojamiento y abrir una nueva etapa centrada en el turismo rural.

Con tan solo 24 y 23 años, Iker y Xabi Pérez Gastañaga emprendieron el desafío de rescatar uno de los inmuebles más emblemáticos de Leintz Gatzaga. Tras haber estado cerrado desde 2019, el Palacio Soran vuelve a acoger huéspedes en forma de un hotel que combina el encanto de un palacio del siglo XVIII con una renovación cuidada orientada al turismo contemporáneo.

El relevo de una saga hostelera

Según destaca Noticias de Gipuzkoa, los hermanos Iker y Xabi Pérez Gastañaga crecieron en un entorno muy próximo al sector turístico. Sus padres gestionan la casa rural Gorosarri, ubicada en Eskoriatza, lo que les permitió adquirir experiencia desde pequeños en la gestión de alojamientos y en la atención a los huéspedes. Esta base fue clave cuando se presentó la oportunidad de comprar este edificio histórico, cerrado desde finales de 2019.

La decisión tuvo también una carga personal importante. Ambos conocían bien la propiedad porque durante años acudían con su familia cuando funcionaba como hotel y restaurante. Esa conexión afectiva, junto al valor histórico del palacio, los motivó a iniciar una rehabilitación de dos años que ha posibilitado la recuperación de uno de los edificios más representativos de Leintz Gatzaga como alojamiento turístico.

El hotel cuenta con diez habitaciones —individuales, dobles y triples— que fusionan el valor patrimonial del antiguo palacio con las comodidades actuales, manteniendo intacta la personalidad arquitectónica del inmueble. Las tarifas varían entre 80 y 170 euros por noche, dependiendo del tipo de estancia seleccionada.

La modernización ha incorporado asimismo criterios de sostenibilidad. Los nuevos propietarios equiparon el hotel con una bomba de calor geotérmica de la marca Ecoforest y un sistema de suelo radiante que permite calentar el edificio usando energías renovables, reduciendo el consumo energético y minimizando el impacto ambiental. Aunque el restaurante que operó durante años en el edificio permanece cerrado por el momento, los responsables del proyecto no descartan su reapertura futura con la colaboración de un profesional del sector gastronómico que comparta la filosofía del alojamiento.

Qué ver cerca de este hotel en el corazón del País Vasco

Otro de los atractivos principales del hotel es su ubicación. Situado en Leintz Gatzaga, uno de los pueblos con mayor historia de Guipúzcoa, permite descubrir un municipio que prosperó durante siglos gracias a la explotación de la sal. Su casco histórico conserva calles empedradas, construcciones tradicionales y el Museo de la Sal, donde se difunde el legado de una actividad que marcó el desarrollo económico y social del lugar.

Más allá de su valor histórico, el hotel goza de una posición estratégica en el corazón de Euskadi. Sus huéspedes pueden acceder, en menos de una hora, a destinos tan variados como la Rioja Alavesa, el Parque Natural de Gorbeia, el Embalse de Landa, conocido por sus rutas y playas de agua dulce, la ciudad de Vitoria-Gasteiz o los impresionantes acantilados del Flysch de Zumaia, uno de los paisajes geológicos más singulares de la costa cantábrica. Esta ventaja convierte al antiguo palacio en una base idónea para explorar Euskadi y regresar cada día a un entorno de tranquilidad y descanso.

Un hotel en un palacio del siglo XVIII, diez habitaciones y una historia de relevo generacional. En un pequeño municipio del interior de Guipúzcoa, dos jóvenes hermanos han recuperado un edificio histórico que llevaba años cerrado para devolverle su función como alojamiento y abrir una nueva etapa vinculada al turismo rural.

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