Un rincón del interior aragonés destaca por sus tonos rojizos, barrancos y siluetas que parecen esculpidas para una película del oeste. Su paisaje erosionado lo ha hecho una escapada ideal para quienes buscan naturaleza y miradores distintos
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Existe un paisaje en Aragón que parece extraído de una película del oeste, caracterizado por sus tonos rojizos, barrancos, yesos blancos y sorprendentes formaciones geológicas que rememoran los áridos escenarios de Arizona. Este lugar, conocido por muchos como el lejano oeste aragonés, se ha convertido en un destino especialmente valorado por quienes buscan rutas de senderismo, fotografía de naturaleza y espacios singulares dentro de España. Su apariencia casi lunar, moldeada por siglos de erosión, transforma este rincón en un espacio capaz de asombrar incluso a quienes creen conocer bien el interior de Zaragoza.
Este enclave corresponde a la Sierra de Armantes, ubicada en el Sistema Ibérico zaragozano, dentro de la Comunidad de Calatayud y entre las vegas de los ríos Manubles, Ribota y Jalón. Su relieve se formó sobre depósitos terciarios y sobresale por el contraste entre las arcillas rojizas de las zonas altas y los yesos claros que predominan en las áreas bajas. Esta combinación de colores, junto con la erosión del terreno, ha generado un paisaje de gran atractivo que ha recibido apelativos como la ‘Arizona aragonesa’ o el ‘Salvaje Oeste aragonés’.
Los Castillos de Armantes, las formaciones más destacadas del paisaje
El principal emblema de la Sierra de Armantes son las conocidas formaciones llamadas Castillos de Armantes, que dominan la zona y que, vistas desde ciertos ángulos, recuerdan fortalezas naturales o perfiles rocosos típicos de los icónicos paisajes del oeste estadounidense. La erosión ha esculpido estas estructuras creando un escenario poco común en Aragón, lleno de barrancos, colinas y caminos bordeados por pinos. Cercano a Calatayud, este espacio ofrece una visión particular: tonos claros combinados con matices rojizos y formas verticales que se levantan sobre el valle.
La zona se puede explorar a pie, en bicicleta de montaña e incluso a caballo, aunque el acceso en coche o moto está restringido hasta el mirador. Una de las caminatas más habituales comienza cerca de Calatayud y permite llegar a una explanada desde donde parten varios senderos: uno conduce a uno de los castillos más grandes, otro proporciona una vista panorámica del valle y un tercero asciende hasta la Cruz de Armantes, ubicada en una de las cotas más altas del recorrido. Aunque muchas rutas tienen un nivel bajo de dificultad, su duración puede ser considerable, por lo que resulta recomendable llevar calzado adecuado, agua y comida para disfrutar con seguridad de este paisaje aragonés de aspecto cinematográfico.
Existe un paisaje en Aragón que parece extraído de una película del oeste, caracterizado por sus tonos rojizos, barrancos, yesos blancos y sorprendentes formaciones geológicas que rememoran los áridos escenarios de Arizona. Este lugar, conocido por muchos como el lejano oeste aragonés, se ha convertido en un destino especialmente valorado por quienes buscan rutas de senderismo, fotografía de naturaleza y espacios singulares dentro de España. Su apariencia casi lunar, moldeada por siglos de erosión, transforma este rincón en un espacio capaz de asombrar incluso a quienes creen conocer bien el interior de Zaragoza.

