La exclusiva propiedad de Fernando Alonso valorada en 10 millones de euros cuenta con un campo de golf privado y un circuito de karting propio

El refugio de Fernando Alonso. El piloto asturiano posee en Oviedo no una simple casa, sino una finca diseñada para la relajación y el descanso.

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En las proximidades de Oviedo, Fernando Alonso ha creado un refugio acorde a una trayectoria de más de veinte años en la Fórmula 1.

No se trata de una vivienda común, sino de una extensa propiedad valorada alrededor de los 10 millones de euros, concebida para el descanso y para mantener cerca todo lo que ha definido su carrera como piloto.

Rodeado de árboles, desniveles y un perímetro cuidadosamente asegurado, el asturiano halla la tranquilidad que no existe en los circuitos.

La finca se sitúa a corta distancia de su ciudad natal, pero lo bastante alejada para garantizar privacidad y control de accesos.

No forma parte de una urbanización residencial tradicional, sino que es una parcela amplia, cerrada y con medidas de seguridad acordes a la figura pública del bicampeón.

Ese balance entre cercanía a Oviedo y aislamiento controlado es fundamental en su actual estilo de vida: próximo a casa, pero conservando el anonimato al cruzar su puerta.

El núcleo del refugio se divide entre la residencia principal y las instalaciones deportivas. La vivienda combina volúmenes modernos, amplias cristaleras y espacios diseñados para estancias prolongadas entre Gran Premio y Gran Premio.

Fernando Alonso, durante el Gran Premio de Barcelona-Cataluña.

Fernando Alonso, durante el Gran Premio de Barcelona-Cataluña. EFE

Alrededor, Alonso ha configurado un pequeño paraíso deportivo: un campo de golf privado recorre gran parte de la finca, perfectamente integrado con el entorno. El golf es una de sus principales aficiones y disponer de hoyos exclusivos le facilita desconectar dentro de su burbuja asturiana.

Además de este ámbito más íntimo, el universo Alonso en Asturias se complementa con un complejo abierto al público que incluye un museo dedicado a su carrera y un circuito de karts accesible para los visitantes.

Estos espacios no forman parte de la residencia estricta, aunque giran en torno a su figura y trayectoria deportiva, permitiendo a los aficionados acercarse a sus coches, trofeos y sus primeros pasos en el karting.

Es una extensión de su marca personal en la región, diferente a la finca donde descansa cuando se apagan los focos.

Por su parte, la parcela residencial mantiene un perfil mucho más discreto. La piscina, las áreas ajardinadas, espacios para ejercicio y relajación, junto con una distribución interna poco divulgada, refuerzan la idea de que este rincón asturiano es, por encima de todo, un lugar para desconectar.

Para un piloto habituado a una vida itinerante, la finca funciona como un centro de retorno emocional: allí puede frenar el ritmo, entrenar cuando lo desee, practicar golf y, si quiere rememorar sus inicios, visitar el museo y el circuito que llevan su nombre, todo sin que esto afecte la privacidad de su hogar.

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