Las manifestaciones se han transformado en un movimiento más amplio contra el sistema, donde los manifestantes critican tanto al gobierno como a los partidos de oposición por no resolver los problemas políticos y económicos del país.
Miles de albaneses salieron a las calles la noche del miércoles en la décima jornada consecutiva de protestas, exigiendo la renuncia del primer ministro Edi Rama.
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Los manifestantes se reunieron en la Plaza Skënderbej, en la capital Tirana, para avanzar hacia el parlamento mientras coreaban “Rama preso, Berisha preso”, aludiendo a Sali Berisha, ex primer ministro y actual presidente del Partido Democrático de Albania.
Un movimiento de protesta que comenzó en rechazo a un plan de desarrollo turístico en la zona de Pishe Poro y la isla de Sazan alcanzó su décimo día consecutivo el miércoles, culminando en lo que los organizadores denominaron una manifestación a nivel nacional.
Los líderes del movimiento convocaron a los albaneses tanto del país como del extranjero a unirse a la protesta más reciente, programada intencionadamente para coincidir con el aniversario de la fundación de la Liga de Prizren, un evento del siglo XIX considerado un símbolo de unidad nacional albanesa.
El origen del movimiento fue la preocupación por un proyecto inversor propuesto por una empresa vinculada a Jared Kushner, yerno de Donald Trump, en una zona costera protegida. Sin embargo, la movilización se ha ampliado hasta abarcar una campaña que cuestiona diversas políticas gubernamentales y legislaciones.
Durante el desarrollo de las protestas, los participantes han planteado cinco demandas principales: la dimisión del gobierno; la derogación de leyes y estatutos especiales para inversores estratégicos; la retirada del Paquete de Montaña; la revocación de las modificaciones a la Ley de Áreas Protegidas; y la anulación de los cambios a la Ley de Patrimonio Cultural.
El gobierno sostiene que el desarrollo en la costa adriática supondría un cambio significativo para esta nación excomunista, que aspira a ingresar al mercado turístico de alto nivel y persigue la adhesión a la Unión Europea.
El proyecto de lujo consta de dos partes: un desarrollo costero en la laguna de Narta, que es una reserva de vida silvestre, y un resort más pequeño en la vecina isla deshabitada de Sazan, que fue una base militar durante la era comunista.
Rama declaró a Euronews la semana pasada que la oposición al proyecto inmobiliario previsto en la costa sur del país está siendo impulsada por bots, discursos antisemitas y fuerzas externas hostiles que buscan aumentar la tensión en Albania.
El martes, un portavoz de la Comisión Europea instó a las autoridades albanesas a “actuar sin demora” para no poner en riesgo la candidatura del país a la Unión Europea, ya que debe adecuarse a las normas medioambientales de la Unión.
“Albania debe evitar acciones que puedan comprometer el cumplimiento del criterio de cierre, en este caso el Capítulo 27, y por tanto esperamos que las autoridades albanesas actúen sin demora”, señaló Guillaume Mercier, portavoz, refiriéndose al capítulo de las negociaciones de adhesión a la UE que requiere la alineación con las normativas ambientales.
Los organizadores anunciaron la continuidad de las protestas en los próximos días, reafirmando que sus demandas siguen vigentes.

