La Policía apoya a los fieles que no pudieron entrar en Cibeles y retransmitió la misa del Papa por megáfono, calificándola como el momento más católico de la visita.

La eucaristía reunió aproximadamente a 1,2 millones de personas en la plaza de Cibeles y sus alrededores, generando una notable intervención por parte de la Policía.

Captura de pantalla del vídeo publicado por Pepe de Terra en X.

Con la plaza de Cibeles colmada por 1,2 millones de creyentes, según datos de la organización, los gritos de «¡Viva el Papa!» marcaron el cierre de una celebración histórica del Corpus Christi en Madrid. El papa León XIV presidió una misa multitudinaria y una procesión que paralizó el centro de la capital desde horas antes de comenzar. Tras la homilía y el fervor religioso, la jornada tomó un cariz espontáneo en las aceras, mostrando a través de imágenes, vídeos y testimonios el lado más conmovedor y humano del evento.

La enorme concentración que colapsó totalmente el centro de Madrid impidió que muchos fieles pudieran acceder a la esperada vigilia. No obstante, la creatividad y solidaridad mitigaron la decepción de algunos. Gracias a un vídeo compartido por el usuario Pepe de Terra en X, se conoció la historia de un grupo que siguió la misa desde fuera de la plaza: varios policías utilizaron el megáfono de su patrulla para conectar la homilía, transmitiendo el mensaje divino a quienes permanecían fuera.

Las respuestas en redes sociales no se hicieron esperar. Muchos usuarios elogiaron el acto de los agentes, calificándolo de «un detallazo», e incluso uno sostuvo que fue «lo más católico de la visita que he visto». Más allá del fenómeno viral, este instante refleja la realidad de los miles que quedaron fuera de la plaza de Cibeles, desbordada por una afluencia histórica que posiciona esta misa como una de las más concurridas en la historia de España.

Confesionarios exprés

Desde temprano en la mañana, antes de que el papa León XIV hiciera su aparición en Cibeles, donde recibió la Llave de Oro de Madrid por parte del alcalde José Luis Martínez-Almeida, el cuerpo eclesiástico protagonizó otra de las imágenes destacadas del día.

Diversos vídeos difundidos en redes sociales dejaron ver una escena digna de película: sacerdotes caminando por las calles centrales de Madrid, escuchando las confesiones de los fieles que aguardaban en las aceras antes de que pasara el papamóvil.

La solidaridad de los voluntarios

La multitud también provocó momentos de frustración que se resolvieron gracias a la ayuda de voluntarios presentes cerca de la plaza de Cibeles. María, una mujer de 52 años, esperaba alrededor de las 10 de la mañana el inicio de la misa bajo la placa dedicada a Diego Saavedra y Fajardo, situada en la valla de la Biblioteca Nacional. Sostenía la silla de su hijo mayor, con discapacidad, y expresó su molestia porque no les permitieron acceder al carril central de la Castellana para presenciar la ceremonia: «Nos llevaron a una zona expuesta al sol y sin visibilidad de las pantallas, y honestamente vine porque a él, que no podría verla, le hacía ilusión», lamentaba.

Al percatarse de la situación, una voluntaria se acercó para guiarlos hacia una carpa habilitada para descanso. Allí el joven pudo refugiarse con el equipo de apoyo, desde donde finalmente consiguió ver una de las pantallas que transmitían la misa. Este gesto ejemplificó el mensaje que el propio Sumo Pontífice alentó durante la homilía, remarcando la importancia de abrirse «a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren y a quienes han perdido la esperanza».

Dificultades para comulgar

Cientos de miles lograron cumplir el propósito de comulgar durante este domingo histórico junto al papa León XIV en Madrid. Sin embargo, conforme se agotaban las hostias consagradas, los paraguas se cerraban y múltiples fieles se quedaron con la frustración de no poder participar.

Frente a esta situación, al término de la misa, ciertas parroquias cercanas abrieron sus puertas para que aquellos que no pudieron comulgar completaran sus oraciones y recibieran el sacramento en una jornada memorable para Madrid.

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