Las claves
La irrupción de la UCO en la sede del PSOE en Ferraz coincidió con el arranque de la sesión de control en el Congreso, provocando un gran revuelo político.
Francina Armengol ordenó evacuar el Congreso para llevar a cabo un simulacro de incendio, lo cual incrementó la tensión de la mañana.
Durante la sesión, PP y Vox lanzaron acusaciones de corrupción contra el Gobierno, mientras Pedro Sánchez se encontraba en el Vaticano.
Tanto el simulacro como el registro policial se convirtieron en símbolos del clima político vigente, con duras críticas hacia el Ejecutivo desde la oposición.
Quedaban solo 15 minutos para iniciar la sesión de control cuando comenzaron a sonar las alertas en los teléfonos móviles: simultáneamente, los agentes de la UCO entraban en la sede del PSOE en Ferraz.
Algunos ministros, que ya estaban cerca del hemiciclo, se informaron a través de la prensa y optaron por dirigirse a la sala de Gobierno del Congreso.
El incendio no fue solo figurado, ya que el día había sido escogido por Francina Armengol para llevar a cabo un simulacro de incendio y evacuar a los diputados, trabajadores y periodistas hacia la Plaza de las Cortes, justo cuando la sesión de control, que se esperaba sin mucha intensidad, alcanzara su punto medio a las 10 de la mañana. Un suceso inusual sobre otro igualmente extraordinario.
El control al Ejecutivo, marcado por la ausencia de Pedro Sánchez y Félix Bolaños, adquiría un tono electrizante. El primero en reaccionar ante la entrada de la UCO fue el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en los pasillos del Congreso.
“La crisis política y el ambiente irrespirable exigen que los socios digan ‘basta’ y convoquen elecciones inmediatamente”, declaraba el líder de la oposición.
Feijóo aprovechó que Sánchez estaba en el Vaticano, reunido con León XIV. “Si va a visitar al Papa, debería recordar el séptimo y octavo mandamientos: no robarás y no mentirás”, añadió.
La semana problemática para Sánchez se intensificaba. Empezó el lunes con la publicación del sumario del caso Zapatero; continuó el martes con la entrada de la UCO en Ferraz y seguirá, según Feijóo, con el juicio que inicia mañana contra el hermano de Pedro Sánchez y la citación de Begoña Gómez el 9 de junio.
Minutos después, la sesión de control comenzó. La portavoz del PP, Ester Muñoz, reconocía que “preparar una sesión de control es complicado cuando la actualidad supera cualquier expectativa”.
La diputada popular preguntó al vicepresidente Carlos Cuerpo “qué impresión le causa la entrada de la UCO en Ferraz” y luego se dirigió a los socios del Gobierno: “¿No sienten vergüenza por seguir tolerando tanta corrupción?”.
Cuerpo intentó responder con un tono tecnocrático y burocrático, apelando a los «mecanismos preventivos».
Detrás de él, los diputados socialistas miraban continuamente sus móviles. Incluso el diputado Javier Cendón y la portavoz de la Ejecutiva, Montse Mínguez, hablaban por teléfono cubriéndose la boca para impedir la lectura de sus labios.
Todo esto ocurrió mientras se desarrollaba la sesión de control. Muñoz utilizó un discurso claramente político frente a Cuerpo: “Sánchez puso a España al servicio de una red de saqueadores”.
Más adelante remató: “Ya no tienen máscara. Son la mayor estafa de la democracia”.
El diputado del PP Jaime de Olano continuó, describiendo la situación como un “vertedero de corrupción”. Ante esto, el vicepresidente Cuerpo, visiblemente cansado de la imposibilidad de imponer su discurso económico, respondió: “Esto es absurdo. Doy por contestada la pregunta”.
Miguel Tellado, del grupo popular, inició su intervención bromeando sobre el simulacro de incendio que se avecinaba: «Señores del PSOE, en unos minutos escucharán sirenas, no se preocupen, no es la Policía Nacional, ni la Guardia Civil, ni la UCO, serán los bomberos».
Además, señaló que dicho simulacro representa «una metáfora adecuada para la situación actual»: «Ustedes (refiriéndose al PSOE) incendiaron la política y convirtieron el Congreso en una parrilla por la cantidad de corruptos que albergan».
La tensión no terminó ahí. La portavoz de Vox, Pepa Millán, también criticó al Gobierno por la entrada de la UCO en Ferraz. Cuerpo, que seguía al frente, afirmó que Vox es “indistinguible” del PP.
Incluso la líder de Podemos, Ione Belarra, mencionó la novedad policial para reprochar al Ejecutivo “la gran decepción que han causado”.
A las diez, las alarmas sonaron para ordenar el desalojo del edificio. Se anunció por megafonía y con la voz de Armengol que era necesario evacuar el hemiciclo.
Los diputados abandonaron el Congreso de manera ordenada, dirigiéndose a la Plaza de las Cortes siguiendo las instrucciones del personal identificado con chalecos naranjas.
Así concluyó el simulacro de incendio en un Congreso en llamas y con un Gobierno en crisis.

