Las elecciones presidenciales del pasado 7 de octubre, como cualquier hecho electoral reciente, tiene diversas aristas que pueden y deben analizarse para entender en parte la orientación política de la sociedad venezolana en su conjunto, incluyendo a las distintas clases antagónicas en términos concretos y a aquellos sectores populares subalternizados ideológicamente a la burocracia estatal o al capital privado internacional y/o nacional.
En este sentido, empezamos felicitando al pueblo trabajador de Venezuela que obtuvo una victoria política y electoral mediante la candidatura del camarada Hugo Chávez, líder del proceso bolivariano; que derrotó en la inmensa mayoría del país a la propuesta neoliberal que representaba el candidato de la derecha Henrique Capriles Radonski, incluso en bastiones electorales opositores como Nueva Esparta y el Zulia. Realidad que permite recuperar la ofensiva política y electoral a las clases populares, después de las victorias parciales de la derecha en las elecciones regionales del año 2008 en las cuales ganaron estados fundamentales como Carabobo, Miranda, Táchira y Zulia; así como, en las parlamentarias del 2010 en las que alcanzaron cerca de la misma cantidad de sufragios que las fuerzas bolivarianas, solo menos de 150 mil votos.
