Santiago Abascal denuncia que «España está secuestrada por una mafia corrupta». Los ‘populares’ han optado por un perfil bajo: acude una delegación de diputados y senadores
Miles de personas piden la dimisión del presidente del Gobierno: "Pedro Sánchez, hijo de puta"
Miles de personas (40.000 según la Delegación del Gobierno en Madrid y 120.000 según los organizadores) participaron este sábado en la Marcha por la Dignidad, convocada por la organización Sociedad Civil Española para demandar la dimisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
La concentración, apoyada por más de 150 asociaciones civiles, comenzó a las 10:30 horas en la Plaza de Colón de la capital y concluyó poco antes de las 12:30 horas en el Arco de la Victoria de Moncloa. En ese lugar, un amplio dispositivo de seguridad esperaba para impedir que los manifestantes avanzaran hacia el cercano Palacio de la Moncloa, residencia oficial del presidente del Gobierno. La Policía Nacional inició el corte de calles y carreteras para bloquear el paso a quienes intentaban llegar a La Moncloa. Un reducido grupo logró desplazarse un poco más y alcanzó los alrededores del edificio presidencial, rodeados por los agentes.
Durante los incidentes, tres personas fueron arrestadas y siete policías nacionales sufrieron heridas leves.

Fue una «marcha por la dignidad» bajo el lema ‘¡Sánchez, dimisión ya!’. Entre los gritos más repetidos destacaron: «Pedro Sánchez, hijo de puta», «No es un presidente, es un delincuente». También se dirigieron mensajes al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, a quien exigieron que vaya «al talego» tras ser imputado en la Audiencia Nacional, y hubo abucheos hacia la prensa, en especial a un equipo de Televisión Española al que se le impidió trabajar entre gritos de «¡Prensa española, manipuladora!».
Vox acaparó los mensajes de la marcha con su presidente, Santiago Abascal, a la cabeza. Por parte del PP, se eligió mantener un perfil bajo, asistiendo una delegación de diputados y senadores encabezada por Alicia García, portavoz en la Cámara Alta.

«Detengamos a Sánchez»
«Ey, ¡Viva España!», saludaba un hombre a otro mientras exhibían sus pancartas. «¡Detengamos a Sánchez!», podía leerse en una pancarta que reflejaba perfectamente la atmósfera reinante en la Plaza de Colón de Madrid, teñida completamente de rojo y amarillo.
Se percibía un enfado general que fue aumentando en intensidad a medida que la marcha avanzaba por las calles de la ciudad. Entre banderas, megáfonos y cánticos, miles de personas exigieron la dimisión inmediata de Pedro Sánchez.
Desde los balcones, algunos vecinos observaban el paso de la manifestación grabando con sus teléfonos móviles; más abajo, bajo un sol intenso que golpeaba las aceras y el asfalto, la multitud respondía con gritos de «¡Viva España!».

El tono de la protesta osciló entre un patriotismo marcado y una ira dirigida hacia el Palacio de la Moncloa. «Estamos hasta los huevos», resumía un manifestante sujetando con la mano derecha una pancarta que decía «¡Disolución de la mafia socialista!», mientras agitaba una bandera española con la izquierda. Otro participante, con megáfono en mano, gritaba: «Mentirosos, cucarachas», siendo vitoreado por los presentes.
Entre la multitud, incluso algunos niños tomaban parte en los cánticos, reflejando esa juventud que, poco antes de comenzar la protesta, describía el líder de Vox, Santiago Abascal, como aquella que «ha perdido la esperanza». «Sánchez, te queremos, pero en la cárcel», proclamaba una joven.

Además de la presencia de Abascal, otras figuras conocidas como el líder de Se Acabó la Fiesta, Alvise Pérez, también acompañaron a los manifestantes hasta el Arco del Triunfo de Moncloa. Entre los asistentes también se identificó al empresario Víctor de Aldama, investigado en varios casos, incluido el juicio por la compra de mascarillas.
«España está secuestrada por una mafia corrupta», declaró ante los participantes el líder de Vox, señalando también que su partido ha solicitado en la Audiencia Nacional prisión preventiva para Rodríguez Zapatero y la citación de todos los miembros del Consejo de Ministros.
Abascal afirmó que «nadie cree que Pedro Sánchez no esté implicado» en los recientes escándalos de corrupción que afectan al Partido Socialista, calificando al Gobierno como «un Ejecutivo corrupto que es una mafia en toda regla».
También criticó el legado político del ex presidente socialista, que a su juicio «no ofrece nada defendible».
Mientras la manifestación seguía avanzando por el centro de la ciudad, Abascal mencionó la posibilidad de una moción de censura, aunque insistió en que «eso no depende de nosotros», aunque defendió la «prioridad nacional» como «un asunto de sentido común para cualquier Estado».
Y mientras la marea de banderas continuaba hacia Moncloa, las voces no cesaron. Movidos por una idea común, bloquearon durante horas el centro de Madrid para transformar su descontento en estruendo. Bajo un calor que anticipaba el verano, miles de voces se desgastaron entre gritos, silbidos y cánticos. Las calles ardían. También las voces.

