‘El Bueno’, ‘el Feo’ y ‘el Listo’: Zapatero buscaba cobrar sin ser comisionista como Ábalos ni aparentar ser ‘lobista’ como Blanco

. Las claves

El juez José Luis Calama ha imputado a José Luis Rodríguez Zapatero por tráfico de influencias y blanqueo de capitales, presuntamente encabezando una red que obtenía comisiones por realizar gestiones ante el Gobierno y operaciones con Venezuela y China.

Zapatero habría diseñado una estructura societaria opaca destinada a facturar comisiones, intentando preservar su imagen pública mientras desempeñaba funciones como lobista encubierto.

El caso expone distintos métodos de obtención de ingresos en el entorno del PSOE: Ábalos como comisionista tradicional, Zapatero actuando de lobista oculto y José Blanco como lobista registrado a través de su empresa Acento.

José Blanco, a diferencia de Zapatero y Ábalos, obtuvo éxito empresarial con un lobby inscrito legalmente, evitando cargos por tráfico de influencias y facturando millones por gestiones para grandes compañías.

Este martes 19 de mayo, el juez José Luis Calama imputó a José Luis Rodríguez Zapatero por delitos de tráfico de influencias y blanqueo de capitales.

Según el auto del magistrado de la Audiencia Nacional, el expresidente del Gobierno lideraba una red que cobraba comisiones a cambio de realizar gestiones para empresas ante el Gobierno y por intermediar en negocios de oro y petróleo.

En resumen, Zapatero intentó cobrar sin ser comisionista como José Luis Ábalos ni tampoco como ‘lobista’ reconocible como su exmano derecha José Blanco.

Buscó mantener la imagen pública de hombre recto, un activista en defensa de los Derechos Humanos.

Sin embargo, la investigación de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF) revela que creó una estructura societaria para facturar comisiones derivadas de su trabajo como ‘lobista’.

‘Lobistas’ – comisionistas

El auto abre nuevas líneas de investigación. La más relevante es el papel de Zapatero como intermediario indispensable para la compraventa de petróleo con los regímenes de Venezuela y China.

Zapatero, Ábalos y Blanco simbolizan el negocio vinculado al Gobierno de Pedro Sánchez. Cada uno con métodos distintos, pero con un mismo interés: influir en decisiones del Ejecutivo para obtener beneficios.

Las acciones cuestionables de Ábalos, como cobros en efectivo denunciados por Aldama y pagos a prostitutas, difieren del influjo formal ejercido por Blanco con traje y corbata o de la red oculta presuntamente montada por Zapatero.

Los rescates de Plus Ultra y Air Europa ilustran el enfrentamiento en el PSOE entre 2020 y 2021: ‘lobistas’ frente a comisionistas.

Por un lado, el negocio legal de Blanco y las operaciones encubiertas de Zapatero como líder espiritual del PSOE, y por otro, Ábalos y Koldo supuestamente cobrando mordidas a cambio de contratos públicos.

En medio de esta situación se encuentra Víctor de Aldama, empresario reclutado por Ábalos para intermediar en sus negocios.

Aldama era pieza fundamental debido a su estrecho vínculo con Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela en ese momento.

No obstante, tanto Ábalos como Aldama fueron apartados en 2021 por el auge de Zapatero, quien se convirtió en el interlocutor único entre el chavismo y el Gobierno de Pedro Sánchez.

El auto del juez Calama muestra cómo Plus Ultra llegó a contratar ambas vías: la del conocido «Grupo Zapatero» y la del comisionista Ábalos.

Finalmente, según el magistrado, prevaleció la ruta Zapatero y su estructura, en la que su inseparable amigo Julio Martínez Martínez se hizo con la comisión principal de Plus Ultra por el rescate de 53 millones de euros otorgado por el Gobierno.

ZP, ‘el Bueno’

Zapatero era considerado ‘el bueno’ en los negocios vinculados al Gobierno de Pedro Sánchez. Representaba al socialista modelo: exmandatario y líder espiritual del partido.

Aunque la relación entre Sánchez y Zapatero se rompió tras las primarias de 2017, el expresidente se transformó en el faro del ‘sanchismo’ después de la moción de censura a Mariano Rajoy.

No concebía ser un simple comisionista como Ábalos; por ello, a principios de 2020 decidió ser oficialmente ‘lobista’.

Sin embargo, sus dudas éticas sobre poseer un lobby lo llevaron a la peor elección: operar en la sombra mediante una estructura societaria opaca vinculada a Venezuela, China y Emiratos Árabes Unidos.

El 10 de febrero de 2020 se creó la sociedad Análisis Relevante SL, pieza clave en la imputación de Zapatero.

Su amigo Julio Martínez Martínez figura como administrador único para facturar las gestiones del expresidente. No cuenta con empleados ni está registrado oficialmente como lobby.

En otras palabras, el juez señala que se constituyó una sociedad para emitir facturas por trabajos ficticios y darle apariencia legal al cobro de comisiones por parte del «Grupo Zapatero».

La UDEF ubica a Zapatero en la toma de decisiones de la empresa y constata su participación en un chat de WhatsApp denominado «AR».

El grupo fue creado por Sergio Sánchez, socio de Análisis Relevante y actual director de Relaciones Institucionales de Movistar+.

Se destaca también la presencia en ese chat de Javier de Paz, histórico vinculado al PSOE y actual presidente de Movistar+.

Según el auto: «Zapatero participa activa y directamente en los canales de organización y comunicación interna de Análisis Relevante SL, como demuestra el chat grupal ‘AR'».

Este chat se creó dos meses después de que Análisis Relevante se inscribiera en el Registro Mercantil. Las conversaciones están en poder de la UDEF y sirvieron para confirmar la implicación directa de Zapatero en decisiones corporativas.

Zapatero buscaba mantener públicamente su imagen como consultor externo para empresas e incluso colaboró con otros lobbys como Kreab.

No obstante, según la UDEF, ocultó su participación en las empresas de Julio Martínez.

Si Zapatero hubiese creado un lobby y lo hubiera registrado legalmente, no habría incurrido en un presunto delito de tráfico de influencias.

Pero optó por permanecer en la sombra para mantener su imagen de líder espiritual del PSOE, activista e interlocutor internacional con el chavismo.

Ábalos, ‘el Feo’

En este entramado de corrupción socialista, Ábalos asumió el papel de ‘el Feo’. Como ministro de Transportes, eligió la corrupción directa: cobros en efectivo por contratos públicos y favores.

No contaba con estructura societaria ni intermediarios para dar apariencia legal a su aumento patrimonial.

Ábalos optó por prácticas corruptas anticuadas: bolsos con dinero, pagos a prostitutas y casas pagadas por empresarios.

Tampoco disponía de un equipo sólido; su hombre de confianza era Koldo García, hombre rudo y sin formación.

Los comportamientos inapropiados de Koldo dejaron evidencias que facilitaron la labor de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

Ábalos también utilizó a Aldama y al constructor José Ruz para conseguir mordidas destinadas a sufragar sus gastos personales: viajes, pago a prostitutas, fiestas.

El negocio de Ábalos y Koldo chocó frontalmente con el de los ‘lobistas’. Los rescates de Plus Ultra y Air Europa ejemplifican esta rivalidad, entre otros casos.

Por ejemplo, Air Europa recurrió a Zapatero para reclamar 205 millones de dólares de deuda que el chavismo tenía con la aerolínea Hidalgo.

Es razonable pensar que, dado el contrato de éxito de Aldama con Air Europa por 4,6 millones de euros si lograba que Maduro pagara la deuda, Zapatero también habría recibido pagos por esa gestión.

El negocio de Ábalos con Venezuela motivó que los ‘lobistas’ empezaran a exponer su vida disoluta en Moncloa, lo que provocó su despido en julio de 2021.

Blanco, ‘el Listo’

En la competencia empresarial vinculada al PSOE, hay un claro vencedor: José Blanco.

El exministro de Fomento construyó una amplia red de influencia y facturó millones de euros a lo largo de los últimos años con su empresa Acento.

Un lobby legalmente constituido, inscrito en el registro de grupos de presión y con una estructura empresarial seria.

Blanco siempre ha sido el más ‘zapaterista’, el colaborador fiel del expresidente desde el inicio hasta el final de su carrera política.

Para Zapatero, Blanco fue siempre un hombre competente, inteligente y honesto.

Lo demostró en un mitin en Lugo el 1 de noviembre de 2011, cuando Blanco fue imputado en el caso Campeón.

Zapatero aseguró entonces que prevalecería «la verdad sobre la mentira».

«Quiero decirle a los padres de Pepe Blanco que tienen un hijo honesto, cabal y ejemplar«, afirmó el entonces presidente al referirse a su mano derecha en el Gobierno y el PSOE.

Blanco confesó en ruedas de prensa previas que Zapatero le llamaba y enviaba mensajes «todos los días» para apoyarlo políticamente ante las imputaciones.

El ‘lobista’ Blanco fue investigado por presuntamente recibir una mordida del empresario Jorge Dorribo, detenido en mayo de 2011 en una operación contra el blanqueo de capitales.

Según la versión de Dorribo, sobornó a Blanco para facilitar tramites en el Ministerio de Fomento a su favor.

Ambos se habrían reunido en una gasolinera de la A-6. Allí Dorribo pagó 200.000 euros al primo de Blanco.

Sin embargo, la causa contra Blanco fue archivada por el Tribunal Supremo en 2013 por falta de pruebas de tráfico de influencias.

En 2019, Pepe Blanco fundó la consultora Acento junto al exministro popular Alfonso Alonso.

Durante seis años, Blanco ha representado a importantes firmas como Huawei para defender sus intereses frente al Gobierno de España.

Acento se convirtió en una auténtica máquina de generar ingresos gracias a la estrecha relación de Blanco con el Gobierno de Pedro Sánchez.

De hecho, Ábalos conformó su equipo en el Ministerio de Transportes con personas cercanas a Blanco como Sergio Vázquez (primer jefe de Gabinete), Ricardo Mar (director de Relaciones Institucionales y luego jefe de Gabinete) y Alfredo Rodríguez (director de Comunicación).

Ábalos afirmó que nombró a Isabel Pardo de Vera presidenta de Adif, imputada en la Audiencia Nacional, a petición de Pepe Blanco.

Además, fuentes cercanas a Ábalos y Koldo García han insinuado que Blanco utilizó su influencia para conseguir contratos públicos para sus clientes.

Según EL ESPAÑOL, Acento trabajó para la constructora Grupo Puentes.

El lobby de Blanco habría intermediado para que el Gobierno de China adquiriera esta constructora gallega a través de China Road and Bridge Corporation (CRBC).

Blanco, amparado en ser un lobby legal, realizó numerosas gestiones ante la Administración para sus clientes, muchas con éxito, lo que le generó ganancias millonarias.

Acento alcanzó una facturación superior a 10 millones de euros en 2024.

Por tanto, Blanco fue más astuto que Zapatero, ya que, al contar con un negocio totalmente lícito, evitó incurrir en tráfico de influencias con sus gestiones.

La agenda de Koldo evidencia que Blanco se reunió con el ejecutor de las mordidas de Ábalos al menos en ocho ocasiones, según reveló EL ESPAÑOL en junio de 2024.

El éxito empresarial de Blanco culminó con la venta de Acento a Havas en una operación valorada en 30 millones de euros.

Además, Blanco permanecerá ligado a Acento como CEO para continuar incrementando sus ingresos.

Acento representa el negocio que siempre deseó Zapatero, pero sin exponerse y sin perder su imagen de hombre recto.

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