Olympiacos gana la Euroliga tras enfrentar a un Real Madrid sin pívots y condicionado por decisiones arbitrales

Fournier, durante la final de la Euroliga contra el Real Madrid. Los dirigidos por Scariolo realizaron un esfuerzo defensivo enorme que no fue recompensado en el infierno griego del OAKA Arena (92-85).

Este domingo, el OAKA de Atenas fue testigo de cómo ‘su’ Olympiacos conquistó su cuarta Euroliga. La victoria helénica se dio en una final muy disputada donde el esfuerzo defensivo titánico del Real Madrid no bastó para contrarrestar las ausencias en el juego interior, debido a la lesión de tres pívots a lo largo de la temporada y la Final Four. [Narración y estadísticas: Olympiacos 92-85 Real Madrid]

Además, el desenlace tuvo su cuota de controversia con dos faltas señaladas a favor de Olympiacos, ya en bonus, que cortaron de raíz las opciones de un Madrid agotado.

Con este triunfo, el equipo griego alcanza su cuarto título en la máxima competición europea, tras los obtenidos en 1997, 2012 y 2013.

Una Atenas encendida fue el escenario de la quinta final de la Euroliga entre Olympiacos y Real Madrid. El OAKA, conocido esta temporada como Telekom Center, vibraba con los colores rojos de los locales desde antes del salto inicial.

Más de 18.000 seguidores griegos apoyaron a los dirigidos por Georgios Bartzokas en la que fue, sin lugar a dudas, la noche más relevante del baloncesto europeo en el año.

El encuentro comenzó con la intensidad propia de una final. El Real Madrid impuso un ritmo físico alto desde el inicio, arriesgando un desgaste considerable y acumulando faltas personales -tres en los primeros dos minutos-, pero mostrando gran determinación.

La presentación del equipo de Scariolo fue impecable: un parcial inicial de 1-9 que silenció momentáneamente al público local. Incluso llegaron a estar +12 (3-15), aunque el OAKA reaccionó con un parcial de 9-0 (12-15) que igualó el marcador.

Aun así, el conjunto blanco mantuvo la delantera y, gracias a una defensa férrea, maniató a Olympiacos provocando pérdidas que permitieron cerrar el primer cuarto 19-26 a su favor.

El segundo cuarto fue distinto. Olympiacos, líder de la temporada regular con 26 victorias, mostró su verdadero potencial. Once puntos de Fournier despertaron a la afición local en el OAKA.

La diferencia en el juego interior fue evidente: los griegos dominaron en los rebotes y lograron canastas fáciles cerca del aro, algo que el Madrid no pudo evitar debido a la ausencia de Walter Tavares, Alex Len y Usman Garuba.

Si el Madrid siguió en el partido, fue por la destacada actuación de Trey Lyles, quien cargó con el equipo y sumó 21 puntos antes del descanso.

Al término de la primera mitad, el marcador reflejaba la intensidad del juego: Olympiacos 46, Real Madrid 44. Un resultado ajustado que encubre la batalla titánica de los blancos por mantenerse pese a las limitaciones.

Scariolo, que antes del encuentro admitió tener que «inventar algo», encontró hasta ese momento respuestas en la entrega y experiencia de sus jugadores. La escasa ventaja griega generaba gran expectativa para lo que estaba por venir.

En el tercer cuarto, a favor del Madrid apareció el momento Hezonja. El jugador croata, que hasta entonces se había mostrado más enfocado en asistir a sus compañeros -cinco asistencias-, surgió para liderar la ofensiva merengue.

La reacción de los de Scariolo, impulsada por ‘Súper Mario’ y Andrés Feliz al mando, fue fundamental. Gran defensa del Madrid que provocó 13 pérdidas a Olympiacos hasta el inicio del último cuarto, pese a la clara inferioridad en el rebote ofensivo (11-2).

El Madrid afrontó el último cuarto de la final de la Euroliga con ventaja (61-65), un logro por sí solo, pero debía cerrar el partido en el intenso ambiente ateniense.

Sin embargo, la resistencia del equipo de Scariolo empezó a flaquear, la anotación de Lyles disminuyó considerablemente -solo consiguió tres tiros libres en la segunda mitad- y los griegos, apoyándose en su solidez, alzaron con sufrimiento su cuarta Euroliga histórica.

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