Observa el regreso del bloque de poder europeo menos reconocido

JJ

El primer viaje oficial al extranjero de Péter Magyar a Polonia concluyó ayer. Con el escenario diplomático calmado, toda la atención se centra en el inesperado renacer del Grupo de Visegrado. ¿Qué implica realmente este cambio para Europa?

El Grupo de Visegrado (V4) se estableció en 1991 para facilitar la integración de estos vecinos poscomunistas hacia Occidente. Más allá de la geografía, Polonia, Chequia, Eslovaquia y Hungría están unidos por extensas cadenas de suministro automotrices e industriales de Europa Central y un objetivo común: proteger miles de millones en fondos de cohesión de la UE.

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Su mayor influencia política ocurrió en 2015, cuando su oposición conjunta logró que Bruselas desistiera de imponer cuotas obligatorias de migración.

Sin embargo, esta región ya no es la rezagada de Europa Occidental. Europa Central inicia este nuevo periodo desde una posición económica sólida.

Los datos lo muestran claramente: el año pasado, Polonia encabezó el continente con un crecimiento real de ingresos de los hogares del 4.1%, mientras Alemania apenas alcanzó 0.6%, y en Austria, los ingresos familiares incluso disminuyeron. Esta inversión en la riqueza proporciona a la región una sensación de seguridad.

Magyar está proponiendo un plan audaz para fusionar el V4 con Austria, y según informes, Viena estaría dispuesta a formar una alianza similar al modelo Benelux.

No obstante, desde un punto de vista más pragmático: ¿podrá este bloque realmente concretar resultados palpables?

Los críticos señalan que el V4 siempre ha tenido dificultades para superar sus divisiones internas. En ocasiones anteriores, la cooperación se frustró por el temor a un resurgimiento de la hegemonía austríaca, y hoy persisten tensiones entre vecinos como Eslovaquia y Hungría debido a disputas bilaterales históricas.

Además, hablar con una «voz única» en Bruselas no será sencillo. Aunque buscan colaborar en infraestructura energética y de transporte regional, las diferencias geopolíticas siguen vigentes. Hungría, Chequia y Eslovaquia — a diferencia de Polonia — han decidido no participar en el paquete de préstamos europeo de noventa mil millones de euros para Ucrania.

¿Detendrán estas posibles divisiones la eficacia de este bloque? Solo el tiempo lo dirá. Sin embargo, con Magyar finalmente integrado, parece que los tres mosqueteros solo esperaban su cuarto miembro.

Vea el video de Euronews en el reproductor arriba para la historia completa.

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