España y Portugal están adaptando antiguos silos de cereales para funcionar como baterías térmicas que almacenan energía renovable

España y Portugal planean transformar antiguos silos para almacenar cereales en baterías térmicas para energía renovables

El paso del tiempo conlleva que aquello fundamental para la realización y avance de ciertas actividades acabe obsoleto debido a los progresos tecnológicos, hasta el punto de dejarse de utilizar. Un ejemplo evidente son los silos, estructuras grandes hechas de hormigón o metal diseñadas para guardar grano y otros productos a granel.

Con las transformaciones del sector agrícola y logístico, la mayoría de estos silos quedaron en desuso; sin embargo, un proyecto impulsado por la Junta de Extremadura en colaboración con Portugal pretende darles un nuevo propósito. Bajo el nombre de proyecto Thesilo, la iniciativa busca convertir los silos en baterías térmicas para el almacenamiento de energía renovable.

Esta iniciativa, coordinada por el Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético (CIIAE), destaca que existen más de 1.050 silos abandonados entre España y Portugal, que podrían ser transformados en baterías térmicas para conservar energía renovable en forma de calor, aplicando un modelo de economía circular.

Es importante señalar que los silos fueron construidos para soportar grandes cargas, variaciones térmicas y un uso prolongado durante décadas; además, están ubicados cerca de zonas rurales e infraestructuras eléctricas, por lo que los costos de adaptación resultan significativamente menores.

Esta iniciativa coincide con un momento crucial, dado que la Unión Europea produce un excedente de energía solar y eólica, y la infraestructura disponible para el almacenamiento no puede absorber toda la producción, lo que provoca que muchas veces se desperdicie energía o se venda a precios muy por debajo del mercado.

Por ello, el proyecto Thesilo podría constituir una solución viable, que al mismo tiempo otorga una segunda utilidad a infraestructuras ya existentes y genera oportunidades para la revitalización de áreas rurales. Aunque aún se encuentra en fase inicial de pruebas, se está investigando qué materiales serían más adecuados para optimizar la conservación térmica del calor en estos antiguos silos, logrando almacenar energía durante períodos prolongados con pérdidas mínimas.

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