Las claves
El PP estima que la declaración judicial de Zapatero podría dejar a PNV y Junts sin «fundamento moral» para seguir respaldando a Pedro Sánchez.
Zapatero está imputado por supuesto tráfico de influencias y blanqueo de capitales en el rescate de Plus Ultra, con indicios de haberse beneficiado de pagos mediante sociedades vinculadas.
Feijóo subraya que el 2 de junio, cuando Zapatero acuda ante el juez, será un momento clave que podría poner en riesgo la estabilidad del Gobierno.
El líder del PP insiste en que serán los socios de investidura quienes deberán aclarar si continúan apoyando a Sánchez después del escándalo.
Alberto Núñez Feijóo abandonó este miércoles la sesión de control en el Congreso con una expresión seria, visiblemente más inquieto tras oír la respuesta de Pedro Sánchez que al inicio, luego de revisar el auto de imputación de José Luis Rodríguez Zapatero.
«Haré todo lo que esté a mi alcance para que se produzca un cambio de Gobierno», advirtió sin rodeos. Porque, tal como afirmó en la sesión, «lo evidente, según el juez, es que sin este Consejo de Ministros, Zapatero no habría podido ejercer sus influencias… influencias sobre quién?«.
El presidente del Partido Popular respondió así ante las insistentes preguntas de la prensa sobre la posibilidad de presentar una moción de censura, que siempre ha rechazado «mientras no haya números» y que ahora aparece más cercana.
En su entorno ya sostienen que la declaración de Zapatero ante el juez, el próximo 2 de junio, podría dejar a PNV y Junts sin «fundamento moral» para continuar respaldando a Pedro Sánchez, especialmente si en sede judicial emergen «indicios probatorios» y el expresidente no logra aclarar las sospechas.
Feijóo concluía la sesión de control, posiblemente la más tensa de esta legislatura. En los pasillos, frente a los periodistas, vinculó la imputación de Zapatero al final del ciclo político de Sánchez.
«España no puede mantenerse de esta manera», reiteró, convencido de que serán los aliados del bloque de investidura quienes deban «tomar la iniciativa» o decidir si siguen «siendo cómplices» de un Gobierno que, según él, ha sobrepasado todas las líneas rojas.
Esto se afirmó porque en el PP creen que los acontecimientos ahora muestran por qué no valía la pena presentar la moción antes para perderla, dada la extensión del registro y los 88 folios del auto contra Zapatero que han colmado el vaso.
Más tarde, el líder del PP tuvo otro encuentro con la prensa, en un acto organizado por el diario Expansión. Para el PP, la democracia española está siendo sustentada únicamente por el Poder Judicial y algunos medios. Sus portavoces insisten en que el Ejecutivo es un constante escándalo y que el Legislativo «está silenciado», como quedó evidenciado la noche del martes.
Feijóo nunca promovió la idea de una moción de censura y se reafirma en que el tiempo le da la razón, pero la fecha del 2 de junio marcará un antes y un después, cuando Zapatero rinda declaración como investigado ante el juez.
No hay plazos definidos ni respuestas a las presiones de Vox, aunque el PP nunca ha descartado emplear «todos los mecanismos constitucionales» para «liberar a España de esta continua vergüenza». Sin embargo, los 88 folios del auto del juez José Luis Calama representan un punto de inflexión.
Especialmente considerando que ni siquiera sus allegados más próximos respaldan plenamente al tercero de los pilares del sanchismo que se enfrenta al juez, después de José Luis Ábalos y Santos Cerdán.
Feijóo señala a Zapatero, Cerdán y Ábalos como evidencia de que «el ambiente político en España es insoportable» y que el sanchismo ha entrado en un «túnel de decadencia permanente», del cual solo una alternativa de Gobierno puede sacar al país.
Según el PP, serán los socios que investieron al líder del PSOE quienes deberán posicionarse, y si en la declaración del expresidente ante el magistrado de la Audiencia Nacional emergen indicios probatorios que Zapatero no pueda refutar, podría tratarse del «momento procesal oportuno».
Los partidos que desplazaron al PP del Gobierno en 2018 «poseen hoy los mismos argumentos, elevados a un nivel superior, para dejar caer a Sánchez«, repite el líder del PP en privado, convencido de que PNV y Junts no podrán seguir haciendo la vista gorda si el caso sigue adelante.
El auto «preocupante»
La «preocupación» del jefe de la oposición se fundamenta en el terremoto causado por el caso Zapatero y el hecho de que Sánchez haya vinculado su futuro al del expresidente.
Zapatero ha sido imputado por la Audiencia Nacional por supuesto tráfico de influencias y blanqueo de capitales en el rescate de 53 millones a la aerolínea Plus Ultra.
Según el auto del juez Calama, Zapatero supuestamente formó parte de una estructura estable de intermediación remunerada. El magistrado apunta que se utilizó una red de sociedades, incluso ubicadas en Dubái, para canalizar comisiones a cambio de gestiones realizadas ante la Administración.
La investigación sigue el rastro del dinero desde Plus Ultra hasta empresas vinculadas a Julio Martínez, empresario, amigo y supuesto testaferro de Zapatero, y desde allí hasta sociedades relacionadas con el entorno del expresidente.
Los indicios señalan a Zapatero como beneficiario final de parte de esos fondos, a través de contratos de consultoría.
La UDEF ha ido reconstruyendo esa cadena de pagos triangulada. Los investigadores consideran difícil atribuir a mera casualidad las coincidencias entre lo cobrado por el empresario de la aerolínea y lo abonado posteriormente a las sociedades ligadas al socialista.
Sesión de control
La sesión de control de este miércoles ocurrió apenas 24 horas después de estallar el escándalo del primer expresidente imputado por corrupción en la historia democrática.
El hemiciclo se llenó de expectativas, y la bancada del PP centró todas sus preguntas en el ‘caso Plus Ultra’ y en la responsabilidad política de Sánchez.
El presidente intentó proteger a Zapatero y defendió su «integridad» frente a lo que definió como una «campaña» de la derecha. Rechazó cualquier relación del Gobierno con una presunta red de comisiones y se amparó en la independencia judicial y la «presunción de inocencia».
Feijóo aprovechó para acusarle de haber transformado España en «un país donde solo los jueces frenan los abusos del Ejecutivo«. Le reprochó haber dominado el Congreso con sus aliados, mientras la sociedad observa «perpleja» un nuevo escándalo.
En ese contexto, el PP considera que si el 2 de junio Zapatero no aclara las dudas planteadas por el auto, los nacionalistas vascos, «debido a la trama venezolana», y los independentistas catalanes, «por su propio interés», quedarán sin «excusa ética» para continuar apoyando al presidente.
Feijóo repite que se mantendrá «a la altura de las circunstancias», pero enfatiza que, antes de cualquier iniciativa de su parte, serán los aliados de Sánchez quienes deban aclarar si seguirán sosteniendo a «un Gobierno de corruptos».

