El FNLS que agrupa a diversas resistencias campesinas a lo largo de México, acusó que desde la imposición oligárquica de Enrique Peña Nieto a la presidencia de la república, “se ha orquestado una política de represión y criminalización en contra del movimiento popular, para imponer de manera violenta las reformas neoliberales que necesitan en el país”
“También recurren a la práctica de la desaparición forzada, la ejecución extrajudicial de luchadores sociales, la utilización de grupos paramilitares, guardias blancas y grupos de choque, como medidas fascistas y estrategias de terror en el pueblo organizado y no organizado”.
Denunció que esta política de Estado priva en todo el país y se aplica de manera sistemática contra luchadores sociales, opositores al régimen, activistas sociales y contra todo sector que se organiza de manera independiente, para desarticular, dividir y desorganizar los movimientos organizados.
