Las claves
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha sido formalmente imputado por delitos relacionados con corrupción en el caso del rescate de Plus Ultra.
Pedro Sánchez ordenó al Gobierno y al PSOE mantener una postura unificada para proteger a Zapatero, calificando el caso como «lawfare».
Según el auto judicial, Zapatero habría constituido una sociedad en Dubái para recibir comisiones, llegando a obtener cerca de 2 millones de euros.
La situación ha generado una gran inquietud dentro del PSOE y el Gobierno, preocupados por un posible impacto serio en Sánchez y en el partido.
Pedro Sánchez movilizó este martes tanto al Gobierno como al PSOE para defender a José Luis Rodríguez Zapatero, imputado por presuntos delitos graves de corrupción ante la Audiencia Nacional.
El presidente y líder socialista dio instrucciones claras para la unidad, señalando el caso como un episodio de «lawfare» (guerra judicial con motivaciones políticas).
Desde fuentes del PSOE y el Ejecutivo consideran que esta imputación constituye una «bala de plata» que, en caso de ser efectiva, resultaría fatal para Sánchez.
Al impacto inicial le siguió rápidamente la alarma. En Moncloa y Ferraz, Zapatero es visto como un emblema del partido, antiguo presidente muy activo en las campañas y estrechamente ligado a Sánchez.
Ministros, dirigentes regionales y otros líderes perciben el riesgo inminente y discrepan sobre la estrategia de atacar al juez, especialmente porque la causa proviene de una denuncia de la Fiscalía Anticorrupción con investigación llevada a cabo por la Udef de la Policía Nacional.
«No es el juez Peinado», señala un representante del Gobierno, en referencia al magistrado que investiga a Begoña Gómez, esposa del presidente. Este argumento cuenta con respaldo en varias federaciones.
La conclusión predominante es que la gravedad del asunto obligaba a acatar las directrices y ofrecer un respaldo público a Zapatero.
No obstante, fuentes de Moncloa indicaron al final de la jornada que, tras analizar el auto, el apoyo a Zapatero permanece firme, posición que Sánchez expresará este miércoles en el Congreso.
Estas fuentes destacan que el auto no detalla a qué autoridad o cargo se ejerció presion para facilitar las ayudas a Plus Ultra.
La defensa de Zapatero la encabezó la ministra portavoz, Elma Saiz, quien compareció sin detalles del caso, elogió a Zapatero y reiteró la confianza en la Justicia.
Sin embargo, repitió la falsa información de que la denuncia provino de la asociación ultraderechista Manos Limpias, pese a que los periodistas le aclararon que fue la Fiscalía Anticorrupción quien presentó la denuncia.
En ese momento, el PSOE difundió un vídeo en el que Zapatero se desvincula del rescate de Plus Ultra.
Sin embargo, la síntesis del auto comenzó a crear incertidumbre entre algunos dirigentes, y al conocer el texto completo en la tarde, varios socialistas reconocieron que el documento contiene indicios suficientes para implicar al expresidente.
Al menos, ese auto presenta pruebas contundentes de que Zapatero tomó parte en las gestiones relacionadas con la ayuda a la aerolínea.
El grado de preocupación creció y en Moncloa empezaron a temer una situación similar a la ocurrida hace menos de un año con Santos Cerdán, quien en apenas una hora pasó de ser secretario de Organización atacado por jueces y prensa derechista a una figura repudiada por la abundancia de indicios en un informe de la UCO de la Guardia Civil.
Sin adelanto electoral ni dimisión
Días después, tras la presión de Sánchez, Cerdán renunció a su militancia y entregó su acta. Por ahora, en Ferraz no contemplan ni siquiera discutir la suspensión de militancia para el expresidente.
Al repasar las 88 páginas del auto este martes, los socialistas revivieron sensaciones similares a las de hace un año. Algunos miembros del Ejecutivo reconocieron la dureza del momento y admitieron estar conmocionados durante todo el día.
La acumulación de los casos de Ábalos y Cerdán lleva al Gobierno y al PSOE a temer por su futuro y también por el de Sánchez.
Oficial y extraoficialmente, desde Moncloa informaron que no existe posibilidad alguna de convocar elecciones anticipadas. «No es el momento», afirmaron todas las fuentes consultadas.
En algunas federaciones empiezan a cuestionar la táctica impulsada por Ferraz y consideran que fue precipitado hablar de lawfare a través de las declaraciones de la secretaria de Organización, Rebeca Torró. «Deberían haberse mostrado más cautos, ya contamos con experiencia», criticaron.
En el grupo parlamentario lamentan que «ahora no habrá más temas hasta el final de la legislatura», dando por cerrado cualquier intento de presentar nuevas iniciativas.
Surgen también dudas sobre si Zapatero continuará con la ronda anunciada ante los medios para defenderse.
Los allegados a Zapatero intentan mantener la confianza hasta el final. «Conozco bien a su familia y cómo viven», afirmaron, aunque la tensión se reflejaba en gestos y palabras.
Este miércoles habrá sesión de control en el Congreso que se prevé complicada para el PSOE. Aun así, nadie se apartará del guion: seguirán defendiendo a Zapatero y su «legado». «El mensaje que trasladó hoy a la Ejecutiva es claro», concluyeron las fuentes.

