Más de 44.000 personas reciben cada año en España un diagnóstico de cáncer colorrectal, según datos proporcionados por la SEOM

Un grupo de científicos de la Universidad de Granada ha identificado que un compuesto natural presente en la cebolla, el propil propano tiosulfonato (PTSO), podría ser útil en el tratamiento del cáncer colorrectal. Los investigadores del Departamento de Farmacología de la Universidad de Granada, junto con el grupo de Inmunomodulación Intestinal de ibs.GRANADA y centros internacionales como el Deutsches Zentrum Immuntherapie de Alemania, han constatado que este compuesto puede disminuir tanto el número como el tamaño de los tumores en modelos experimentales de cáncer colorrectal.
La investigación, publicada en la revista Phytotherapy Research, indica que el PTSO de la cebolla posee eficacia frente a este tipo de tumor. No obstante, los expertos advierten que “se trata de un estudio preclínico y que serán necesarias futuras investigaciones clínicas para evaluar su posible aplicación en pacientes”.
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La inflamación crónica y el desequilibrio en la microbiota intestinal favorecen el avance del tumor, y aunque existen tratamientos efectivos, una fracción de pacientes experimenta efectos secundarios o respuestas limitadas. Gracias a las propiedades antiinflamatorias y prebióticas del PTSO, este compuesto de la cebolla inhibe la proliferación tumoral e induce la muerte de células cancerosas mediante mecanismos relacionados con el estrés oxidativo y la regulación de vías de señalización como STAT3, PI3K/mTOR y Wnt/β-catenina.
Asimismo, ejerce un papel significativo en el sistema inmunitario, al reducir la inflamación y potenciar la actividad de células implicadas en la respuesta antitumoral, tales como los linfocitos T, mientras disminuye la presencia de células inmunes proinflamatorias.
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El impacto de la microbiota en el cáncer colorrectal
El estudio también evidencia un efecto significativo del PTSO sobre la microbiota intestinal. El tratamiento promueve la restauración del equilibrio bacteriano alterado por la enfermedad, aumentando la abundancia de microorganismos beneficiosos, como Akkermansia, y estimulando la generación de ácidos grasos de cadena corta, compuestos relacionados con propiedades antiinflamatorias y antitumorales.
De igual forma, se observa una mejora en la integridad de la barrera intestinal, junto con una reducción en los niveles de endotoxinas circulantes en la sangre. Ambos factores contribuyen a disminuir la inflamación sistémica y a frenar la progresión tumoral.
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Los hallazgos de esta investigación en la Universidad de Granada respaldan el potencial de compuestos derivados de alimentos como base para diseñar nuevas estrategias terapéuticas contra el cáncer. En este sentido, la formulación encapsulada de PTSO se presenta como una alternativa prometedora, al facilitar una liberación controlada en el colon, lo que podría mejorar su eficacia terapéutica.
Llega a España el tratamiento de inmunoterapia contra el cáncer que se administra con una inyección en solo 7 minutos.
El cáncer de colon en España
El cáncer colorrectal es el más comúnmente diagnosticado en la población española, seguido por cáncer de próstata, pulmón y mama. En España, para el 2026 se estima que 30.035 personas recibirán un diagnóstico de cáncer de colon, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médico (SEOM). En cuanto a mortalidad, el cáncer de pulmón ocupa el primer lugar en ambos sexos, seguido por el cáncer colorrectal.
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La edad representa el principal factor de riesgo asociado al cáncer colorrectal, dado que aproximadamente el 90 % de los diagnósticos se realiza en personas mayores de 50 años. La mayoría de los casos se detectan en individuos sin antecedentes patológicos o factores médicos predisponentes; por ello, la población mayor de 50 años sin antecedentes relevantes se clasifica como Riesgo Medio. En contraste, quienes poseen antecedentes familiares de cáncer colorrectal, presencia de pólipos intestinales o enfermedad inflamatoria intestinal se incluyen en el grupo de Riesgo Alto.
Además, existen diversos factores de riesgo modificables que requieren atención desde la salud pública. Entre ellos figuran el sobrepeso y la obesidad, el tabaquismo, el consumo elevado de alcohol, la vida sedentaria y ciertos hábitos alimentarios, como la ingesta frecuente de carnes procesadas.
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