La extenista española considera que manejar las finanzas de otra persona implica una gran responsabilidad.
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Garbiñe Muguruza siempre ha mostrado la imagen de una deportista ambiciosa, aunque también cautelosa cuando el tema es el dinero.
En una entrevista concedida a Cinco Días, la tenista española explicó con claridad que manejar las finanzas de otra persona representa una gran responsabilidad: «Gestionar el dinero de alguien es algo muy delicado y complejo, porque no es tuyo».
Esta frase refleja bien un pensamiento que ha guiado toda su trayectoria: el éxito en el deporte no es suficiente si no se acompaña de sensatez fuera de las pistas.
En ese momento, Muguruza se había consolidado en la élite global tras ganar Roland Garros en 2016 y seguir avanzando en el circuito. Su perfil ya era el de una deportista con peso propio en el mundo del tenis, tanto por sus resultados como por su proyección comercial.
Durante la misma conversación, destacó la relevancia de contar con personas capacitadas y confiables, algo que también aplicaba a su vínculo con las marcas. En ese entonces mencionó su relación con empresas como Rolex, Adidas y BBVA, y enfatizó que buscaba asociarse con proyectos que se alinearan con su imagen y su concepto del deporte.
Muguruza, posando con el título de Wimbledon en el baile de campeones. Efe
Con el paso del tiempo, esa perspectiva cautelosa ha cobrado aún más sentido. Tras su retirada en 2024, diversas publicaciones especializadas estimaron su patrimonio en alrededor de 25 millones de dólares, acumulados durante 11 años como profesional, entre premios y patrocinios.
Su caso es un buen ejemplo de la realidad que enfrentan muchas deportistas de alto nivel: tener ingresos elevados no garantiza automáticamente estabilidad financiera, y la carrera deportiva tiene una duración limitada. Por ello, la administración del patrimonio, la inversión y el asesoramiento adecuado son aspectos fundamentales.
Muguruza también simboliza una generación de deportistas españolas que comprendieron desde temprano que su nombre podía tener valor más allá de la competición. Su imagen abrió puertas en el patrocinio, pero ella misma dejó claro que la responsabilidad financiera no admite improvisaciones.
Con una frase simple, puso el énfasis donde muchas veces no se presta atención: no basta con ganar dinero, es necesario saber protegerlo y gestionarlo correctamente.

