Las claves
Pedro Sánchez focalizó el cierre de campaña andaluza en Sevilla en los resultados de su Gobierno, resaltando el avance económico, la administración de la pandemia y progresos en los derechos sociales.
Sánchez celebró haberse convertido en el segundo presidente con mayor permanencia en la Moncloa y reivindicó la transformación positiva en España durante su mandato.
Desde Almería, Alberto Núñez Feijóo apeló al apoyo de los «socialistas avergonzados» y censuró a María Jesús Montero por su implicación en el caso ERE y los episodios de corrupción dentro del PSOE.
Mientras el acto de Sánchez evitó mencionar asuntos de corrupción, Feijóo recordó la presencia de condenados por corrupción en el cierre de campaña del PSOE.
Las elecciones andaluzas constituyen la última contienda electoral antes de la fase intensa de 2027, con municipales y autonómicas en mayo y las generales previstas para julio.
Durante el cierre de la campaña en Andalucía se pudo presenciar un anticipo del enfrentamiento que tendrá lugar el próximo año.
Pedro Sánchez llevó a cabo el último mitin evitando centrarse en la agenda andaluza, transformándolo en una sesión de autoafirmación.
Fue en Sevilla, acompañado por la candidata del PSOE, María Jesús Montero. Sin embargo, su discurso giró en torno a los «logros» obtenidos por su Ejecutivo.
Sánchez buscaba destacar que, desde ese viernes, es el segundo presidente con mayor tiempo en Moncloa, superando a José María Aznar.
«Casi 3.000 días liderando el gobierno progresista: ¡Menudo giro le hemos dado al país, para bien, eh!», declaró.
A partir de ese punto, su intervención fue un repaso a la gestión realizada. «Donde antes había estancamiento, hoy existe crecimiento», afirmó Sánchez, quien también resaltó la gestión sanitaria, la reforma laboral y el impulso de las renovables.
Durante la mañana, José Luis Rodríguez Zapatero ya había elogiado su desempeño en un acto en Motril: «Está acertando en todo, en la iniciativa política, económica y social».
Horas antes de su acto en Granada, el partido divulgó en redes sociales un mensaje felicitando a Sánchez por convertirse en el segundo presidente con mayor número de días al frente del país, solo detrás de Felipe González. «Y queda mucho por delante», añadía.
En ese mensaje, el PSOE expresaba su «gratitud» al líder por lograr que España supere los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social, además de la gestión de emergencias y crisis enfrentadas, la subida del salario mínimo, la apuesta por las energías renovables y los avances en derechos sociales.
Al igual que en el cierre en Castilla y León, Sánchez intentó apropiarse del argumento del patriotismo y criticó al PP y a Vox por no defender a Lamine Yamal tras las críticas del Gobierno israelí por el ondeo de una bandera palestina durante las celebraciones de la Liga.
El acto, que tuvo lugar en el recinto Fibes de Sevilla, no incluyó menciones a la corrupción, pese a que en ese mismo espacio el PSOE designó en 2024 a Santos Cerdán como número tres del partido, ratificándolo como secretario de Organización cuando ya pesaban sospechas sobre él.
Feijóo recuerda los ERE
Quien sí señaló los escándalos que rodean al Ejecutivo fue el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.
Desde Almería hizo referencia a la red vinculada a José Luis Ábalos y Koldo García. Ante la acumulación de casos de corrupción y las actitudes de ciertos dirigentes socialistas con las mujeres, pidió el voto «para los socialistas enfadados y avergonzados» pues, afirmó, «también merecen una Andalucía digna y una mejor España».
El presidente popular quiso remarcar que la corrupción actual no es un hecho aislado. En ese sentido, recordó el pasado de María Jesús Montero: «Formó parte del Gobierno durante los ERE», que representa «el episodio más oscuro de Andalucía».
Además, agregó que en su rol como ministra de Hacienda mantuvo la misma postura que en la Junta: «Ignoró los ERE y la situación con Ábalos». Criticó asimismo la presencia del expresidente Manuel Chaves en primera fila durante el cierre de campaña del PSOE: «Sacan a condenados por corrupción a pedir el voto para ella».
También sostuvo que Montero «es la vicepresidenta de Adamuz y del apagón, de la financiación autonómica», concluyendo que su balance «no debería merecer ni siquiera el voto del PSOE». Esta declaración ocasionó el aplauso de la multitud; una ovación antes de una fase crucial que podría definir quién llegará mejor posicionado a 2027.

