Carlos Sainz Jr explica por qué prefiere tener 4 Ferraris de edición limitada en lugar de mantener dinero en el banco, debido a la depreciación del valor del efectivo con el tiempo.

Carlos Sainz Jr. El piloto madrileño de Fórmula 1, con 31 años, compartió hace meses su enfoque de inversión, que difiere notablemente de los métodos convencionales.

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Hace varios meses, cuando Carlos Sainz Jr. reveló cómo administra parte de sus ingresos en la Fórmula 1, su respuesta resultó llamativa por distanciarse de los enfoques usuales. No mencionó fondos indexados, inversiones en bienes raíces o tecnología.

Su enfoque estaba más vinculado con la marca que lo acompañó durante años en su mono: Ferrari.

El piloto madrileño confesó en una entrevista para El Partidazo de COPE que no mantiene todo su capital estancado en cuentas bancarias. En cambio, destina parte de sus recursos a la compra de superdeportivos de edición limitada, un enfoque que combina su pasión personal con una estrategia clara de conservación de valor.

Sainz aclaró que no son decisiones tomadas al azar. Según explicó, detrás hay un asesoramiento sólido y una planificación cuidadosa: «Me comentaron que era un buen negocio, una inversión sólida, especialmente las ediciones limitadas de Ferrari, que aumentan considerablemente su valor».

«Por lo tanto, en vez de mantener el dinero en el banco, prefiero reservarlo en coches de colección que confío me generarán ganancias a largo plazo», afirmó.

Esta filosofía ya se refleja en su patrimonio. El piloto ha desarrollado lo que podría llamarse un ‘garaje de inversión’: posee cuatro Ferrari de producción limitada y está en proceso de adquirir otro más. «Tengo cuatro Ferraris de edición limitada y he pedido otro», resumió.

Se trata de modelos con producciones reducidas y alta demanda global, atributos que habitualmente elevan su precio en el mercado de segunda mano. Estos vehículos suelen captar la atención de coleccionistas dispuestos a pagar sumas significativas por exclusividad y escasez.

Carlos Sainz Jr. en el paddock de la F1 con Williams.

Carlos Sainz Jr. en el paddock de la F1 con Williams. Europa Press

La razón que fundamenta esta táctica es simple. «El dinero guardado en una cuenta pierde valor con el paso del tiempo, mientras que ciertos coches mantienen o incluso incrementan su precio», aclaró Sainz.

Su perspectiva coincide con una visión compartida por muchos analistas financieros: la inflación afecta negativamente al efectivo, por lo que se busca invertir en activos que preserven o aumenten su valor.

En su caso, esos activos se materializan en vehículos de edición limitada, numeración exclusiva y listas de espera a nivel mundial.

Además, esta estrategia influye en cómo utiliza estos automóviles. Más que usarlos cotidianamente, los considera piezas de colección que mantiene en condiciones óptimas.

«Los otros Ferraris no los uso», admitió, consciente de que el kilometraje afecta directamente su valor futuro. Cuanto menos se conduzcan, mayor será su atractivo para una posible venta, acercándolos más a obras de arte que a coches comunes.

El contexto económico del piloto ayuda a comprender esta estrategia. Su patrimonio, estimado en varias decenas de millones de dólares según diversas fuentes internacionales, proviene tanto de sus contratos en Fórmula 1 como de acuerdos publicitarios con marcas reconocidas mundialmente.

Para deportistas con perfiles similares, asignar parte de su capital a activos tangibles responde a una tendencia creciente: diversificar inversiones más allá de mercados tradicionales y apostar por bienes de colección con demanda estable.

Con 31 años y en pleno desempeño con Williams, Sainz muestra así dos facetas: el competidor que busca éxitos en la pista y el inversor que acumula valor en un garaje exclusivo para unos pocos.

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