Vox ignoró tres denuncias y cinco correos sobre Luis Gestoso y no aplicó el protocolo de acoso: «Yo soy quien decide»

Los documentos que presentó la concejal de Murcia revelan cómo detalló el «vacío», la «humillación pública» y el «machaqueo» dialéctico que percibió como sometida «de forma continua».

María Guerrero Cano y Luis Gestoso.

La dirección nacional de Vox hizo caso omiso a tres informes y cinco correos electrónicos enviados por María Guerrero Cano, concejal de Murcia que abandonó la formación con un sonoro portazo por el «acoso laboral» que atribuye a Luis Gestoso, líder del partido ultraderechista en la ciudad y figura cercana a Santiago Abascal, además de miembro del Comité Ejecutivo Nacional.

Los documentos presentados por Guerrero a los que ha tenido acceso EL MUNDO muestran cómo se estrelló contra un muro, a pesar de que describió con precisión el «vacío», la «humillación pública» y el «machaqueo» dialéctico que sufrió «de forma continuada» e «insostenible».

Los días 28 y 30 de octubre y 22 de diciembre de 2025, Guerrero remitió comunicaciones dobles a la Secretaría General de Vox. En cada uno de esos días, envió dos correos: uno al buzón general de Ignacio Garriga (número dos del partido) y otro a Montserrat Lluis, secretaria general adjunta.

En los tres informes adjuntos a esos correos, a los que este diario ha accedido, la concejal narra episodios como las amenazas de hacerle imposible la vida si seguía vinculándose con José Ángel Antelo, exlíder regional de Vox. «O estás conmigo o contra mí», le dijo su presunto acosador. También relata cómo la obligaron a levantarse de su asiento en el Pleno municipal —era la número dos de la lista— para relegarla un, dos e incluso tres puestos (tras sus quejas) delante de sus compañeros, como castigo público por relacionarse con miembros enfrentados a Gestoso. También se le impedía presentar mociones para presionar su salida.

En una ocasión, le aseguraron que debía «pedir autorización para ir a ver belenes» con sus compañeros del partido, lo cual sucedía en «su tiempo libre», según lamenta. María Guerrero relata además que Gestoso la llamaba insistentemente para que renunciara al acta, incluso durante un juicio donde ejercía como abogada a tiempo parcial, y que cuando no contestó, él le dijo según su versión: «Me da igual que estés en un juicio, cuando yo te llame tienes que atenderme, y si tienes que salir de la sala lo haces, porque eres concejal 24/7, y si no estás conforme, entrega el acta».

Además, asegura que la forzaban a incluir en las notas de prensa declaraciones que no había realizado, o a conectarse a reuniones del grupo desde el tanatorio por la muerte de su tío, sin recibir ni siquiera condolencias. La denunciante relata que los seguidores de Gestoso la «controlaban constantemente para saber con quién hablaba sobre el partido», llegando a «entrar al baño» porque «tardaba mucho en salir, para ver con quién conversaba».

Se le acusaba de haber tomado partido por «el otro bando», el de «el largo», en alusión a Antelo, a quien Gestoso supuestamente llamaba «rata». Guerrero describe que Gestoso «castigaba» a los concejales que mantenían «contacto» con sus compañeros de Vox en la Asamblea Regional. A quienes cruzaban esa frontera los «congelaba» durante «tres meses», impidiéndoles presentar mociones, según su testimonio. Gestoso «consiguió que mis compañeros eviten casi por completo interactuar conmigo por miedo a represalias», escribió en su primer informe.

La denunciante expone que durante la campaña electoral de mayo de 2023 sufrió «varios ataques de ansiedad» y consideró no aceptar el acta, debido al «trato despótico» que recibía del cabeza de lista («yo soy el que manda, si lo quieres, bien, y si no entrega el acta»), pero desistió «para no perjudicar al partido si la noticia salía». Tres años después, explotó y renunció el miércoles pasado, lamentando que no se atendieran sus reclamaciones a tiempo.

De hecho, desde la dirección de Vox sólo reconocieron la recepción del primero de esos seis emails que posee este diario, ignorando los otros cinco. La respuesta desde la Secretaría General fue: «Gracias por el informe detallado, lo trasladamos a Organización para que tomen en cuenta esta información. Esperamos que la situación se normalice paulatinamente».

Tras esa respuesta, se produjo el silencio total. No se abrió expediente de inmediato. Más aún: la cúpula de Vox no estableció contacto para activar el protocolo antiacoso del partido, que prevé una actuación rápida en casos de acoso laboral, protocolo que en esta ocasión no se aplicó. Ni Garriga ni Lluis remitieron el caso a la Comisión instructora de acoso, según la denunciante. Ella afirma saberlo de primera mano, ya que dicha comisión debe «entrevistar a la persona afectada y, si procede, a la presunta agresora», conforme a las normas internas de Vox. No le llamaron ni entrevistaron en ningún momento.

Desde el segundo envío de correos, dejaron de responderle por completo. Además, según su relato, alguien informó a Gestoso de que ella había elevado la denuncia: «Me dijo que sabía que le había presentado una denuncia por acoso laboral», indicó el 22 de diciembre. Posteriormente, le bloquearon «el acceso a Google Calendar» del grupo municipal.

En octubre de 2024 se presentó el Protocolo para la prevención y actuación frente al acoso laboral, sexual y por razón de sexo en Vox. En este documento, el partido de Abascal expresa su «compromiso con la prevención y actuación frente al acoso, ya sea laboral o sexual, mediante sesiones formativas dirigidas a todo el personal de la organización como medida preventiva, y con la aplicación estricta de este protocolo».

En sus 20 páginas, el protocolo define el acoso laboral con conductas como: «juzgar ofensivamente el desempeño de la persona, ocultar sus esfuerzos y habilidades, no asignar tareas o asignar labores sin sentido o degradantes; negar o esconder los medios para realizar el trabajo, o facilitar información errónea» y «acciones que buscan aislar al destinatario». Todas estas conductas coinciden con lo descrito por Guerrero en sus tres informes.

No obstante, en este caso no se activó el protocolo ni se otorgó audiencia a la presunta víctima de bullying. «Cualquier trabajador podrá, mediante queja o denuncia, activar este protocolo como procedimiento interno, confidencial y rápido, orientado a erradicarlo y remediar sus efectos», establece el documento.

La comisión instructora debe «reunirse en un plazo de tres días laborables desde la recepción de una queja o denuncia», según las normas internas de Vox, que añaden que «todo el proceso será urgente». María Guerrero remitió su primer informe sobre el presunto acoso laboral de Gestoso hace 197 días.

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