La sentencia les quita la patria potestad y les prohíbe acercarse o comunicarse con sus hijos durante un plazo de tres años. La Fiscalía había solicitado 25 años de prisión para cada uno de los progenitores.

El tribunal absolvió a los padres del delito de detención ilegal tras mantener encerrados durante cuatro años a sus tres hijos en una casa localizada en las afueras de Oviedo. La Fiscalía pedía una condena de 25 años para cada padre. Finalmente, la sentencia les impone dos años y diez meses de cárcel por un delito de violencia psicológica en el ámbito familiar, además de retirarles la patria potestad y prohibirles comunicarse o acercarse a sus hijos, que en ese momento tenían ocho años (dos mellizos) y diez años, durante los siguientes tres años. También deberán compensar a cada niño con 30.000 euros.
Los hechos salieron a la luz hace un año cuando, tras la denuncia de una vecina, la policía encontró en una vivienda de las afueras de Oviedo a una pareja que había mantenido a sus hijos encerrados durante cuatro años. Los menores no estaban escolarizados ni habían recibido atención médica. La casa se encontraba en condiciones deplorables, con suciedad acumulada.
Desde entonces, los padres, de nacionalidad extranjera, permanecían en prisión provisional y los menores estaban bajo tutela del Principado. Durante el juicio, celebrado a puerta cerrada en abril pasado, el padre, de 54 años, y la madre, de 49, negaron haber maltratado a sus hijos. La defensa presentó como perito a un psiquiatra que aseguró que el matrimonio – él alemán y ella estadounidense – no padecía trastornos y que su conducta fue motivada por un miedo irracional al Covid. Por esta razón se trasladaron desde Alemania a Asturias, donde carecían de lazos. Habían alquilado una vivienda en las afueras de Oviedo de la que nunca salían. No hubo visitas médicas ni escolarización. El padre trabajaba en remoto, y de vez en cuando les llegaba una furgoneta de reparto con la compra.
Con pañales, sin leer ni escribir
Una vecina denunció la situación porque escuchaba ruidos de niños, aunque afirmó que nunca los veía afuera, solo detrás de las ventanas. Cuando los agentes de la policía local inspeccionaron la casa el 28 de abril de 2025, describieron una escena terrible. Los menores, dos mellizos de ocho años y un niño de diez, usaban pañales y mascarillas, caminaban encorvados, apenas hablaban y no sabían leer o escribir. Además, aún dormían en cunas. Al salir al jardín, se mostraban sorprendidos por todo, según narraron los agentes. El domicilio presentaba basura y excrementos de animales. Esta situación se mantenía desde 2021.
Durante el juicio, los abogados intentaron demostrar que los niños no habían sufrido daño emocional por el encierro, posición que contrastaba con la Fiscalía y que ha sido ratificada por el fallo de la Audiencia Provincial, que sí identificó violencia psicológica por parte de los padres. Desde que los menores fueron acogidos por el Principado, Asuntos Sociales ha informado de una buena evolución en los niños, sin problemas físicos. Se buscó algún familiar cercano durante un tiempo y constan visitas esporádicas de algunos abuelos paternos.
La defensa de los padres ha argumentado que actuaron por miedo al Covid pero que quieren a sus hijos, a quienes extrañan, y que la situación debería resolverse con seguimiento desde asuntos sociales, sin llegar a la vía penal. Ahora, aunque han sido condenados a dos años y diez meses de prisión, ya llevan un año internados, por lo que se prevé su liberación próxima; sin embargo, no podrán mantener relación con sus hijos durante tres años.

