Ignacio de la Calzada, abogado laboralista, explica que fumar durante la jornada laboral es legal, aunque no se considera tiempo efectivo de trabajo

Las pausas deben ajustarse a los descansos establecidos o estar reguladas por la empresa para evitar conflictos entre empleados

Dos compañeros de trabajo fuman a la entrada de su oficina.

Tomar un descanso para fumar durante la jornada laboral suele ocupar menos de cinco minutos, pero si este tiempo no está regulado, puede generar tensiones dentro del ámbito laboral. Ignacio de la Calzada, abogado especializado en derecho laboral y conocido en TikTok como @laboral_tips, ha aclarado en un vídeo cuándo estas pausas son legales y en qué casos la empresa puede solicitar su compensación.

El punto de partida es sencillo: fumar en el momento destinado al descanso es legítimo. “Durante un descanso entre jornadas o en la pausa de una jornada continua, el trabajador tiene libertad para realizar prácticamente cualquier actividad”, afirma el abogado. Esto implica que, si el empleado utiliza su pausa oficial para fumar, no existe inconveniente alguno.

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El asunto cambia cuando el empleado sale a fumar fuera del tiempo de descanso oficial y lo hace de manera recurrente. Según De la Calzada, en estas situaciones la empresa puede considerar que ese período no forma parte del tiempo efectivo de trabajo y pedir que se recupere. Si los trabajadores “salen a fumar unos cinco minutos, un pitillo, tres minutos, cinco, y así repetidamente, la empresa puede exigir que ese tiempo se contabilice como jornada laboral y que se recupere”, explica.

El Estatuto de los Trabajadores establece que si la jornada diaria continua supera las seis horas, debe concederse un descanso pausado mínimo de 15 minutos. Este lapso solo se considerará como tiempo efectivo de trabajo si así lo disponen el convenio colectivo o el contrato laboral.

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Por ello, la distinción clave radica en diferenciar entre el descanso oficial y las pausas extras. Si el empleado fuma dentro de su periodo de descanso reconocido, la empresa no puede prohibirlo simplemente por tratarse de un fumador. Sin embargo, la situación cambia si sale reiteradamente durante la jornada sin que esas pausas estén autorizadas.

De la Calzada sintetiza la cuestión de este modo: “Si se le concede tiempo para fumar a un trabajador, se estaría discriminando a otro que no fuma, pues este no dispone del mismo tiempo”.

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La empresa puede exigir la recuperación del tiempo

De acuerdo con De la Calzada, si esas salidas no forman parte del periodo de descanso acordado, la empresa podría solicitar que se recupere ese tiempo o incluso descontarlo. Además, advierte que si esta conducta se mantiene, después de varios avisos y si existe una normativa interna clara, podrían aplicarse medidas disciplinarias.

“El problema es que ese tiempo dedicado a fumar no se considera descanso; puede sancionarse y, en caso de reincidencia tras avisos previos, incluso podría derivar en un despido”, señala.

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Para prevenir conflictos, el abogado aconseja que las compañías no actúen de manera improvisada. Recomienda establecer una regulación interna que precise cuándo está permitido salir a fumar, si es necesario fichar y cómo se contabiliza ese tiempo.

Un protocolo para evitar inconvenientes

De la Calzada propone una solución intermedia para las empresas que deseen permitir estas pausas: distribuir el tiempo total del descanso. Por ejemplo, si un empleado dispone de 30 minutos, podría tomar 15 minutos de descanso continuado y luego realizar tres pausas de cinco minutos para fumar.

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Sin embargo, el abogado insiste en que todo debe estar debidamente regulado. Esta medida debería contemplarse en un reglamento interno, comunicarse a todo el personal y complementarse con controles de horario. “Debe ficharse cada vez que se salga y se retorne tras fumar”, aconseja. El objetivo fundamental es evitar conflictos entre compañeros. “Después surgen los problemas internos cuando un empleado comenta: ‘Fulanito sale a fumar cinco veces, mientras que Menganito solo tres’”, concluye.

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