
Aleatorio se refiere a aquello que depende del azar, la fortuna o no sigue un patrón definido, siendo un procedimiento impredecible. El número que resulta al lanzar dados, las bolas extraídas en el Gordo de la Lotería de Navidad o el resultado de cara o cruz al lanzar una moneda, son ejemplos de eventos cuyo desenlace no puede anticiparse con certeza.
Por esta razón, al solicitar algo aleatorio a la Inteligencia Artificial, se espera que esta tecnología responda conforme a nuestras indicaciones y cumpla con la solicitud, sin embargo, un experimento compartido en redes sociales acerca de ChatGPT y otros modelos de IA revela un patrón preocupante que suscita numerosas preguntas y dudas tanto sobre la inteligencia de la IA como sobre su capacidad.
Dime un número aleatorio del 1 al 100
Como han mostrado varios usuarios, y lo hemos podido verificar personalmente, si se le pide a ChatGPT que proporcione un número aleatorio entre 1 y 100, probablemente dará el 73. Cuando se le consulta a la IA por qué actúa así, responde:
«Porque el 73 es conocido por parecer aleatorio y muchas personas lo eligen inconscientemente. Los modelos de lenguaje no generan azar genuino: predicen el token más probable según los patrones observados durante su entrenamiento. El 73 es un sesgo común en los LLMs (así como en humanos). Surge desproporcionadamente cuando se solicita un número aleatorio.»
ChatGPT detalla que cuando los humanos intentan «ser aleatorios», realmente siguen ciertos patrones psicológicos. Por ejemplo:
- Evitan números extremos, tanto muy bajos como muy altos.
- Evitan números «redondos» como 10, 50 o 100.
- Prefieren números impares frente a números pares.
- Se inclinan por números que parecen específicos o «interesantes».
El número 73 cumple con todos estos aspectos, pero dado que la IA no es humana, ¿por qué ofrece esta explicación?
«Cuando me solicitas un número aleatorio, no genero azar puro como lo haría una ruleta física; genero una respuesta que estadísticamente encaja con lo que comúnmente se responde en ese contexto. Y como los humanos tienden a escoger ciertos números pseudoaleatorios, yo aprendo ese patrón y puedo reproducirlo involuntariamente. Es decir: no pienso en el 73, sino que el 73 tiene alta probabilidad de aparecer en una conversación como esta.»
Al pedir otros números, la IA mantiene coherencia en sus respuestas, repitiendo números como 37, 42, 18. Esto se explica porque la IA no razona, sino que se fundamenta en una predicción estadística altamente avanzada, basada en los datos humanos con los que fue entrenada.
ChatGPT es un reflejo del modo en que los humanos se expresan. Si se utiliza un estilo ingenioso para dirigirse a ella, responderá con ingenio porque eso probabilísticamente «se ajusta» al tono empleado. Esto subraya que las IA no son originales ni más inteligentes o creativas, sino que han sido elaboradas con información y datos aportados previamente por seres humanos.
Para quienes busquen incrementar su productividad y potenciar su carrera mediante la IA, la escuela The Valley, junto a elEconomista.es y Microsoft, ofrece un curso orientado a perfiles que desean integrar las herramientas y técnicas más recientes de inteligencia artificial en su trabajo diario. Se imparten conocimientos por expertos del sector, además de habilidades prácticas que marcarán la diferencia en un mercado laboral competitivo. También, por ser lector de eleconomista.es, se obtiene un 10% de descuento en la inscripción.

