Gerard Piqué disfruta de una playa de 2 km con surf y paisaje natural protegido

El refugio de Gerard Piqué en una playa del Cantábrico El exjugador del FC Barcelona disfrutó durante años de sus vacaciones en un escondite del Cantábrico.

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Gerard Piqué halló en la playa de Oyambre un espacio para desconectar del bullicio del Camp Nou, del escrutinio mediático y, posteriormente, de la constante atención hacia su vida privada.

Durante los veranos que pasaba en España junto a Shakira y sus hijos, el exdefensa del Barça elegía este paraje de la costa cántabra, una playa de cerca de dos kilómetros donde domina el paisaje por encima de cualquier indicio de urbanización.

En Oyambre no hay paseos marítimos ni bloques de apartamentos junto a la arena; lo que rodea al deportista al pisar la playa es una franja de dunas, praderas verdes y marismas que se abre al Cantábrico manteniendo un carácter todavía salvaje.

La estampa contrasta con la del futbolista rodeado de cámaras en lugares concurridos; aquí, para acceder, es necesario atravesar carreteras secundarias y senderos que desembocan en un espacio protegido desde 1988 dentro del Parque Natural de Oyambre.

Esta protección ampara más de 5.000 hectáreas donde conviven acantilados, rías, pastizales atlánticos y uno de los sistemas de dunas más importantes del norte peninsular.

Para alguien acostumbrado a estadios repletos y agendas cargadas, el plan en Cantabria suponía un cambio completo: madrugar para bajar a una playa casi vacía, pasear con el mar al fondo y practicar surf aprovechando el oleaje moderado que ha convertido a Oyambre en un pequeño paraíso para los surfistas.

Esta playa es un punto habitual en la cartografía surfer de la zona, con escuelas y campamentos que aprovechan la combinación de olas constantes, entorno sin alteraciones y una ocupación mucho menor que la de otras playas famosas del Cantábrico.

Gerard Piqué, en una imagen de archivo

Gerard Piqué, en una imagen de archivo Europa Press

Entre cada baño, el futbolista encontraba un entorno que poco tiene que ver con los espacios VIP: niños jugando en la orilla, autocaravanas discretas al fondo y senderos de madera que serpentean entre la arena y la vegetación.

Este contexto facilita comprender por qué Oyambre se volvió su refugio. Ubicada entre San Vicente de la Barquera y Comillas, la playa permite en pocos minutos pasar del anonimato de un chiringuito apartado a un pueblo costero de ambiente marinero, o retirarse hacia el interior, donde pequeños pueblos y alojamientos rurales proporcionan aún más privacidad.

Además, el parque natural actúa como corredor para aves migratorias, añadiendo al paisaje el vuelo de garzas y bandadas de ánades sobre la ría de La Rabia, situada justo detrás de la playa.

Mientras su nombre acaparaba titulares por motivos deportivos y extradeportivos, Piqué reservaba este espacio del norte para desconectar en familia, subirse a la tabla y mezclarse con surfistas y vecinos que, más que a una celebridad, lo veían como a un veraneante más.

En Oyambre, el exfutbolista cambiaba las gradas por las dunas y los flashes por la cambiante luz del Cantábrico, en un entorno que representa perfectamente la idea de refugio: naturaleza protegida, horizonte abierto y una playa extensa donde es sencillo perderse y pasar inadvertido.

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