La influencia de las «7 hermanas» petroleras en el desarrollo de la industria de Venezuela

Una mujer con sus hijos pasea por un mural con balancín de petróleo y la bandera venezolana de fondo.

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Standard Oil of New Jersey (Esso), Anglo Iranian Oil Company (AIOC), Standard Oil of New York (Socony), Gulf Oil, Standard Oil of California (Socal), Texaco y Royal Dutch Shell.

Actualmente, sólo los dos últimos nombres mencionados en esta lista suelen ser reconocidos. A pesar de ello, durante gran parte del siglo XX, todas estas empresas impactaron la vida de millones, debido al papel crucial que jugaron en la economía global, al controlar la mayoría de la producción y las reservas petroleras del mundo.

Incluso en las naciones donde operaron durante varias décadas, como Venezuela, muchas personas tendrían dificultad en asociarlas con los orígenes de la otrora poderosa industria hidrocarburífera nacional, ya que cada compañía se desenvolvía bajo un nombre distinto.

"En Venezuela, la filial de Standard Oil de New Jersey se llamaba Creole Petroleum Corporation, mientras que la de Gulf Oil era conocida como Mene Grande", recuerda el especialista petrolero venezolano José Toro Hardy.

No obstante, la denominación colectiva con la que se identificó a todas estas compañías —"Las Siete Hermanas"— sigue presente en la memoria de los venezolanos, sobre todo en quienes superan los 50 años.

De la Grecia clásica, aunque con intención peyorativa

"Enrico Mattei, líder de la petrolera estatal italiana ENI, fue quien asignó el nombre de ‘Siete Hermanas’ a estas poderosas empresas transnacionales", relató a BBC Mundo Giuliano Garavini, profesor de Historia en la Universidad Tre de Roma (Italia).

"Mattei eligió este término para referirse a estas grandes petroleras que monopolizaban la producción de petróleo fuera de EE.UU. y la Unión Soviética, operando como un oligopolio", añadió el autor del libro The Rise and Fall of OPEC in the 20th Century (El surgimiento y declive de la OPEP en el siglo XX).

Retrado de Mattei, quien toca con su mano izquierda su hombro derecho en 1960.

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

Pero, ¿por qué usar el término “hermanas” si dos de ellas ni siquiera eran originarias del mismo continente?

"Probablemente sea una referencia a la antigüedad clásica", explicó a BBC Mundo el historiador venezolano Rafael Arráiz Lucca, quien afirmó que Mattei pudo inspirarse en el mito griego de las Pléyades, las siete ninfas hermanas que fueron transformadas en estrellas.

"Es importante tener en cuenta que tres de estas siete empresas surgieron como resultado de las leyes antimonopolio vigentes en Estados Unidos, las cuales obligaron a John D. Rockefeller a dividir Standard Oil en múltiples compañías pequeñas", añadió el autor del libro "El Petróleo en Venezuela: una historia global".

En 1911, la Corte Suprema estadounidense dictaminó que Standard Oil era un monopolio ilegal y ordenó su desmantelamiento en 39 empresas. Muchas de estas compañías eventualmente volvieron a fusionarse para formar conglomerados mayores.

Las otras dos compañías europeas eran Anglo-Iranian Oil Company, conocida actualmente como British Petroleum (BP) en Reino Unido; y Shell, de origen anglo-neerlandés.

Además, en algún momento, estas firmas dejaron de ser rivales para unirse, lo que explica por qué suelen ser consideradas un cartel.

"Estas empresas controlaban concesiones en Venezuela, países del Golfo Pérsico, Libia e Indonesia, lo que les permitía definir todo: desde la tecnología empleada hasta la cantidad de petróleo extraído y el precio de venta", afirmó Garavini.

"Lo único que otorgaban a los países poseedores de los yacimientos eran los impuestos, aunque en ocasiones incluso el régimen tributario carecía de plena autonomía", reconoció.

En 1970, las "Siete Hermanas" producían aproximadamente el 80% del petróleo comercializado mundialmente, excluyendo EE.UU. y la extinta URSS; además, gestionaban el 85% de las reservas, según el historiador estadounidense David Yergin en su obra The Prize (El premio).

Retrato de John D. Rockeffeler ya anciano hacia 1900, en el que se le ve sentado en una silla frente a un escritorio junto a un libro.

Fuente de la imagen, Corbis via Getty Images

El origen del cartel

El patrón de conducta que dio origen al término "Siete Hermanas" comenzó a formalizarse a finales de agosto de 1928 durante una reunión en el castillo de Achnacarry (Reino Unido).

En esta propiedad situada en las renombradas tierras altas escocesas se encontraron Henri Deterding, director de Shell en ese entonces; Walter Teagle, presidente de Standard Oil de New Jersey; y John Cadman, representante de Anglo-Persian.

El propósito formal del encuentro era participar en una cacería. "No es ningún secreto que estoy aquí como invitado de Sir Henri Deterding para la cacería, ya que he tenido el placer de participar en numerosas ocasiones anteriores en Europa", afirmó Teagle a la prensa, según reportó el diario The New York Times.

"Por supuesto, el alcance de la industria más grande del mundo, el petróleo, que nos interesa a los tres, brinda siempre un amplio tema para conversar", añadió el ejecutivo estadounidense.

Y efectivamente, más allá de la cacería, los tres magnates discutieron asuntos relacionados con el negocio petrolero y lograron un acuerdo que no solo transformaría su modo de operar, sino que tendría un impacto mundial.

Decidieron limitar la intensa competencia que mantenían por yacimientos y mercados, una rivalidad que les estaba causando pérdidas, y establecieron un sistema de cuotas para mantener los precios estables o al alza, asegurando así beneficios constantes.

Asimismo, convinieron compartir infraestructura y restringir nuevas exploraciones para reducir gastos.

Finalmente, se dividieron los depósitos de crudo recién descubiertos en Irán, según la Oficina de los Historiadores del Departamento de Estado de EE.UU.

Un camión de la Shell recorriendo una calle de Sao Paulo (Brasil), en febrero de 2026

Fuente de la imagen, Victor Moriyama/Bloomberg via Getty Images

El denominado Acuerdo de Achnacarry permaneció confidencial hasta 1952, cuando fue revelado ante la Comisión Federal de Comercio de EE.UU.

Años más tarde, la reunión fue recreada en una película alemana sobre la vida de Deterding.

Los expertos consultados reconocen que, durante las primeras décadas del siglo XX, la influencia de las petroleras fue tan grande que podían incidir en gobiernos e incluso desafiar su autoridad.

"En 1951, Irán decidió nacionalizar su industria petrolera porque el gobierno consideraba que BP no invertía lo suficiente ni pagaba los impuestos debidos. ¿Qué ocurrió? Las 'Siete Hermanas' resolvieron bloquear la venta de petróleo iraní; nadie lo adquiría", recordó Garavini.

"Posteriormente, la intervención de la CIA (EE.UU.) y el MI6 (Reino Unido) condujo al derrocamiento del gobierno de Mohammad Mosaddeq dos años más tarde, reemplazándolo por el sha Reza Pahlavi", explicó el historiador italiano.

"Aunque no fueron directamente las petroleras quienes derrocaron ese régimen, sí tuvieron participación", añadió.

Escena de la película alemana sobre la reunión Escocia, donde se ve al actor que interpreta a Henri Deterding (izq) y a Walter Teagle apuntando con su escopeta.

Fuente de la imagen, TelePress/United Archives via Getty Images

El retiro caribeño

A comienzos del siglo XX, el descubrimiento de yacimientos petroleros en Venezuela atrajo a las "Siete Hermanas" hacia el país caribeño, aunque tres de ellas —Standard Oil de New Jersey, Shell y Gulf Oil— tuvieron mayor presencia y permanencia.

"Shell es la pionera en la industria petrolera venezolana, la primera en llegar y la encargada de explotar el pozo Zumaque 1 en 1914", afirmó Arráiz Lucca, quien añadió que luego llegó Standard Oil de New Jersey.

Aunque tardó en llegar, la empresa estadounidense pronto adquirió la mitad de los pozos del país. ¿Cómo? "Comprando pequeñas compañías y concesiones otorgadas a terceros", explicó el historiador venezolano.

La nacionalización petrolera en México en 1938 impulsó la llegada de estas transnacionales a Venezuela.

"Poco después, estalló la Segunda Guerra Mundial, y el petróleo venezolano fue crucial para la victoria aliada", recordó Toro Hardy.

"Aunque se ha olvidado, más del 60% del petróleo consumido por los aliados provino de Venezuela", afirmó el exdirector de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), empresa estatal surgida de la nacionalización de las filiales venezolanas de las "Siete Hermanas" hace cinco décadas.

"A pesar de los importantes descubrimientos en Medio Oriente después, también surgieron crisis que interrumpieron el suministro, por eso Venezuela fue vista como un productor confiable", agregó el experto petrolero.

Entre las décadas de 1940 y 1950, las transnacionales construyeron en Venezuela grandes complejos refinadores, muchos de los cuales siguen en funcionamiento y constituyen uno de los pilares de la maltrecha industria petrolera venezolana actual.

"La mayoría de las refinerías en Venezuela fueron construidas por las concesionarias. Tras la nacionalización en 1976, se realizaron modernizaciones o ampliaciones, pero la infraestructura principal fue levantada por las compañías extranjeras", aseguró Arráiz Lucca.

Vista de la refinería de El Palito, ubicada en el estado Carabobo, en la costa centra de Venezuela.

Fuente de la imagen, Ronaldo SCHEMIDT / AFP via Getty Images

Los golpes decisivos

No obstante, el dominio de las "Siete Hermanas" empezó a declinar en la década de 1960 debido a dos causas principales: la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y las nacionalizaciones en Venezuela y en los estados del Golfo Pérsico, explicaron los especialistas consultados.

"La OPEP comenzó a controlar los mercados, limitando la influencia de esas compañías", afirmó Toro Hardy.

En términos similares se expresó Garavini, quien puntualizó: "Los países exportadores buscaban tener voz propia, no sólo en impuestos sino también en producción, y para ello precisaban coordinarse".

"Si Irak aumentaba impuestos, las compañías modificaban sus inversiones, incrementando la producción en Arabia Saudita u otros países, o incluso bloqueaban la venta del petróleo iraquí. La intención de la OPEP era arrebatarles este poder a las hermanas", añadió.

Actualmente, los países miembros de OPEP poseen el 80% de las reservas globales de crudo y generan el 40% de los barriles consumidos mundialmente, según datos oficiales.

De las "Siete Hermanas", hoy sobreviven cuatro: ExxonMobil, nacida de la fusión entre Standard Oil de New Jersey (Esso) y Standard Oil de Nueva York (Mobil); Chevron, resultado de la unión entre Gulf Oil y Texaco; BP, la antigua Anglo-Iranian; y Shell, que ha mantenido su nombre original.

A pesar de que siguen teniendo un rol destacado, el mercado petrolero global hoy está dominado por empresas estatales de algunos países donde operaron por años, como Aramco en Arabia Saudita, NIOC en Irán o INOC en Irak. Pdvsa también formó parte de este grupo hasta su caída a finales de la década anterior.

Un barril de petróleo azul donde se la inscripción: Organización Países Exportadores de Petróleo en inglés.

Fuente de la imagen, Andrey Rudakov/Bloomberg via Getty Images

¿En apoyo de su sucesora?

Tras la nacionalización petrolera de 1976, las "Siete Hermanas" perdieron la mayor parte de su mercado en Venezuela de forma oficial. Sin embargo, algunas conservaron cierto grado de presencia a través de contratos de servicios y mantenimiento con la entonces emergente y prometedora Pdvsa; Shell fue una de estas compañías.

A fines de los años 1990, durante la llamada Apertura Petrolera —un esfuerzo para atraer capital privado al desarrollo de los extensos yacimientos de crudos pesados y extrapesados de la Faja del Orinoco— varias de estas empresas, como ExxonMobil, Chevron y BP, regresaron al país.

"En la Apertura se comprometieron inversiones por US$65.000 millones que, de haberse concretado, habrían elevado la producción venezolana a cinco millones de barriles diarios para 2005", indicó Toro Hardy, uno de los promotores de esta iniciativa.

No obstante, estos planes se interrumpieron en mayo de 2007, cuando el fallecido Hugo Chávez impulsó una segunda ola de nacionalizaciones y ExxonMobil junto a otras transnacionales abandonaron el país.

Donald Trump hablando y a lo lejos lo ve el presidente de ExxonMobil, Darren Wood

Fuente de la imagen, Brendan SMIALOWSKI / AFP via Getty Images

El especialista considera que el giro estratégico tomado por las autoridades venezolanas después de la inédita operación militar de EE.UU. en el país el pasado 3 de enero, que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, podría abrir la puerta para retomar algunos proyectos abandonados y aprovechar la enorme riqueza petrolera.

Pocos días tras estos eventos, el presidente estadounidense Donald Trump instó a las petroleras internacionales a invertir US$100.000 millones para revitalizar la industria venezolana, y casi al mismo tiempo, el Parlamento venezolano aprobó apresuradamente una reforma a la Ley de Hidrocarburos para permitir la participación de empresas privadas en el sector energético.

"Venezuela siempre fue considerada como un proveedor de petróleo confiable y seguro en los mercados, y con un marco jurídico adecuado para el retorno de inversores privados, podrá recuperar esa posición", añadió el exdirector de Pdvsa.

A inicios de 2026, Chevron, una de las hermanas, producía unos 250.000 barriles diarios en Venezuela, lo que representa alrededor de una cuarta parte de la producción actual del país; asimismo, tenía previsto aumentar esta cifra a 300.000 barriles para marzo.

Imagen donde el entonces presidente venezolano Carlos Andrés Pérez devela la placa en la que se anuncia la nacionalización del petróleo en enero de 1976.

Fuente de la imagen, Cortesía Biblioteca Nacional de Venezuela

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