Con 487.000 nuevos empleos en 2025, España concentra el 57,7% del crecimiento laboral en la UE. Las mujeres representan el 55% del incremento en la población activa, mientras que los extranjeros justifican el 46% del aumento del empleo

España ha acumulado la mayoría del crecimiento del empleo en Europa durante el último año, generando el 57,7% del empleo neto creado en la Unión Europea en 2025. Este resultado, difundido en el reciente análisis de UGT sobre la evolución del empleo, posiciona al país como el principal motor del mercado laboral europeo con 487.000 nuevos puestos en un escenario de desaceleración económica entre las principales potencias del bloque. No obstante, el avance en el empleo español no solo se refleja en la cantidad, sino también en cambios en la composición de su fuerza laboral: especialmente extranjeros y mujeres impulsaron el crecimiento en el último año.
El liderazgo de España en el empleo regional proviene de una combinación de factores económicos y demográficos. De acuerdo con el informe de UGT, la economía española creció un 3,5% en 2024 y un 2,9% en 2025, mientras que la media de la eurozona alcanzó solo el 0,9% y el 1,4%, respectivamente. El país superó los 22 millones de personas empleadas, cifra nunca antes registrada en datos oficiales. En contraste, economías como la alemana enfrentaron dos años consecutivos de recesión, con un estancamiento en su mercado laboral.
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Las mujeres explican el 55% del incremento de la población activa
El informe destaca que el 55% del crecimiento anual de la población activa se atribuye a las mujeres. Este dato representa un récord histórico en participación femenina, alcanzando una tasa de actividad del 54,4%, lo que significa un avance de 11,6 puntos desde 2002. Gracias a este desarrollo, la brecha entre la presencia femenina y masculina en la población activa se ha estrechado considerablemente: de una diferencia de 19,7 puntos hace veinte años, se redujo a solo 5,4 puntos en 2025 (47,3% mujeres frente a 52,7% hombres).

El incremento en la fuerza laboral femenina ha sido constante y acelerado: desde 2002, la cantidad de mujeres activas creció un 54,3%, en contraste con el 15,3% en el caso de los hombres. En 2025, el empleo femenino también alcanzó niveles inéditos: el 46,6% del empleo total corresponde a mujeres, muy superior al 38% registrado en 2002, y la tasa de empleo femenino se situó en un 47,9%, la más elevada de toda la serie estadística.
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No obstante, persisten las desigualdades de género. La diferencia en actividad entre hombres y mujeres es de 9,6 puntos, la temporalidad presenta una brecha de 2,6 puntos (13,8% para mujeres frente a 11,2% para hombres) y la tasa de paro se separa por 2,5 puntos (11,2% para mujeres y 8,8% para hombres). Las mujeres concentran casi el 73% del empleo a tiempo parcial y el 68,5% de ellas trabaja bajo esta modalidad debido a responsabilidades familiares o de cuidado.

Respecto a la brecha salarial, esta alcanza el 15,7% anual: las mujeres perciben en promedio 4.781 euros menos que los hombres. El 26,8% de las mujeres trabaja en sectores con salarios medios inferiores a 2.000 euros mensuales, frente al 18,4% de los hombres. Además, las áreas con mayor feminización, como educación, sanidad y empleo doméstico, presentan sueldos promedio de 2.196 euros, inferiores a los 2.457 euros de los sectores con predominancia masculina.
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La llegada de migrantes impulsa el 60% del crecimiento del empleo desde 2021
La inmigración se ha convertido en otro pilar esencial para la expansión y sostenibilidad del empleo en España en 2025. Desde 2021, el 60% del aumento en la población activa se atribuye a la entrada de trabajadores extranjeros. En el último año, los migrantes explican el 46% del crecimiento neto del empleo, lo cual representa 243.000 de los 487.000 nuevos puestos generados en 2025.
Actualmente, casi 3,5 millones de extranjeros están empleados en España, representando el 15,7% del total, cifra que duplica la registrada en 2002 (entonces un 12,1%). También ha aumentado la cantidad de personas con doble nacionalidad, alcanzando el 5,6% de los ocupados en 2025, el doble comparado con 2015. La proporción de población activa española (con nacionalidad española) disminuyó del 84,2% en 2012 al 77,8% en 2025, reflejando la creciente influencia de la inmigración en el mercado laboral.
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En cuanto al origen, el 41,6% de los trabajadores migrantes son latinoamericanos, el 27,8% proviene de países de la Unión Europea, el 7,3% de otras zonas europeas y el 23,3% del resto del mundo. Esta diversidad, junto a la significativa presencia latinoamericana, distingue a España de otros mercados laborales en Europa.
La inmigración no solo es fundamental para el crecimiento del empleo, sino también para enfrentar el desafío demográfico. En un país donde casi la mitad de la población activa supera los 45 años y los menores de 35 representan apenas el 26,8%, los flujos migratorios resultan esenciales para revertir el envejecimiento, mantener las cotizaciones sociales y preservar la estabilidad del Estado de Bienestar.
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