Sentencia de cadena perpetua para «El Mayo» Zambada marca un hito en la lucha contra el narcotráfico en México

Ismael Zambada

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    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Fecha de publicación 20 julio 2026
  • Tiempo de lectura: 7 min

La cadena perpetua impuesta a Ismael "El Mayo" Zambada en Estados Unidos este lunes representa mucho más que cómo terminará sus días este veterano capo del narcotráfico: marca el cierre de una etapa significativa en la historia del narco en México.

Zambada, al igual que el otro cofundador del cartel de Sinaloa, Joaquín "El Chapo" Guzmán, personifica al líder narco mexicano que, durante décadas, mantuvo un poder absoluto mediante la violencia y el dinero, con una inteligencia que asombró a nivel global.

Según contó él mismo al declararse culpable en agosto de 2025 por los cargos de narcotráfico en EE.UU., "El Mayo" inició el cultivo de marihuana en las montañas de Sinaloa en 1969 junto a un amigo, cuando tenía 19 años.

Ocultaba las plantas ilegales entre filas de maíz. Aunque la cosecha inicial fue peor de lo esperado, logró obtener 27 kilos de hierba que vendió por cerca de US$400, de acuerdo con un documento presentado por su defensa este mes.

Con el transcurso del tiempo, escaló en el negocio hasta controlar las rutas de cocaína entre Sudamérica y EE.UU., y dirigir junto a Guzmán lo que EE.UU. describió como "la mayor organización de tráfico de drogas del mundo".

Sin embargo, después de su arresto surrealista en 2024 y su admisión de culpabilidad, el septuagenario Zambada ha sido sentenciado a cadena perpetua por el juez federal Brian Cogan, quien siete años antes impuso la misma condena a "El Chapo".

Además, la sentencia incluyó la confiscación de US$ 15.000 millones, monto que EE.UU. calcula como las ganancias obtenidas por el cartel y que Zambada reconoció como razonable.

Con la detención de otros antiguos capos mexicanos, la condena de "El Mayo" anticipa el fin de ese tipo de narco todopoderoso, que pasó del cultivo de marihuana a controlar todas las etapas del tráfico de diversas drogas y desafiar al Estado, según explican expertos.

"Es una generación de líderes criminales que está llegando a su fin, o ya terminó", afirma a BBC Mundo David Mora, analista senior en México del International Crisis Group y especialista en crimen organizado.

Agrega que "es como la desaparición de estos grandes capos", aunque "el problema del narcotráfico y la violencia no desaparecen: persisten, y nuevas figuras emergen".

Cambio de era

Zambada y Guzmán unieron fuerzas después de un conflicto ocurrido en la década de 1990 entre narcos y la confrontación de "El Chapo" con el cartel de Tijuana, según testimonios y documentos judiciales.

En esa época, también se gestaban alianzas entre carteles colombianos y mexicanos para transportar cocaína hacia EE.UU.

Joaquín Guzmán es custodiado por militares tras su captura en México, 2016

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

Aunque dirigían diferentes grupos y operaciones, Zambada y Guzmán empezaron a colaborar en inversiones para transportar toneladas de cocaína a diversas ciudades estadounidenses por múltiples vías.

Utilizaban no solo transporte terrestre, sino también compartían aviones, submarinos, lanchas rápidas y barcos, contó Jesús Zambada, hermano de "El Mayo", como testigo en el juicio a Guzmán en 2018, mientras esperaba su propia condena por narcotráfico en EE.UU.

La alianza entre "El Mayo" y "El Chapo" dio origen al cartel de Sinaloa, que con el tiempo desarrolló una estructura compleja con transportistas, jefes de plaza encargados de territorios, operadores de lavado de dinero, guardias de seguridad y sicarios.

No obstante, la organización conservó un liderazgo vertical, con Zambada y Guzmán como las figuras supremas que supervisaban las operaciones y tomaban las decisiones finales.

El cartel corrompió autoridades, eliminó a sus rivales y extendió su influencia a varios países.

Aunque se convirtió en el cartel más poderoso de México, coexistieron otros con líderes que acabaron muertos o encarcelados. Algunos esperan sus procesos judiciales en EE.UU. y evalúan acuerdos de culpabilidad.

Entre ellos destaca Vicente Carrillo Fuentes, líder del cartel de Juárez, que primero se alineó con Sinaloa y luego con Los Zetas, involucrándose en un conflicto sangriento entre estas organizaciones.

Vicente Carrillo Fuentes es trasladado por un agente de seguridad en México, 2014

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

Otro caso es Rafael Caro Quintero, quien comenzó cultivando marihuana y evolucionó al tráfico de otras drogas, llegando a ser conocido como "Narco de narcos". Está señalado de ordenar el asesinato del agente antidrogas estadounidense Enrique Camarena en 1985.

Este asesinato brutal, luego de que el agente de la DEA fue secuestrado y torturado, motivó a México y EE.UU. a intensificar la lucha contra los carteles y sus líderes principales.

Pese a la ofensiva, las organizaciones criminales continuaron enfrentándose al Estado, incluso tras la declaración de guerra al narcotráfico en 2006 por parte del gobierno mexicano, el despliegue militar y el aumento de violencia con cientos de miles de muertos y desaparecidos.

Con la pérdida de históricos líderes y la incorporación de nuevas drogas sintéticas como metanfetamina y fentanilo, los narcos ajustaron sus estructuras para adaptarse a esta nueva realidad.

Los carteles comenzaron a fragmentarse, y la era de los grandes capos empieza a quedar atrás.

"El panorama se distancia de la época del líder único y todopoderoso", comentó a BBC Mundo Ray Donovan, exjefe de operaciones de la DEA, tras la muerte de Nemesio "El Mencho" Oseguera, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, en un operativo militar en México en febrero, donde era el objetivo más buscado.

Donovan, quien coordinó los esfuerzos para atrapar a "El Chapo" en 2016 en México, añadió que ahora los carteles apuestan por "estructuras de liderazgo más resilientes y conectadas entre sí", con métodos operativos que incluyen una dirección descentralizada.

Estilos diferentes

A pesar de haber sido socios durante tanto tiempo, Zambada y Guzmán adoptaron estilos y trayectorias muy distintas en sus roles como líderes narco.

"El Chapo" fue arrestado en varias ocasiones y protagonizó dos escapes carcelarios dramáticos en México, que alimentaron su fama global hasta convertirlo en un personaje legendario explotado en marketing y series de televisión, algo que él mismo disfrutaba cada vez más.

Una vendedora muestra una camiseta con el retrato del narcotraficante mexicano "El Chapo" Guzmán en una tienda en Culiacán, el estado mexicano de Sinaloa, en 2019.

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Se jactaba en una entrevista con el actor estadounidense Sean Penn para la revista Rolling Stone, mientras estaba prófugo y antes de su captura definitiva: "Suministro más heroína, metanfetamina, cocaína y marihuana que nadie en el mundo".

Por su parte, "El Mayo" mantuvo siempre un perfil mucho más discreto, casi invisible: su rostro era poco conocido públicamente y nunca había sido detenido hasta hace dos años.

Su arresto, efectuado por agentes estadounidenses en Texas, se presume fue resultado de una trampa organizada por Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de "El Chapo", quien lo invitó a un encuentro de negocios para luego secuestrarlo, trasladarlo en avión hasta las afueras de El Paso y entregarse ambos.

El caso generó desconfianza entre EE.UU. y México, que aún investiga si agentes estadounidenses facilitaron secretamente el traslado de "El Mayo".

La captura de Zambada desencadenó además una guerra interna por el control del cartel entre sus seguidores, llamados "Los Mayos", y los herederos de Guzmán, conocidos como "Los Chapitos", que ha sacudido la región de Sinaloa.

Mora comenta que, en su trabajo de campo en Sinaloa, observa que la violencia reciente terminó con el papel de los antiguos capos, quienes, además del uso de la fuerza, cumplían funciones gubernamentales en áreas como salud y justicia para obtener legitimidad.

Fuerzas de seguridad cerca de un cadáver cubierto con signos de violencia hallado en una carretera de Sinaloa en enero de 2026

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"Cuando hablo con la gente en comunidades de la sierra, me comentan que esa gran figura ya no existe, que era como el patrón, alguien que si mataban a alguien de tu familia, aparecía y daba recursos", describe el investigador.

Añade que, en lugar de narcos con control estatal y nacional, ahora operan líderes con alcance local que continúan en el negocio, manteniendo acuerdos y enfrentamientos con otros grupos criminales.

No obstante, un informe reciente del International Crisis Group señaló que ni las luchas territoriales entre narcos en Sinaloa, ni la fuerte movilización militar ordenada por el gobierno de Claudia Sheinbaum, bajo presión de EE.UU. para eliminar laboratorios, confiscar drogas y arrestar sospechosos, han conseguido alterar el suministro de fentanilo.

Esto indica la presencia de nuevos actores y lugares de producción de la droga, así como posibles nuevas formas de tráfico que satisfacen la demanda, como ocurrió anteriormente con otros narcóticos, apunta Mora.

"Podemos listar a todos los grandes capos mexicanos que han sido detenidos, eliminados o sentenciados en EE.UU.", señala, "y me atrevo a afirmar que la conclusión es frustrante, porque el problema apenas ha cambiado".

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