Ajustar el climatizador a 21,6 ºC en vez de los 24 ºC recomendados puede implicar hasta 41 euros más en la factura eléctrica durante los tres meses estivales

Con la llegada de las olas de calor, el aire acondicionado se posiciona como uno de los principales responsables del consumo eléctrico en los hogares españoles. Sin embargo, el bienestar térmico no siempre requiere enfriar en exceso. En realidad, muchos usuarios establecen el termostato varios grados por debajo de la temperatura aconsejada, una práctica que apenas mejora la sensación de frescura pero que eleva considerablemente el consumo energético. Mantener la temperatura del equipo entre 24 y 26 ºC facilita ahorrar decenas de euros durante el verano sin sacrificar el confort, según especialistas en climatización consultados por Raisin.
Los hogares españoles ajustan el termostato del aire acondicionado a una temperatura media de 21,6 ºC, casi tres grados inferior al intervalo de 24-26 ºC sugerido por los expertos. Esta diferencia, aparentemente mínima, conlleva un coste extra de hasta 41 euros por temporada en viviendas donde el aparato está en uso prolongado diariamente, según el II Barómetro del Futuro de la Climatización en España de Daikin, citado por la Confederación Nacional de Asociaciones de Instaladores y Fluidos (CONAIF).
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Cada grado menos incrementa el consumo
La razón radica en el mecanismo de funcionamiento del propio dispositivo. Por cada grado que se reduce la temperatura con respecto a los 24 ºC, el consumo eléctrico se eleva aproximadamente un 8%.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) estima que utilizar el aire acondicionado unas cuatro horas diarias genera un gasto aproximado de 36 euros mensuales. Si se configura el equipo a 21,6 ºC en vez de 24 ºC, el consumo sube cerca de un 19%, lo que representa 21 euros adicionales durante los tres meses de verano.
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El impacto financiero se eleva conforme aumenta el tiempo diario de uso, como ilustran estos ejemplos:
- 4 horas al día: cerca de 21 euros adicionales en verano.
- 6 horas al día: aproximadamente 31 euros más.
- 8 horas al día: el sobrecoste puede llegar a 41 euros por temporada.
El problema no está en usar el aire acondicionado, sino en su manera de uso
En períodos de calor extremo, el aire acondicionado pasa de ser un lujo a una herramienta esencial para el confort e incluso para la protección ante altas temperaturas. La dificultad surge cuando se combina con hábitos ineficientes que exigen al equipo un esfuerzo mayor del necesario.
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Descubre por qué la percepción de la temperatura difiere tanto entre personas. La ciencia detalla cómo factores como la genética, el porcentaje de grasa corporal y el estrés afectan la tendencia a sentir frío o calor.
Corregir estos comportamientos permite disminuir el consumo sin renunciar al bienestar. Los expertos aconsejan, además de mantener el termostato entre 24 y 26 ºC, cerrar puertas y ventanas mientras esté encendido el equipo y apagar el aire acondicionado cuando no haya ocupantes en la vivienda, o usar temporizadores si el equipo dispone de esta función.
Otros gastos pequeños ‘invisibles’ que se acumulan
Más allá del aire acondicionado, diferentes hábitos cotidianos también tienen un impacto notable en la economía doméstica. Un análisis de Raisin España calcula que estos pequeños gastos pueden sumar cerca de 5.000 euros anuales por hogar.
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Entre ellos destacan:
- El desperdicio de alimentos, con un coste estimado de 625 euros anuales por hogar.
- El consumo de agua embotellada, que alcanza los 310 euros al año a pesar de que el 99,5% del agua del grifo en España es apta para beber.
- El denominado consumo fantasma de los dispositivos en modo stand by, que añade unos 67 euros anuales a la factura eléctrica.
Comisiones, seguros y suscripciones
Otros gastos silenciosos provienen de las finanzas y el ocio. Mantener 10.000 euros en una cuenta sin remuneración implica perder aproximadamente 295 euros anuales en intereses. Además, las comisiones bancarias pueden alcanzar un promedio de 160 euros al año en cuentas sin bonificación.
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También inciden otros gastos recurrentes como renovar el seguro del coche sin evaluar ofertas, las suscripciones a plataformas de streaming, las cuotas del gimnasio o pequeños gastos diarios como el café fuera de casa, los cuales terminan afectando significativamente el presupuesto anual.

