Las claves
La Audiencia Provincial de Madrid ratifica que Begoña Gómez será juzgada por malversación y tráfico de influencias, aunque elimina dos de los cuatro cargos originales.
El tribunal equipara la conducta de Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, con la de Iñaki Urdangarin en el caso Nóos, por aprovechar su vínculo conyugal para obtener ventajas profesionales.
Según los magistrados, Gómez utilizó su condición de esposa del presidente para obtener de manera rápida la cátedra y la dirección de un proyecto en la Universidad Complutense.
La resolución judicial subraya que el acceso de Begoña Gómez a la cátedra se llevó a cabo sin los controles habituales y con una rapidez excepcional, favoreciendo su beneficio personal.
Begoña Gómez empleó su «vínculo matrimonial» como «impulso» en su carrera profesional, intentando también desvincularse de su pasado como «la hija de Sabi».
La Audiencia Provincial de Madrid compara la utilización que hizo la esposa de Pedro Sánchez de su «posición privilegiada» con la que ejerció Iñaki Urdangarin como esposo de la infanta Cristina para lucrarse.
Este jueves, los jueces de la Audiencia Provincial de Madrid confirmaron que Begoña Gómez será juzgada por malversación y tráfico de influencias.
Sostienen que sea procesada por un Jurado, suprime dos de los cuatro delitos iniciales —el de apropiación indebida y el de corrupción en los negocios— señalados por Peinado y levanta las medidas cautelares.
El auto de la Audiencia Provincial destaca la manera en que Begoña Gómez se benefició de su papel como esposa del presidente para conseguir la cátedra en la Universidad Complutense.
Los magistrados, para justificar su orden de juicio, citan la sentencia 7/2018, del 8 de junio de 2018, de la Sala Segunda (Penal) del Tribunal Supremo en el ‘caso Noos’.
Según los jueces, Begoña Gómez imitó la estrategia de Urdangarin para conseguir la cátedra.
«La investigada logró influir gracias a su privilegiada posición como esposa del presidente del Gobierno, no solo para obtener la cátedra, sino para hacerlo de manera casi inmediata y sin un control mínimo sobre la validez del proyecto presentado, además de ser nombrada directora, a pesar de que esta situación era irregular y tuvo que ser rectificada meses después, lo que le permitió ejercer sus funciones sin apenas freno ni control eficiente», detallan.
«Este relevante precedente», señalan los jueces, se recoge en la sentencia del ‘caso Noos’.
Urdangarin usó para sus negocios «la amistad con el Director General de Deportes y el parentesco adquirido por su matrimonio con la hija del monarca».
Por ello, la Audiencia Provincial de Madrid respalda la «rapidez inusual», término empleado por el juez Juan Carlos Peinado, con la que Begoña Gómez consiguió la cátedra en la Complutense.
«No parece posible negar con certeza que, también en este caso, dada la forma en que se realizó la solicitud y su inmediata concesión, se ejerció una presión moral considerable para influir en la voluntad de la autoridad académica de la UCM», apuntan los magistrados.
Detallan que no solo se decidió crear la cátedra, sino también nombrarla directora, permitiéndole financiar con recursos públicos el desarrollo de una herramienta digital de medición que pretendía ser de uso y propiedad personal o privada.
La Audiencia Provincial también subraya que la sentencia del ‘caso Noos’ respalda la calificación jurídica de la conducta de Urdangarin, destacando «el aprovechamiento del influjo otorgado por su privilegiada posición como plataforma«.
Por consiguiente, los magistrados respaldan que Begoña Gómez aplicó la misma estrategia que Urdangarin para impulsar su carrera profesional y obtener un beneficio económico.
Durante años, Begoña Gómez fue reconocida como «la hija de Sabi» y no como la esposa del presidente del Gobierno.
Al llegar Pedro Sánchez a Moncloa, Begoña Gómez intentó limpiar su imagen y desvincularse de los negocios de saunas y prostíbulos que habían sustentado económicamente a su familia durante décadas.
Desde 2018, Begoña Gómez buscó construir un currículum profesional. No obstante, la premura de su ascenso terminó llevándola al banquillo de los acusados.
Antes de que Pedro Sánchez alcanzara el poder en Ferraz, Begoña Gómez era conocida como «la hija de Sabi» o simplemente «la chica».
Sin embargo, logró en parte desaparecer esa imagen. Su imputación motivó la reunión de la cloaca de Leire Díez con Santos Cerdán y Antonio Hernando, entonces director adjunto de Gabinete de Presidencia, en Ferraz.
Su vínculo con los negocios de saunas de su padre permaneció en un segundo plano hasta que EL ESPAÑOL publicó en septiembre de 2025 una entrevista a Paco de Narváez, director comercial de la revista gay MENsual.
De Narváez, quien mantuvo relación con Sabiniano Gómez, afirmó que Begoña le pagó en la sauna Adán, en efectivo, por los anuncios publicados en la revista MENsual durante 2003, 2004 y 2005.
«Begoña me entregaba un sobre con billetes y yo le firmaba», explicó sobre el método de pago en la sauna Adán.
«¿Quién iba a imaginar que yo conocía a Sabiniano, que sería el suegro del presidente del Gobierno? Luego conocí a ‘La Chica’, así llamaban a la hija de ‘Sabi’, que es Begoña«, declaró De Narváez.
La familia de Begoña Gómez amasó una considerable fortuna gracias a negocios vinculados a la prostitución desde finales de los años 90.
Begoña Gómez necesitaba construir una trayectoria limpia y por ello reforzó su plan para limpiar su imagen pública.
La esposa de Pedro Sánchez optó por la vía rápida para convertirse en empresaria y catedrática, a pesar de no contar con titulación, pero esta prisa la condujo a ser imputada y enfrentarse a un juicio con jurado.

