La tragedia en la escuela de béisbol Criollitos de Venezuela tras los terremotos deja numerosas víctimas infantiles y un profundo dolor interno

Niños jugando béisbol en un campo de la urbanización 23 de enero de Caracas.

Fuente de la imagen, Juan BARRETO / AFP via Getty Images

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    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Fecha de publicación 14 julio 2026
  • Tiempo de lectura: 9 min

Para los venezolanos, La Guaira representa sol, arena, mar, pescado frito, tambores y, naturalmente, béisbol.

Esta región costera colindante con Caracas no solo aloja a los Tiburones de La Guaira, uno de los ocho integrantes de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, sino que también cuenta con una extensa red de escuelas donde los niños comienzan desde edades tempranas a aprender a manejar un bate de madera y a golpear una pelota con fuerza.

Dentro de estas academias destaca Criollitos de Venezuela, una institución deportiva con más de 60 años de trayectoria, reconocida en el país sudamericano como una verdadera "fábrica de peloteros".

"Nosotros éramos un punto de referencia para quienes organizaban eventos deportivos en La Guaira. Podíamos convocar entre 2.000 y 4.000 niños en nuestras actividades", contó a BBC Mundo Jhorny Sojo, presidente de la organización en La Guaira.

No obstante, la institución enfrenta un futuro incierto en esta zona costera. Los terremotos ocurridos el 24 de junio sacudieron profundamente a Venezuela, destruyendo amplias áreas de La Guaira, con un saldo oficial de más de 4.500 muertos y cerca de 17.000 heridos, causando un fuerte impacto en los Criollitos.

Pocas horas después de los sismos, desde la organización indicaron que decenas de los 1.110 niños que entrenaban en alguna de las 22 escuelas de la red en La Guaira habrían fallecido o estaban desaparecidos. Algunos medios locales estiman que el número preliminar podría superar el centenar.

"Hay muchos niños muertos, así como dirigentes y entrenadores, y también varios desaparecidos; los que quedamos estamos muertos por dentro", expresó Sojo.

"El Sistema" del béisbol

Pero, ¿qué son los Criollitos de Venezuela? Es una entidad privada sin ánimo de lucro fundada en 1962 por el antiguo pelotero Luis "Mono" Zuloaga y el doctor José Del Vecchio, con la finalidad de impulsar el béisbol infantil en el país.

"Luego de retirarse del béisbol profesional, ‘Mono’ Zuloaga abrió una tienda de artículos deportivos y pensó: ‘Si formamos un equipo, podré vender uniformes, bates y otros implementos’. Esa idea derivó en algo grande", comentó el comentarista deportivo venezolano Ramón Corro en su videoblog "La Voz del Fanático".

Vizquel tras dar un batazo durante su tiempo en los Medias Blancas de Chicago

Fuente de la imagen, Getty Images

Al principio, las autoridades no vieron con buenos ojos esta iniciativa, pues creían que interfería con las funciones del Instituto Nacional del Deporte (IND) y la Federación de Béisbol Menor, responsables de promover el deporte competitivo.

"Nuestra filosofía es diferente: empleamos el béisbol para formar buenos ciudadanos que contribuyan al país", declaró a BBC Mundo Delida Yépez de Quevedo, presidenta nacional de la institución.

En términos similares se expresó Sojo, quien afirmó: "Los Criollitos son una de las mayores productoras de peloteros para las Grandes Ligas en la nación, pero fue el propio nivel competitivo del país en béisbol lo que nos llevó a ello".

Tal vez por eso, sus directivos consideran válido comparar a esta organización con el conocido Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles, instaurado en los años 70 para ofrecer formación musical a niños de sectores menos favorecidos, con el objetivo de alejarlos de la delincuencia.

Actualmente, más de 60 años después, Criollitos opera escuelas y academias deportivas en las 24 entidades federales de Venezuela, contando con aproximadamente 40.000 niños y jóvenes entre 4 y 18 años, que participan en cientos de equipos que comprenden sus 600 ligas, aseguró Yépez.

No obstante, la presidenta admitió que antes de la pandemia de covid-19 y la migración masiva, la organización llegó a tener 100.000 niños inscritos.

A lo largo de su historia, de los campos de juego de criollitos han surgido figuras deportivas como Andrés Galarraga, Omar Vizquel, Bob Abreu y Johan Santana, quienes destacaron no solo en equipos venezolanos sino también en las Grandes Ligas estadounidenses.

Entre los excriollitos sobresale Omar López, entrenador que guió a la selección venezolana para ganar este año el Clásico Mundial de Béisbol, recordó Yépez.

Un niño de unos 5 años lanza la pelota a otro que se dispone a batear.

Fuente de la imagen, FEDERICO PARRA/AFP via Getty Images

Impacto en el semillero

Más de dos semanas tras los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, respectivamente, Criollitos de Venezuela aún no dispone de un balance definitivo sobre las víctimas.

"Es indispensable realizar un censo para saber cuántos y quiénes estamos, dónde y en qué condiciones (…) pero ahora la prioridad es ayudar a los que aún quedan", explicó Sojo.

El dirigente añadió que los datos preliminares sobre decenas de niños fallecidos, desaparecidos o heridos se basan en los registros de las escuelas ubicadas en las zonas afectadas por los sismos.

Yépez admitió que la cifra real de víctimas "probablemente sea mayor" al centenar inicial reportado, y subrayó que la información disponible indica que el llamado "semillero" fue el grupo más perjudicado.

"Tengo conocimiento de que los más afectados son los niños de las categorías iniciales", indicó a BBC Mundo.

"Estamos hablando de niños entre cuatro y cinco años", lamentó.

¿Cómo perdieron la vida estos pequeños atletas?

"Ese día era feriado y los niños estaban con sus familias, no participaban en actividades del club", aclaró.

"En Catia La Mar, una zona popular con varias escuelas afiliadas y donde la destrucción fue total, un niño que debía concursar en una competición a iniciarse el 1 de julio quedó atrapado bajo los escombros de su casa, con gran parte de su cuerpo sepultado hasta la cintura", relató.

"Este caso cobró notoriedad porque el niño perdió a sus padres y su abuela, pero logró sobrevivir", destacó.

Ambos dirigentes señalaron que varios niños heridos permanecen hospitalizados, algunos con lesiones graves que podrían impedirles regresar al deporte.

Jhonry Sojo vestido de amarillo, con gorra de béisbol en un evento deportivo antes de los terremotos.

Fuente de la imagen, Cortesía Jhorny Sojo

"Todos estamos en la calle"

La gravedad de la crisis ha complicado para los Criollitos la elaboración de un recuento exacto de afectados, manifestó su presidenta nacional.

"La situación ha sido desgarradora y ha provocado un enorme trauma en nuestra dirigencia", declaró.

"La Federación de Béisbol solicitó un censo de los damnificados, pero ha sido casi imposible realizarlo porque están dispersos en múltiples refugios; algunos han sido trasladados a otros estados; otros han perdido sus teléfonos y no se han comunicado; y muchos permanecen en estado de shock", añadió.

"Cuando se pide a los directores de las escuelas contabilizar la ausencia de niños, se quiebran emocionalmente", reconoció Yépez.

Dos días después de los terremotos, la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció que la aplicación Venapp y la línea telefónica 0800-Rescate se utilizarían para reportar desaparecidos, pero hasta ahora las autoridades no han divulgado esa información.

Durante el fin de semana, la mandataria junto a su hermano, el presidente del Parlamento Jorge Rodríguez, presentaron un registro para las personas en refugios, con el fin de asignar viviendas nuevas y brindar ayudas económicas.

Sin embargo, no se ha aclarado si este censo será publicado para que familiares y allegados puedan localizar a los sobrevivientes y damnificados.

Pelotas de béisbol dañadas y rotas.

Fuente de la imagen, YURI CORTEZ/AFP via Getty Images

Pero no solo los jugadores y sus familias han resultado impactados por los sismos.

"Todos los dirigentes regionales sufrieron daños severos porque perdieron sus hogares. Algunos, como el comisionado Rafael Pacheco, quien dedicó toda su vida a nuestra organización, falleció sepultado bajo los escombros", mencionó Yépez.

Sojo confirmó esto y añadió que él mismo escapó casi milagrosamente de un edificio de 19 pisos donde residía, en Playa Grande, cercana al aeropuerto de Maiquetía, el principal del país.

"Tras el temblor, comenzó la ardua lucha para bajar las escaleras. El edificio se desmoronaba internamente y caían escombros. Al llegar al segundo piso, no pudimos continuar porque las escaleras estaban bloqueadas. No sabíamos que el edificio había cedido dos pisos", narró.

"Un joven tomó la iniciativa y dijo: ‘Buscaré herramientas en la conserjería’. A ese joven le debemos la vida, porque poco después regresó con picos y mazos, y logramos abrir una salida para escapar. Al salir vimos la devastación, que parecía un campo de guerra", añadió.

Con la voz quebrada, concluyó: "Todos terminamos en la calle, todos lo perdimos todo".

Unos niños jugando en el estadio de Playa Grande, donde opera un refugio

Fuente de la imagen, Cortesía Carlos Rafael Marcano

¿Terminó el partido?

Aunque esta zona ya vivió en 1999 una tragedia natural de gran magnitud provocada por intensas lluvias, Sojo teme que la recuperación esta vez sea mucho más difícil.

"Los campos de béisbol hoy funcionan como refugios para damnificados y considero que muchos no querrán quedarse en La Guaira. Muchos emigrarán, y quienes permanezcan lo harán sin casa, sin empleo, sin familia ni amigos. La reconstrucción será compleja", pronosticó.

Por eso, pidió que la atención mundial no abandone a la región ni a sus niños.

"Solo deseo que quien pueda ayude a los que quedamos para que el béisbol en La Guaira no desaparezca; para que no se olviden de estos niños dentro de una semana y no los abandonen", expresó.

Recientemente, un equipo de la BBC visitó el estadio Miguel Ángel Montes, en Playa Grande, ahora refugio para decenas de personas que perdieron sus hogares tras los sismos, y allí dialogó con uno de los "criollitos" refugiados junto a su familia.

"Siento tristeza porque estamos en el campo de béisbol, bajo el sol, pero muchos de mis amigos han fallecido", expresó Jeferson Seijas.

Pese al dolor, en las imágenes se observa al niño de 12 años con un guante lanzando la pelota a otro pequeño entre colchonetas y tiendas instaladas en el terreno polvoso del estadio.

Otros periodistas venezolanos y voluntarios que recorrieron diferentes refugios de La Guaira aseguraron a BBC Mundo que en todos los sitios donde había niños se evidenciaron escenas semejantes.

"El béisbol siempre será sinónimo de esperanza", escribió el voluntario Rodolfo Dordelly.

Un entrenador le enseña a un niño como lanzar la pelota.

Fuente de la imagen, YURI CORTEZ/AFP via Getty Images

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