Voluntarios requeridos para registrar sonidos de aves y murciélagos durante el eclipse solar y analizar efectos en su comportamiento

El proyecto ECOECLIPSE tiene como objetivo instalar unas 300 grabadoras en diversos puntos de España donde será visible el evento del 12 de agosto

Un pájaro apoyado en la rama de un árbol. (Magnific)

El próximo 12 de agosto, España experimentará un evento astronómico destacado: un eclipse solar total que atraerá a millones de entusiastas del cielo, las estrellas y los planetas. Este fenómeno podrá observarse a lo largo de una amplia franja que cruza la península Ibérica y las islas Baleares de oeste a este.

No obstante, este eclipse no será el único relevante. Se espera un trío de eclipses en 2026, 2027 y 2028, que situarán a España en el centro de la observación astronómica. Así, el 2 de agosto de 2027 tendrá lugar otro eclipse solar total, conocido como “el eclipse del siglo”, mientras que el 26 de enero de 2028 ocurrirá un eclipse anular.

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La mayoría de las personas siente fascinación por estos fenómenos astronómicos, como lo demuestran las gafas agotadas en varias regiones de España y las previsiones de desplazamientos. En contraste, otros animales experimentan una intensa confusión que provoca cambios en sus comportamientos y en sus ciclos naturales.

El 12 de agosto próximo, España vivirá un momento histórico: el primer eclipse solar total visible en la Península Ibérica en más de cien años. Se explican los mejores sitios para observarlo y las condiciones necesarias para aprovechar al máximo este espectáculo.

Para ampliar el conocimiento sobre estas transformaciones, los investigadores Irene Mendoza, de la Universidad de Sevilla, y Airam Rodríguez, del Museo de Ciencias Naturales-CSIC, han lanzado un proyecto que empleará unas 300 grabadoras distribuidas en distintas zonas de España, con el fin de analizar cómo el oscurecimiento súbito del cielo modificará los paisajes sonoros y el comportamiento acústico de especies como aves y murciélagos.

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300 grabadoras distribuidas por España

El proyecto ECOECLIPSE tiene como finalidad convertir el trío de eclipses en “un laboratorio natural para escuchar la vida”. Integra estudios en ecología, ecoacústica, biología de la conservación y astrofísica para evaluar cómo responde la fauna durante los eclipses solares.

El plan es alcanzar 300 puntos de muestreo localizados en áreas con al menos un 98 % de cobertura del eclipse, ubicados lejos de fuentes de contaminación acústica o alta densidad poblacional, y manteniendo una distancia mínima de un kilómetro entre cada grabadora.

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Vista de la puesta del sol, a 8 de abril de 2024, en El Porriño, A Coruña, Galicia (España). (M. Dylan/Europa Press)

“No existen restricciones respecto al hábitat. Se acepta cualquier lugar donde haya fauna salvaje”, indican los investigadores en la web oficial de ECOECLIPSE. “Aunque el proyecto está orientado a aves y murciélagos, otros colaboradores han manifestado interés por ortópteros, mamíferos y anfibios. También hay interés en sitios semiurbanos”. Las grabaciones serán realizadas del 10 al 14 de agosto: dos días antes, el día del eclipse y dos días después.

Para desarrollar esta iniciativa, los investigadores convocan a voluntarios que podrán colaborar de dos modos distintos. En primer lugar, la participación experta en grabación bioacústica, destinada a personas que trabajan con fauna o forman parte de redes naturalistas. En segundo lugar, la participación ciudadana, que permitirá al público general sumarse a la iniciativa mediante la app Ibercivis cuando esté disponible.

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Impacto de los eclipses en las aves

Los primeros registros sobre cambios en el comportamiento de aves durante eclipses solares datan de 1544 y 1560, en documentos que indicaban que estos animales “caían del cielo y cesaban de cantar”. El fenómeno fue estudiado por primera vez en 1932 por el entomólogo William Morton Wheeler durante un eclipse en Estados Unidos.

Vista de la puesta del sol, a 8 de abril de 2024, en El Porriño, A Coruña, Galicia (España). (M. Dylan/Europa Press)

En 1963, investigadores del Laboratorio de Ornitología de Cornell evidenciaron que el canto de las aves disminuyó durante uno de estos eventos astronómicos. Un registro reciente corresponde a David Mann en 2024, cuyo estudio, publicado en la revista Scientific Reports, señala que la tasa de vocalización cayó drásticamente con un oscurecimiento superior al 99 %, aunque algunas especies continuaron sus cantos.

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El proyecto ECOECLIPSE funcionará “como un experimento natural e inverso de contaminación lumínica, permitiendo analizar la respuesta acústica de los animales ante cambios bruscos en la luminosidad. Este avance ayudará a comprender mejor las consecuencias que el aumento de la iluminación artificial nocturna y la contaminación lumínica pueden tener sobre el fitness de aves y murciélagos.”

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