La explicación de Endesa sobre cómo un cable sin suministro eléctrico desde 2009 pudo provocar el incendio en Los Gallardos

Las autoridades apuntan al cable partido como la causa inicial del incendio, aunque la empresa sostiene que esa línea, «privada» y instalada en los años 90 para un restaurante de carretera, no tenía suministro eléctrico. Por ahora, la Guardia Civil mantiene una hipótesis contraria.

El lugar, junto a la Carretera de Los Castaños, La N-340A, en que se inició el incendio de Los Gallardos (Almería)

Aunque las autoridades, incluido el presidente andaluz, Juanma Moreno, se han apresurado a responsabilizar a la caída de un poste eléctrico como origen del incendio de Los Gallardos (Almería), donde murieron 12 personas, y varios medios habían informado este viernes que dicha hipótesis —la del cable roto— es la principal del Seprona, existen grandes dudas en el sector eléctrico acerca de cómo pudo ese cable generar la chispa que inició las llamas de la tragedia.

La explicación es sencilla: según el distribuidor, Endesa, ese cable no transportaba electricidad. En términos del sector, estaba «muerto». Y, como apuntan fuentes especializadas a EL MUNDO, «si un cable está muerto, y este lo estaba, por mucho que se corte, no produce ninguna chispa, por lo que no puede iniciar un incendio. Al menos, no por electricidad que circule por él».

La Guardia Civil, de momento, trabaja con la hipótesis opuesta, que sí había energía en esa parte de la línea.

Otra posibilidad es que el fuego comenzara de algún modo en el poste de madera que sostenía los cables, producto del roce con otros elementos o porque algo próximo comenzara a arder. Según vecinos que hablaron con los medios, el poste lucía muy débil y deteriorado. Esto deberá determinarlo la investigación abierta por el Tribunal de Instancia 3 de Vera, encargado de la causa, que incluirá un informe forense. Este informe ya fue adelantado este viernes por los guardias civiles mientras inspeccionaban el punto exacto donde comenzó el fuego.

Endesa fue la empresa que realizó la instalación, según indicaron fuentes internas a EL MUNDO. La obra se llevó a cabo en los años 90, financiada por el dueño de un restaurante que estaba situado justo en el lugar donde se originó el incendio: kilómetro 511 de la N-340A.

El empresario necesitaba electricidad para abrir el negocio, pero carecía de suministro, así que acudió a Endesa, que instaló la infraestructura. Desde el final de una línea próxima —que abastece a unas 10 casas ubicadas a cierta distancia, en la llamada Carretera de los Castaños— se «tiró cable», según el argot técnico, para llevar la electricidad hasta el restaurante, que aún ayer conservaba en pie el pequeño edificio, pese al paso del fuego; el viento arrastró las llamas en la dirección contraria.

Aquella instalación fue completada y activada en su momento, constituyendo una línea catalogada como «privada» y, entonces, de baja tensión: únicamente suficiente para el restaurante. Por ello, el mantenimiento no correspondía a Endesa, sino al propietario, quien debería asumir la responsabilidad si el incendio hubiese sido provocado por la negligencia en una línea aún con corriente.

Posteriormente, el restaurante cerró en 2009 y, con ello, el contrato de suministro eléctrico. A partir de esa fecha, la línea permaneció sin electricidad hasta hoy.

Alrededor de las 17 horas del jueves pasado, el 112 andaluz comenzó a recibir numerosas llamadas. Vecinos y conductores que pasaban por el lugar señalaban un fuego inicialmente pequeño que pronto se convirtió en uno de gran tamaño, generando una espesa humareda en el kilómetro 511 de la N-340A. La sequedad del terreno convertiría un incendio local —como los que surgen a decenas durante la canícula en zonas pobladas o transitadas— en una trampa mortal.

En momentos, llegaron hasta 150 llamadas en muy poco tiempo, lo que reflejaba la gravedad del incendio, calificado desde el inicio como un «incendio de cuneta» por el consejero andaluz de Emergencias, Antonio Sanz. En las llamadas, numerosos ciudadanos ubicaban el fuego en uno de los postes de aquella línea privada, que apareció derribado entre las llamas. Esto pudo llevar a pensar al principio que la electricidad en esos cables, frente al restaurante abandonado en medio del desierto de Almería, habría desencadenado el incendio. No obstante, según se sabe, por esos cables, aparentemente tan olvidados como el local, no circulaba electricidad desde al menos 2009.

Fuentes de Endesa indican que técnicos de la compañía acudieron al lugar del incendio la misma noche del jueves al viernes, a las 2.00 h, y comprobaron que la línea, «abandonada» y «sin electricidad desde 2009», no es propiedad de la empresa. Por su parte, Red Eléctrica también se apresuró a desmarcarse de la infraestructura, afirmando públicamente que esta no le pertenece.

No obstante, la versión del cable roto circuló ampliamente este viernes por los medios, promovida por las autoridades, configurando el relato oficial en lo que es, hasta ahora, el tercer incendio forestal con más víctimas en la historia reciente de España. Según esa versión, el incendio se originó por ese cable roto, que al partir desencadenó la llama. El viento, con velocidades superiores a 50 kilómetros/hora, sumado a la sequedad del terreno y la vegetación causada por el calentamiento global, convirtió un «incendio de cuneta» en un fuego incontrolable. La desesperación de los habitantes, que intentaron escapar por rutas no recomendadas, los condujo a una trampa fatal y, finalmente, a la muerte.

La Guardia Civil, consultada por este medio, calificó este viernes como una «hipótesis» la sospecha del cable roto, sobre la cual trabaja el Seprona. Determinar las causas exactas de un incendio en su punto de origen suele ser complicado, debido a la intervención de múltiples factores en incendios forestales, y las prisas suelen jugar en contra, a pesar de la presión social para obtener respuestas con 12 víctimas fatales.

Junto a la incógnita del origen del fuego, surge otra cuestión: el modo en que las autoridades avisaron a los residentes de las pedanías afectadas durante las caóticas horas del jueves por la tarde. El alcalde declaró a los medios que recorrió casa por casa para alertar a los vecinos sobre cómo actuar, incluso se tocaron las campanas de las iglesias como señal de alarma… Sin embargo, al menos cuatro personas en una dirección y otras 13 en otra huyeron por caminos que resultaron ser una ratonera o que los condujeron directamente hacia las llamas, sin posibilidad de escape. Una vez extinguidas las llamas y realizado el recuento final de víctimas, será necesario esclarecer qué información se proporcionó, cuándo y de qué forma.

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