Argentina se mantiene firme en su terreno complicado: tres puntos decisivos ganados y a dos encuentros de conseguir la cuarta estrella

Los jugadores argentinos celebran la victoria ante Suiza. La campeona vigente ha alcanzado las semifinales sin dejar grandes impresiones, pero manteniendo su esencia de pelear hasta el último segundo.

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Argentina se encuentra a dos partidos de sumar su cuarta estrella en la camiseta. Fiel a su estilo, han llegado a semifinales dejando huella. Las victorias contra Cabo Verde y Egipto no deberían haber sido noticia en un torneo habitual, pero ‘La Albiceleste’ actúa distinto.

Como actual campeona del Mundial, ha estado al borde del KO, casi sorprendiéndose varias veces con eliminaciones inesperadas. Sin embargo, en todas las ocasiones logró mantenerse en pie. La fase de grupos la superaron sin inconvenientes, casi sin esfuerzo. Pero cuando llegaron los duelos decisivos, aparecieron las dificultades.

Argentina accede a semifinales —donde se medirá a Inglaterra el próximo miércoles— tras evitar tres ‘match-ball’ (Cabo Verde, Egipto y Suiza) y sortear dos prórrogas (frente al modesto conjunto africano y contra la selección suiza).

La resiliencia mostrada por el plantel de Lionel Scaloni es indiscutible, lo que los hace aún más amenazantes. En cuanto al juego, ‘La Albiceleste’ ha ido de más a menos; ha salido adelante con más coraje que técnica, sin brillo futbolístico; pero están ahí. A dos encuentros de volver a escribir su historia.

Si Argentina alza la Copa el próximo 19 de julio, será la primera selección en la historia en ganar cuatro torneos grandes de forma consecutiva. Estos serían la Copa América 2021, el Mundial 2022, la Copa América 2024 y, en caso de lograrlo, el Mundial 2026.

El desafío es enorme, pero están a 180 minutos —o 240 considerando prórrogas— de conseguirlo. La campeona vigente no solo es la única representante sobreviviente en unas semifinales dominadas por europeos (España, Francia e Inglaterra), sino que también es la que alza la bandera de la Conmebol y acumula más minutos en el campo.

Una serie de sobresaltos

La ruta comenzó a torcerse desde el inicio, en dieciseisavos de final. Se esperaba que Argentina se midiera contra Cabo Verde, considerado el ‘tapado’. La victoria parecía clara, pero el trayecto hacia ella estuvo lleno de obstáculos.

A pesar de contar con la mejor versión de Messi en un Mundial, la selección sudamericana necesitó prórroga para eliminar a Cabo Verde, un país formado por pequeñas islas con poco más de 500.000 habitantes.

Fue un encuentro intenso donde se rozó el desenlace dramático. En dos ocasiones tomaron ventaja, pero siempre respondieron los jugadores caboverdianos. Incluso el gol de Lisandro Martínez en el minuto 2 de la prórroga fue neutralizado.

Sin embargo, este equipo tiene coraje de campeón. Los futbolistas no se rindieron. La presión no los quebró y a la tercera oportunidad lograron el triunfo. El autogol de Diney Borges fue clave para cerrar el pase a los octavos de final.

Al final, lo fundamental fue el triunfo, y este reflejó la victoria argentina. En la siguiente fase, Egipto volvió a ponerlos al límite, aunque esta vez la amenaza fue mayor.

Hasta el minuto 83, los dirigidos por Scaloni estaban eliminados del Mundial. Parecía el final. Nada les salía, ni siquiera Messi tuvo su día tras errar un penalti en la primera mitad.

Yasser Ibrahim anotó el primero en el primer cuarto de hora. Quedaba mucho tiempo y había recursos para dar vuelta el partido. Pero cuando Mostafa Ziko estableció el 0-2 en el minuto 67, la remontada parecía un milagro reservado a lo divino.

No obstante, no hay milagros cuando Messi está en el campo. ‘La Pulga’ asistió a Cuti Romero en el 79, y cuatro minutos después anotó el gol del empate. Del 0-2 al 2-2 en apenas cuatro minutos; la remontada final se completó en 13 minutos en total.

Las lágrimas no solo brotaron en los rostros de los jugadores, sino también del cuerpo técnico. Segunda bola de partido salvada. Al filo del abismo.

Julián Álvarez celebra su gol contra Suiza.

Julián Álvarez festeja su gol contra Suiza. REUTERS

La última emoción llegó la madrugada del domingo frente a Suiza. De nuevo, un desempeño muy distante del esperado para un equipo candidato al título, pero con capacidad para sacar adelante sus compromisos.

Julián Álvarez, en el minuto 112, fue la salvación para un equipo que jugaba con superioridad numérica tras la expulsión de Embolo en el minuto 72. Con el 2-1 y un hombre más, Lautaro Martínez sentenció el encuentro en el 121.

En cada partido, ‘La Albiceleste’ ha estado al borde del abismo. Ahora, el miércoles, enfrentan a Inglaterra para definir quién acompañará a España o Francia en la final del Mundial. De la desilusión al éxtasis en cuestión de minutos. Eso es fútbol. Eso es Argentina.

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