Micaela celebra su 77 cumpleaños en Almería marcada por la pérdida total de una casa nueva de su hijo por un incendio

Micaela, en la puerta del pabellón de Garrucha donde hay personas desalojadas. Las claves

Micaela, residente en La Serena (Almería), celebra su 77 cumpleaños tras perder la casa nueva de uno de sus hijos debido a un incendio forestal.

El fuego en Los Gallardos obligó a Micaela y a varios vecinos a dejar sus viviendas, alojándose temporalmente en el pabellón de Garrucha.

La respuesta solidaria de la comunidad de Garrucha ha sido destacada, proveyendo alimentos, ropa y alojamiento sin costo a los afectados.

Familias evacuadas, entre ellas turistas extranjeros, han recibido ayuda de Cruz Roja, aunque algunas todavía preocupan por sus mascotas y pertenencias que continúan en las zonas impactadas.

A la tercera desgracia fue la definitiva. Micaela reside en La Serena, una pedanía de Bédar (Almería), y ha enfrentado tres incendios forestales. El primero ocurrió en 2012, otro de menor intensidad años después y el último en Los Gallardos.

«Este incendio fue brutal. Un hijo mío perdió por completo una casa nueva», comenta a EL ESPAÑOL con los ojos llenos de tristeza y agotamiento tras tres jornadas de alta tensión.

«El jueves a las cinco de la tarde ya se percibía olor a quemado, recibimos el aviso del fuego y salimos de inmediato, en cuestión de segundos. Aún no logramos asimilar lo ocurrido», relata.

Micaela conversa con este diario desde el pabellón Vista Alegre de Garrucha. En su domicilio hay varios animales y ella está preocupada por ellos. «Esperamos a que Protección Civil nos permita y acompañe para alimentar y dar agua a las mascotas y regresar aunque no sé si estarán vivos», expresa con la voz entrecortada.

Una familia francesa de turismo y otra británica atendida por Cruz Roja en el pabellón de Garrucha.

El jueves en el pabellón había más de 150 personas evacuadas. A mediodía de este sábado quedaban apenas 20 y el equipo de Cruz Roja organizaba el traslado para que pudieran alojarse en hoteles o casas de vecinos esa misma noche.

Curiosamente, algunas personas, a pesar de tener acceso a hoteles, prefirieron permanecer en el pabellón. «Algunas se sienten más protegidas aquí porque reciben ayuda integral», explica una voluntaria de Cruz Roja. La mayoría son extranjeros, sin dominio del español, y se encuentran desorientados.

Gran solidaridad

La solidaridad de los habitantes de Garrucha ha sido impresionante. Constantemente llegan personas con botellas de agua, leche, pañales, ropa y alimentos. Ahora sobra porque quedan pocos desalojados.

Numerosos vecinos se han sumado para colaborar, brindar compañía y prestar ayuda a quienes han sido evacuados.

Marina Vidal y su esposo jamás olvidarán a Juanfran, vecino de Garrucha que les cedió gratuitamente su casa para que pudieran hospedarse con sus dos hijas de tres y cinco años durante el tiempo que fuera necesario.

Proceden de Barcelona y estaban de vacaciones en un apartamento alquilado en el centro de Bédar. Al inicio del incendio, se encontraban visitando Mojácar pero no llevaron consigo a Nesquik, su perro.

Marina Vidal con su perro Nesquik.

Nesquik permaneció solo en el apartamento la noche del jueves y del viernes, causando gran preocupación a Marina y su esposo. Solicitaron en el polideportivo de Garrucha permiso para rescatar a su perro, y así se hizo. Este sábado por la mañana ya estaba con ellos. «Parece que ha bajado de peso», decía Marina, aunque feliz por reunir nuevamente a toda la familia.

Sus hijas, dos pequeñas llenas de energía y rostros angelicales, juegan dentro del pabellón. Hay muñecos de Peppa Pig y otros personajes para hacer la estancia más agradable.

Al mediodía de este sábado, el número de médicos y voluntarios supera al de desalojados en el pabellón de Garrucha. Una familia francesa alojada de turismo en Bédar escucha con paciencia las instrucciones de Cruz Roja para encontrarles un nuevo alojamiento y solicita permiso para recoger sus pertenencias del apartamento, aunque esto queda a decisión de las autoridades.

La ropa cedida por vecinos para atender a las personas que lo necesiten.

La situación ha sido complicada. En pleno julio, la costa almeriense está repleta de turistas que llenan los paseos marítimos de Mojácar y Garrucha y que el pasado viernes disfrutaban viendo el partido de España en TVE mientras observaban en las noticias la cercanía del incendio. La alegría por el gol de Mikel Merino dio paso a rostros preocupados por el fuego. Y la emergencia continúa.

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