Una encuesta sobre ocio revela que los planes se vuelven más breves y económicos, mientras Sanidad detecta una reducción en el consumo habitual entre los jóvenes

Salir ya no implica necesariamente regresar de madrugada, pedir varias bebidas y confrontar al final con una cuenta que genera inquietud. Cada vez más españoles optan por planes más breves, diurnos y asequibles: siete de cada diez manifiestan gastar menos de 40 euros en sus salidas nocturnas, según un estudio sobre hábitos de ocio impulsado por fritz-kola.
Esta evolución afecta no solo al gasto. También incide en los horarios, las bebidas elegidas y el concepto mismo de “salir”. La franja de tarde-noche se ha consolidado como la preferida para socializar: el 51% de los consultados la escoge para cenar o tomar algo. En contraste, salir de noche a bailar o a una fiesta ocupa la última posición con un 16%. Aunque el alcohol sigue presente en muchos encuentros, un 27% asegura no consumirlo nunca o casi nunca durante sus salidas.
PUBLICIDAD
Esta tendencia coincide con el cambio señalado por el Ministerio de Sanidad en su último informe monográfico sobre consumo de alcohol, basado en la Encuesta de Salud de España 2023. Entre los jóvenes de 15 a 24 años, el consumo habitual ha descendido del 43,8% en 2006 al 17,9% en 2023, una reducción cercana al 60% en veinte años.
Salir sin gastar gran parte del sueldo
El presupuesto se posiciona como un factor decisivo en esta nueva forma de ocio. Según la encuesta, un 25% de los españoles invierte menos de 20 euros en sus salidas y otro 46% se mueve dentro del rango de 20 a 40 euros. Solo un 8% admite superar los 60 euros por cada salida.
PUBLICIDAD
La imagen que revelan estos datos no es la de una sociedad que ha dejado de salir, sino la de opciones más moderadas y versátiles. Quedar para tomar algo por la tarde, cenar temprano, disfrutar de un vermut o prolongar un afterwork se adapta mejor que una noche extensa con copas, entradas, taxis y sustos al revisar el estado de cuenta bancaria.
Además, contribuye el contexto de precios. El Informe Socioeconómico del Sector de Bebidas Espirituosas 2025 indicó que en los últimos cinco años los precios en el sector aumentaron entre un 20% y un 30%, un elemento que ha influido tanto en la producción como en las decisiones de consumo.
PUBLICIDAD
El tardeo gana preferencia
Los horarios también están cambiando. La franja de tarde-noche es preferida por el 51% de los encuestados, mientras que los planes en la tarde alcanzan un 43% y el vermut antes de la comida representa un 31%. En mujeres, los planes diurnos como el tardeo o el brunch llegan al 52%.
La noche no desaparece, aunque ya no es la única manera válida de divertirse. Entre la generación Z resulta más popular: tres de cada diez jóvenes siguen prefiriéndola. El porcentaje baja al 13% en los millennials y al 9% en la generación X.
PUBLICIDAD
En efecto, salir de fiesta continúa siendo común: el 22% de los españoles lo realiza al menos una vez por semana. Lo que cambia es el tipo de plan, ahora más distribuido a lo largo del día y menos vinculado a la idea de aguantar hasta el cierre del local.
Crecen un 4% las ventas de cervezas sin alcohol en España.
Pedir un refresco sin dar explicaciones
El alcohol sigue siendo muy común en las salidas. El 73% de los encuestados indica que lo consume cuando sale, aunque solo el 24% afirma hacerlo siempre. En contraste, un 27% declara no beber o hacerlo casi nunca en sus momentos de ocio.
PUBLICIDAD
Paralelamente, tres de cada cinco españoles consideran que pedir refrescos en bares, discotecas u otros espacios de ocio está más aceptado que hace algunos años. Esta percepción es especialmente marcada entre los jóvenes: lo confirma el 67% de la generación Z, el 62% de los millennials y el 53% de la generación X.
Los refrescos ya figuran entre las bebidas más seleccionadas en entornos de ocio para el 40% de los consultados. La cerveza mantiene el primer lugar con un 59,5%, mientras que el vino y las copas alcanzan aproximadamente el 33%.
PUBLICIDAD
El mercado también percibe el cambio
El cambio se refleja igualmente en el mercado de bebidas. El Informe Socioeconómico del Sector de Bebidas Espirituosas 2025 ya señalaba que el consumidor bebe con menor frecuencia y desplaza parte del consumo hacia momentos diurnos, como el aperitivo, el brunch o el afterwork.
No obstante, Sanidad resalta un punto crucial: beber menos veces no elimina los riesgos. Su informe advierte que el consumo se concentra cada vez más en fines de semana, triplicando el volumen de días laborales, y que los episodios de consumo intensivo se han duplicado en los últimos diez años.
PUBLICIDAD

