El sitio histórico de Málaga con más de 6.000 años que ofrece un espectáculo de luces único en el solsticio de verano

Los primeros momentos del verano constituyen la época ideal del año para dejarnos cautivar por su presencia. Foto: El monumento prehistórico de Málaga que debemos visitar este verano. (Museos de Andalucía) Seguir en Google Síguenos

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  • El monumento de Barcelona que representa el rostro de una niña y que la ciudadanía ha respaldado para que permanezca en el espacio público

El arte y la cultura constituyen manifestaciones exclusivas de la especie humana desde sus orígenes mismos. Varias de sus creaciones más emblemáticas han llegado hasta hoy para que las generaciones actuales puedan contemplarlas como un eco del pasado que permanece vivo, funcionando como un mensaje constante legado por nuestros antepasados.

En España se hallan varias estructuras megalíticas que prueban esta realidad, consolidándose como monumentos muy interesantes desde las perspectivas patrimonial y arquitectónica. Entre los más representativos destaca el Dolmen de Menga, situado en la población de Antequera, Málaga.

Reconocido como Bien de Interés Cultural y Patrimonio de la Humanidad, su origen se sitúa en el Neolítico, específicamente entre los años 3750 y 3650 a.C. Su edificación corresponde a un sepulcro de corredor, construido con inmensas piedras que forman estructuras de 6 metros de ancho y 3,5 metros de alto.

Fenómeno natural

Este es uno de los hallazgos megalíticos más relevantes de Europa, caracterizado por unas orientaciones solares y estelares específicas, tal como se expone en el Centro Solar Michael Hoskin y en el complejo museístico asociado. El nombre del centro honra a uno de los investigadores pioneros en arqueoastronomía.

En este contexto, las fechas actuales coinciden con el solsticio de verano, concretamente los días 21 y 22 de junio, periodo idóneo para visitar el monumento. Durante este evento, se puede presenciar un espectáculo de luz natural donde los rayos solares penetran por el atrio y recorren los 28 metros del corredor para, finalmente, iluminar de forma singular la cámara funeraria y la piedra que tapa el sepulcro.

Así, se proyecta en sombra la silueta de La Peña de los Enamorados, un fenómeno que acontece únicamente en esas fechas. A pesar del paso del tiempo, el arte continúa evocando emociones y sensaciones intensas en quienes logran captar su mensaje, incluso después de miles de años.

El arte y la cultura constituyen manifestaciones exclusivas de la especie humana desde sus orígenes mismos. Varias de sus creaciones más emblemáticas han llegado hasta hoy para que las generaciones actuales puedan contemplarlas como un eco del pasado que permanece vivo, funcionando como un mensaje constante legado por nuestros antepasados.

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