
El cáncer de mama continúa siendo uno de los retos más graves para la salud global, siendo el tumor más habitual entre las mujeres. Se calcula que el riesgo de desarrollar esta enfermedad a lo largo de la vida es del 12%, es decir, 1 de cada 8 mujeres, según la Asociación Española Contra el Cáncer.
Por este motivo, la medicina tradicional mantiene una constante lucha contra el tiempo, ya que uno de los factores decisivos para superar esta enfermedad se basa en su detección temprana y adecuada. En este contexto, la tecnología avanzada desempeña un papel crucial en los progresos sanitarios, y como demostraron desde el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) de la Ciudad de México, la Inteligencia Artificial podría representar la solución.
El ISSSTE ha lanzado un proyecto innovador en sus centros de interpretación de mastografías apoyados en IA, conocidos como «cuartos azules». Este sistema busca emplear esta tecnología para identificar anomalías microscópicas cuando la enfermedad está asintomática y los tumores no son detectables mediante la autoexploración ni el examen táctil convencional.
Hasta hoy, el principal desafío que presentan las mastografías clásicas radica en la alta densidad del tejido mamario. En las mamas densas, la glándula aparece mayormente blanca en las imágenes, lo que puede camuflar o simular lesiones en etapas muy incipientes.
No obstante, en este proyecto, la IA es capaz de crear mapas de color que resaltan áreas sospechosas, facilitando a los especialistas la concentración en un punto específico para realizar un análisis minucioso mediante microscopio. Simultáneamente, la IA asigna una puntuación predictiva basada en su entrenamiento con miles de casos examinados a nivel mundial, lo que le permite detectarel nódulos imperceptibles y microcalcificaciones menores a 0.5 milímetros con alta precisión.
Con frecuencia, pequeñas acumulaciones de calcio constituyen la primera señal física del cáncer antes de que se forme una masa tumoral palpable. Otra ventaja significativa es que la IA procesa las mastografías recibidas, digitalizándolas y analizando imágenes enviadas de forma remota desde clínicas ubicadas en cualquier parte, lo que minimiza las diferencias geográficas y universaliza este soporte médico.

