El exdelantero del Atlético de Madrid posee múltiples negocios que garantizan su patrimonio más allá del ámbito deportivo.
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Fernando Torres, ‘El Niño’, se retiró en 2019, aunque su carrera como empresario apenas comenzaba. Tras un recorrido destacado en Atlético de Madrid, Liverpool, Chelsea y Sagan Tosu, ha conseguido edificar un sólido patrimonio fuera del deporte. Aunque su nombre permanece vinculado al fútbol, sus inversiones se distribuyen actualmente en tres sectores fundamentales: fitness, inmobiliaria y hostelería.
Su proyecto más visible es Nine Fitness, una cadena de gimnasios que comenzó en 2014 a través de su sociedad Fernando 9 Torres S.L., junto a varios socios. La idea principal fue desarrollar gimnasios en barrios, cercanos y accesibles, con tarifas económicas que promovieran la actividad física diaria sin lujos innecesarios.
Hoy en día, esta cadena cuenta con centros ubicados en municipios madrileños como Pinto, Valdebebas y Aranjuez. Desde su inicio, Torres ha sido el socio mayoritario, aportando no solo capital financiero sino también el valor de su nombre.
Aunque en sus comienzos la empresa sufrió pérdidas millonarias y requirió una profunda reorganización, logró revertir la situación. Para 2024, el negocio ya mostraba ganancias claras. El exfutbolista continuó invirtiendo recursos económicos, consolidando esta red como un componente esencial de su vida tras dejar el fútbol.
No obstante, la base más sólida de su patrimonio no proviene del deporte, sino del sector inmobiliario. La misma sociedad matriz, establecida en 2002, administra tanto sus derechos de imagen como una cartera amplia de propiedades.
La mayor parte de su inversión se encuentra en inmuebles de lujo y grandes terrenos al oeste de Madrid. Sus áreas preferidas incluyen Majadahonda, Pozuelo de Alarcón —particularmente urbanizaciones exclusivas como La Finca— y Villanueva de la Cañada.
Allí posee casas modernas de construcción reciente, vastas parcelas y residencias para temporadas, destacando que la mayoría de estas propiedades están libres de cargas hipotecarias. Además, se le asocia con bienes en Monte Golf (Majadahonda), una zona residencial de alto nivel, habitualmente elegida por deportistas profesionales.
Para evitar depender exclusivamente de una única fuente de ingresos, Fernando Torres ha diversificado su cartera patrimonial enfocándose en sectores de ocio y salud. Participa activamente en negocios de hostelería, que incluyen bares y locales nocturnos. También es inversor principal en una clínica podológica situada en el céntrico barrio del Retiro en Madrid, un negocio relacionado con el cuidado físico y el deporte de alto rendimiento.
Aunque mantiene discreción sobre las cifras exactas, su trayectoria define a un inversor práctico. Torres ha sabido distribuir su capital con inteligencia para reducir riesgos, comprendiendo que en el emprendimiento existen tropiezos que aportan experiencia.
Su persistencia evidencia que aborda esta etapa como un gestor empresarial y no solo como alguien que vive de sus derechos de imagen. Actualmente, al visitar sus gimnasios o pasar por sus propiedades, se reconoce no solo al exfutbolista, sino a un empresario que ha convertido su éxito en un patrimonio construido con decisiones firmes.

