Un estudio del Banco de España con 6.000 participantes demuestra que dos tercios de la diferencia de género en educación financiera se deben al sesgo de respuesta y no a un menor conocimiento

Las mujeres no poseen menos conocimiento financiero que los hombres, o al menos no tanto como indican las cifras tradicionales. Un experimento realizado por el Banco de España con 6.000 adultos concluyó que alrededor de dos tercios de la brecha de género encontrada en encuestas convencionales no representa un menor entendimiento, sino una mayor tendencia femenina a elegir “No lo sé” ante la incertidumbre en temas económicos.
Este hallazgo coincide con otro resultado de la prueba PISA 2022: en España, tanto chicos como chicas de 15 años alcanzan la misma puntuación en el test objetivo de educación financiera, aunque ellos se consideran más capaces de administrar su dinero, con una diferencia de 6 puntos porcentuales, que es la mayor brecha de autoconfianza en toda la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), junto con Dinamarca. Un informe publicado en junio de 2026 por Funcas, elaborado por Almudena Sevilla, Luis Miguel Doncel, Cristian Macías e Ismael Sanz, relaciona ambos resultados bajo la hipótesis común de que la diferencia entre mujeres y hombres en finanzas radica no en lo que saben, sino en la confianza con la que aplican ese conocimiento.
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El experimento que ajustó la medición
La investigación del Banco de España que sustenta esta interpretación fue divulgada en 2024 por Laura Hospido, Nagore Iriberri y Margarita Machelett. Las autoras realizaron una encuesta online a 6.000 participantes, distribuidos en cuatro grupos. El grupo de control respondió a preguntas con la opción “No lo sé” activada; los otros tres respondieron, respectivamente, a una versión sin esa opción, a otra con incentivos económicos por respuestas correctas y a una en la que se informaba a los participantes que las mujeres tienden a elegir “No lo sé” con mayor frecuencia que los hombres.
En el grupo de control, la brecha parecía evidente: las mujeres acertaron el 49% de las preguntas frente al 58% de los hombres. Además, las mujeres eligieron “No lo sé” en el 18% de los casos, mientras que los hombres lo hicieron en el 12%.
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Al considerar variables de control, sin embargo, ambas diferencias se redujeron a 6 y 4 puntos porcentuales, aunque permanecieron estadísticamente significativas. El cambio decisivo se produjo con el tratamiento informativo: cuando se comunicaba a los participantes la asimetría en las respuestas, la brecha en el acierto se redujo a la mitad y desapareció tras aplicar controles. Con este análisis, Hospido, Iriberri y Machelett concluyeron que las encuestas convencionales sobrestiman la brecha de género al confundir un patrón diferencial de respuesta con una verdadera diferencia en el conocimiento.
La igualdad en resultados y la diferencia en confianza
Los datos de PISA 2022 en España aportan una dimensión adicional a este fenómeno. Chicos y chicas de 15 años obtuvieron 486,4 y 485,8 puntos, respectivamente, en la prueba objetiva de educación financiera; es decir, una diferencia mínima de 0,6 puntos sin significado estadístico. España está entre los diez países o economías de los veinte participantes en la prueba opcional donde no se detecta una brecha promedio de conocimiento entre géneros.
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No obstante, esa paridad no se mantiene en todo el rango de la distribución. Las chicas superan a los chicos por 13 puntos en el percentil 10; por el contrario, la ventaja masculina solo se evidencia en la parte alta, con una diferencia de 11 puntos en el percentil 90. Un patrón similar se observa en el promedio OCDE, aunque con aproximadamente el doble de magnitud. Lo que sí es constante es la brecha en autoconfianza: un 6% más de chicos que de chicas afirmó tener las habilidades suficientes para gestionar su dinero, diferencia máxima en toda la OCDE junto con Dinamarca.
La desigualdad que supera a la brecha de género
El análisis de Funcas pone en perspectiva la brecha de género en relación con otras dimensiones de desigualdad en educación financiera. Según datos del OECD Skills Outlook 2025, tener al menos un progenitor con estudios superiores genera una ventaja equivalente a 0,34 desviaciones típicas, frente a las 0,05 que representa la brecha de género en el promedio OCDE. La localización del centro educativo suma otra diferencia de 0,23 desviaciones típicas entre estudiantes urbanos y rurales. En este aspecto, España es una excepción: la brecha urbano-rural en educación financiera es de 4,6 puntos PISA, sin significación estadística, frente a los 32,5 del promedio OCDE.
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